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(Por Luciney Martins/ Nayá Fernandes. Jornal O SÃO PAULO)

Adital, 2 de julio.- Socióloga señala factores y consecuencias de la profesionalización de la prostitución. ¿Una persona elige prostituirse? ¿La prostitución es una opción libre? La respuesta a esta pregunta es susceptible de muchas opiniones e incluso, condenaciones pueden ser parte de la repuesta. La prostitución cruza la historia siendo una realidad polémica en todos los campos.
En tiempos de Copa del mundo y con sus ojos abiertos al turismo y la explotación sexual, la Pastoral Nacional de la Mujer Marginada (PMM) se manifestó públicamente en ocasión del día de la Prostituta, 02 de junio. La fecha fue establecida después de una manifestación en Lyon, Francia, en 1975.
"150 prostitutas francesas ocuparon la iglesia de Saint-Nizier en Lyon. Protestaban contra las multas y arrestos que estaban sufriendo y por las muertes de sus compañeras de profesión que no fueron investigadas. Este gesto fue una "guerra contra el rufianismo", actividad que explota la prostitución ajena.
Ellas obtuvieron apoyo de la población y fueron fuertemente reprimidos por la policía, pero entraron en la historia”, recuerda Sueli Aparecida da Silva, socióloga y coordinadora nacional de la PMM.
"Queremos llamar la atención sobre este día, no es un día de fiesta, de idealizar la prostitución, de confirmación de la profesión de prostituta. Entendemos que la prostitución es una forma de violencia contra las mujeres", continúa Sueli.
A partir de la experiencia cotidiana con las mujeres en situación de prostitución, la PMM afirma que la gran mayoría de ellas no la ejercen por una opción propia. "La prostitución fue, de alguna forma, la única manera de salir de un problema del momento.
Intervienen muchos factores psicosociales y no puede considerarse una libre elección ", dice la socióloga. Sueli explica que cuando consiguen salir de la prostitución, las mujeres hacen todo lo que pueden por no regresar a ese espacio.
Hasta qué punto la prostitución debe ser una profesión regulada es otra discusión en la cual esta inserta la PMM. El proyecto de ley nº 4.211, del 2012, elaborado por el diputado federal Jean Wyllys, busca la reglamentación de la prostitución, pero este no es el primero, otros han estado en trámite, según la Pastoral.
Siempre hemos sostenido que la profesionalización no trae beneficios a la mayoría de las mujeres. No es un trabajo como cualquier otro. La prostitución es el resultado de un fenómeno social más amplio y no puede ser caracterizada como un trabajo que da dignidad al ser humano", expresa Sueli
En Brasil, la prostitución no es un crimen, pero la industria del sexo sí, es decir, las casas de explotación no reguladas. "Tener un sueldo y contrato de trabajo no garantiza que la mujer sea libre.
Ella podría ser obligada a ser una esclava sexual, teniendo que cumplir con un horario agotador o tener un número de programas [clientes] que va más allá de su condición física”, explica la socióloga.
Se destacaron otras dificultades, como la contratación de mujeres, después de que hayan decidido abandonar la prostitución, el moralismo social y falta de respeto.
"La mayoría de las mujeres, evita que sus familias y sus amigos sepan cómo están viviendo", continúa la coordinadora de la Pastoral, que trabaja en tres frentes principales:
Con las mujeres esa situación de prostitución; con el enfrentamiento al abuso y la explotación sexual o comercial de los niños y adolescentes; y contra el tráfico de mujeres, niños y adolescentes con fines de explotación sexual.
Así, la supuesta profesionalización de la prostitución no iguala socialmente el papel de las personas que se están prostituyendo, al de los trabajadores de otras áreas.
Sueli enfatiza que "usar de la sexualidad para reunir recursos es una forma de lesionar los buenos comportamientos sociales y pone a las mujeres en condiciones socialmente difíciles.
En la prostitución, la mujer no tiene derecho a ser persona, ella siempre es vista como la "puta", la "prostituta", la "sinvergüenza", la de "vida fácil" o religiosamente hablando, "la pecadora", pero nunca como una mujer ".
«»Directamente con ellas.
La PMM trabaja directamente con las mujeres que se encuentran en situación de prostitución, realiza contactos semanales, visitas en plazas, calles, clubes nocturnos, hoteles y otros lugares donde se reúnen. Promueve su acogida en las sedes de los equipos de base de la PMM.
La orientación y referencia de las mujeres a la profesionalización a través de calificación personal y profesional, teniendo como base la economía solidaria y la generación de ingresos es también un frente de acción de la Pastoral.
Indirectamente, la Pastoral trabaja la sensibilización social sobre la realidad de las mujeres en la prostitución, la necesidad de luchar contra la trata de personas con fines de explotación sexual y contra el abuso y la explotación de niños y adolescentes.
«»Testimonios.
"Fui violada por mi tío… [estaba ahí] para tener algo que comer. Vivía en su casa, cuando mi tía salía, me obligaba a tener sexo con él. Yo tenía nueve años.
Después fui a la vida de la calle. Tenía 16 años, un cliente me llevó a su casa, llamó a seis hombres y les dijo que podían hacer lo que quisieran conmigo, porque yo era una p... Hicieron todo conmigo. Yo estaba embarazada y perdí al bebé, hasta hoy me duele tanto recordar". (Raquel, 29 años)
"Fui a la Luz y, en ese momento, tenían un plan de 'higiene'. La policía me llevó varias veces a la celda, con acusaciones de "vaga de la calle”. Allá, nos ponían a barrer, limpiar.
De vez en cuando, un policía 'avispado' abusaba de nosotras, y nos liberaba después de eso. Pero siempre ofendía, decía que yo era realmente una p... Un día, un policía me violó con una porra [o clava]. Casi me muero del dolor". (Celiane, ex prostituta)
"Yo viví en un burdel en que la dueño era muy mala. Ella sólo quería nuestro dinero. No podíamos parar de atender clientes ni cuando los programas estaban menstruando. Cuando yo estaba menstruando, me dio un rollo de algodón.
Había una chica que vivía en esa casa y bebía mucho. Cuando ella estaba borracha, la dueña ponía a dos clientes en el cuarto con ella. Recibió el dinero y no entregaba nada a la muchacha". (Cris, 26 años)
"Nunca me presenté como una prostituta. Quedé seis años en la Luz. Mi familia nunca supo, puede que sospecharan, pero si me preguntaran, lo negaré hasta la muerte. Nunca sufrí violencia. Estar en la prostitución ya es violencia.
Entregar la intimidad por dinero es demasiado violento. Nunca vestí ropa corta, iba a trabajar con una camiseta y pantalones jeans. Pero todo el mundo asocia la prostitución con la desvergüenza y falta de carácter." (Carina, de 37 años)
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http://site.adital.com.br/site/noticia.php?lang=ES&cod=81330