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Recibido de María Victoria Eraso, corresponsal de Prensa Indígena. La Plata, 20 de junio (Télam). Una lista confeccionada por los investigadores del Colectivo GUIAS, que identificó la causal de muerte de los restos humanos que se encuentran guardados en el Museo de Ciencias Naturales de La Plata, revela la matanza que sufrieron los pueblos originarios por parte del Ejército argentino a fines del siglo XIX.
En los restos pertenecientes a aborígenes muertos se ve cómo, con la excusa de una presunta finalidad científica, fueron tomados prisioneros y cosificados hombres y mujeres integrantes de las principales comunidades de nuestro país.

 

Entre los casos relevados por el Colectivo GUIAS figura “el Esqueleto Nº 1769: “Petizo” Toba. Fusilado en 1886 en el Chaco, por orden del Coronel Obligado”; el “cráneo Nº: 4: indio toba Cacique´, de nombre “León”, muerto en el Tragadero en 1887, por las tropas Argentinas o el cráneo número 773, perteneciente a una india mestiza, araucana-africana, asesinada en 1888”.

 

En el caso de este cráneo se especifica que el mismo fue traído al Museo por Carlos Spegazzini “quien conocía personalmente a la finada”, se lee en el listado al que accedió Télam.

 

Algo similar ocurre con el esqueleto Nº 1770, perteneciente al Cacique toba “Löwöreraik”, quien fue muerto por un comisario de la ciudad chaqueña de Resistencia, en enero de 1887 y también fue aportado al Museo por Spegazzini “quien conocía a este individuo personalmente”.

 

Entre los casos de restos pertenecientes a integrantes de los pueblos originarios que eran traídos al Museo para que “trabajaran”, a la vez que servían de objeto de estudio, figura el “esqueleto número 1797: una india araucana de nombre “Margarita”, que falleció en el museo el 21 de septiembre de 1887.

 

“De esta persona se conserva además el cerebro, el cuero cabelludo con los pelos y la máscara de la cara, sacada después de la muerte, así como muchos retratos”, precisa el listado de GUIAS.

 

En 1994 se informó que se habían restituido los restos del cacique Inakayal, fallecido en el museo el 24 de septiembre de 1887, pero en realidad, según determinaron los investigadores, la restitución fue incompleta ya que se conserva en el Museo “el cerebro, el cuero cabelludo y la máscara vaciada en yeso después de la muerte, así como muchas fotografías”.

 

La mujer de Inakayal, muerta en el Museo el 2 de octubre de 1887, también está aún en el Museo, que conserva su cuero cabelludo con pelos, la máscara mortuoria y muchos retratos.

 

O el caso de Maish Makenzis, un indio yamaná de Tierra del Fuego, fallecido a los 22 años en el Museo en septiembre de 1894, que estuvo en exhibición hasta el 2006.

 

“De él se conservan, además del cerebro disecado, el cuero cabelludo con los pelos y muchos retratos”, precisa la lista.

 

El Museo también conserva los cráneos de varios caciques, fallecidos de muerte natural, cuyos descendientes los reclaman.

 

Se trata del cráneo N° 241 de Callfukurá; el cráneo número 309 de Manuel Guerra; el cráneo 333 de un indio brujo, cuñado del cacique Baigorrita y el cráneo 337 del cacique Chipitruz.

 

La numeración asentada es la original que figura en el catálogo que confeccionó el Museo hacia 1920. El trabajo de los investigadores fue estudiar los restos y determinar la causa de muerte. (Télam)