(Por Elina Nilda Elizondo de Corzo (*)

 

Recibido de María Victoria Eraso, corresponsal de Prensa Indígena. 9 de abril. (DIARIO DE CUYO).- La historia de Valle Fértil nos dice que es uno de los departamentos más antiguos de la provincia, tiene sus raíces en la colonización española y la fundación de villas en las provincias de Cuyo, en el siglo XVI y XVII (años 1600-1700) por la corriente colonizadora del oeste, en nombre de la Capitanía de Chile.
En el momento histórico de la conquista esta región estaba integrada al noroeste argentino, habitada por grupos aborígenes sedentarios conocidos como Diaguitas, comprendiendo a las tribus Yacampis, pueblos agricultores, que habitaban en la provincia de La Rioja y vivían de la caza, recolección de frutos silvestres, moliendo en morteros trabajados en la piedra.
 
Su lengua era "kakana'', mostraban un buen manejo de la cerámica y la tejeduría, hilando la lana de guanaco y vicuña, practicaban el culto a la Pachamama, creían en el dios "Viracocha'' y tenían ritos como "la Chaya'' y la "Salamanca''.
Fueron comunes los desplazamientos y mestizaje pre y pos colombinos y mucha la influencia recíproca de sus costumbres que aún se conservan en los vallistos. Todavía se observan algunos morteros en las piedras y petroglifos como testimonio de una raza extinguida.
En los primeros años del 1600 se produce el primer intento de fundación de la villa cabecera, así surge la de San Ramón (actualmente en jurisdicción riojana), dejándola sin efecto dos años más tarde ante la rebeldía de los nativos.
Un segundo intento fue fundar la villa en Aguango, donde los aborígenes del lugar le llamaban "El Acongo'', pero ante un litigio limítrofe con La Rioja debió también quedar sin efecto.
En 1605 Las Tumanas fue escenario del encuentro entre dos culturas, nombre de raíces indígenas, registrado en las más antiguas "Mercedes Reales'' de Cuyo en el siglo XVII, como "Tumanagüil'', etimológicamente sería "monte sospechoso'' o también de la lengua Queswa "Arroyo que da vueltas''.
En este lugar vallisto se instaló una de las encomiendas más antiguas de San Juan, había sido de Pedro de Barreda y Estrada y otra de Juan de Mallea, dedicados a la crianza de animales vacunos en Mercedes entregadas por el Gobernador de Chile.
La propiedad de Las Tumanas se extendía desde el río homónimo hasta el asiento aborigen de "La Aguaca'', en la desembocadura del río del Valle Fértil. "El 04 de agosto de 1742 la Residencia Jesuita de San Juan recibió por donación de Lorenzo Quiroz la estancia de Las Tumanas, en el Valle Fértil al noreste de la ciudad, de 318 cuadras, de la que tomaron posesión 3 años después.
Quiroz había donado la propiedad "a favor del ramo de los Santos Ejercicios'' es decir que lo que se producía en dicha propiedad se destinara a pagar los gastos de los ejercicios espirituales que anualmente se ofrecían a la comunidad sanjuanina.
La estancia estaba a más de 60 leguas de la ciudad y poseía viñas, trigales, chacras, huertas, casa, molino y bodega, como lo asevera la tradición oral y lo testifican las ruinas existentes.
En 1756 la estancia fue vendida a José de Villacorta pero según los datos consultados, no se terminó de pagar la misma por lo que después de la expulsión de los jesuitas de América, en 1776, esta propiedad se incluyó como parte del patrimonio de los jesuitas (Celia López, "Con la Cruz y con el dinero'').
Al tiempo de la fundación de la Villa de San Agustín de Járegui, hacia 1788, era tan o más conocida que aquella localidad, como lo deja testimoniado el cura de la época, Francisco Antonio Cano quien afirmó que:
"Por ser valle el asiento estancia de Las Tumanas, lugar donde se pidió y se concedió Merced, se confunde con el asiento del pueblo que llaman La Aguaca en Valle Fértil''.
A fines de 1610, (siglo XVII), se inició en Cuyo la Obra de la Compañía de Jesús, destacándose uno de sus miembros, el padre Cristóbal Diosdado y el jesuita Andrés Felman o Agrícola quienes llegaba a Jáchal, Pismanta y Valle Fértil.
La labor misional en todo Cuyo se vio afectada por la pobreza de la región, las inundaciones, las plagas y las epidemias. También sufrieron la amenaza de los levantamientos indígenas, en 1632, 1658, 1661 y 1666.
La conquista del continente Americano fue acompañada por la evangelización de los naturales de las nuevas tierras. La Cruz fue acompañada por la Virgen María, así la cultura americana es mariana desde el principio. La provincia tiene tradición mariana y Valle Fértil también.
A mediados de 1700 existía cerca de la desembocadura del río de Valle Fértil, una importante población indígena con familias españolas que llamaban "La Aguaca'', allí se destacaba una pequeña capilla donde se veneraba a la Virgen del Rosario.
En 1749 el obispo de Chile Santiago de Melgarejo, convirtió a la doctrina de Valle Fértil en una tenencia de Jáchal, a cargo del Fray Francisco Robledo y Frías hasta 1754 que se ordenó la creación del Curato de Valle Fértil separándolo de Jáchal y San Juan, pero recién en 1757 se nombra al primer cura Fray Cayetano de Quiroga, que estuvo hasta 1764.
(*) Historiadora - Docente Jubilada.
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