(Por Matilde Pérez U.)

Foto: Con nuestra tierra sagrada no vamos a negociar. El centro ceremonial Tatei Hamara (Diosa del Mar) es parte de la cultura wixárica y el chamán nos ordenó venir a la ciudad de México. Iremos a Los Pinos. Foto Miguel Reina.
Recibido de María Victoria Eraso, corresponsal de Prensa Indígena. Periódico La Jornada, 8 de abril.- De 13 hectáreas reconocidas por el gobierno de López Portillo, hoy pretenden aceptar tres, ya que 10 se entregaron a dos empresas canadienses para construir un desarrollo turístico y náutico.
 
Huicholes, tepehuanos, coras y mexicaneros pidieron al titular de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, intervenga ante la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu) y el gobierno de Nayarit.
Para que se les devuelvan 13 hectáreas del centro ceremonial ubicado en la Isla del Rey, de las cuales 10 fueron entregadas a dos empresas canadienses a las que se les otorgó permiso para construir un desarrollo turístico y náutico.
Braulio Muñoz Hernández, presidente del Movimiento Indígena de Nayarit, comentó que de las 13 hectáreas que se reconocieron a los indígenas desde el gobierno de José López Portillo, ahora sólo les pretenden aceptar tres; están pisoteando nuestros derechos, dijo.
Con nuestra tierra sagrada no vamos a negociar; el centro ceremonial Tatei Hamara (Diosa del Mar) es parte de la cultura wixárika y el chamán nos ordenó venir a la ciudad de México a defenderla.
Iremos a Los Pinos para pedir al presidente Enrique Peña Nieto que responda la carta que le entregamos el año pasado, apuntó.
Refirió que el año pasado el Consejo Regional Wixárika por la Defensa de Wirikuta apeló a la Presidencia de la República y a las secretarías de Gobernación, Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) y Sedatu.
Para que se entregaran 3.5 hectáreas –porción simbólica de la Isla del Rey– a la Unión Wixárika de los Centros Ceremoniales de Jalisco, Durango y Nayarit, agrupación creada por la Comisión para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas.
Agregó que en dicha carta los indígenas solicitaron una consulta previa, libre e informada sobre la desincorporación de terrenos ganados al mar que hizo Semarnat del régimen de dominio público de la Federación, cuya enajenación autorizó en favor de Desarrollos Turísticos Aramara y Desarrollos Turísticos Paraíso del Rey.
De ambas empresas, comentó, sólo se sabe que hay capital canadiense y que pretenden construir un centro turístico exclusivo con su respectivo puerto.
En la carta entregada en Los Pinos, los indígenas demandaron que se llevaran a cabo asambleas comunitarias para discutir la elaboración y operación de cualquier proyecto o programa en lugares sagrados, y pidieron que no interviniera la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indios.
El 9 de agosto de 2013 el titular de Sedatu, Jorge Carlos Ramírez Marín, entregó el título de propiedad de 3.5 hectáreas a Juan Carrillo Carrillo, presidente de la Unión Wixárika de los Centros Ceremoniales de Jalisco, Durango y Nayarit.
El 8 de mayo de 2011 Semarnat desincorporó 354 mil 364 metros cuadrados de terrenos ganados al mar localizados en Playa del Rey, San Blas, Nayarit, y los cedió a la sociedad anónima Desarrollos Turísticos Aramara para que los enajenara.
En dicho decreto, publicado en el Diario Oficial de la Federación, asentó que mediante la concesión DGZF 486/10 se le otorgaba dicha superficie por un término de 15 años para su uso y protección, y con ello daba respuesta a la petición presentada por J. Guadalupe González Rentería, representante de la empresa, el primero de septiembre de 2010.
La Semarnat asentó que si en los dos años siguientes a la entrada en vigor del decreto la citada empresa no protocolizaba la enajenación de la superficie, el acuerdo quedará sin efectos.
Semarnat en ningún párrafo del decreto hizo referencia a la presencia del sitio sagrado wixárika ni tampoco informó que la citada empresa no estaba inscrita en el Registro Público de la Propiedad y Comercio de Nayarit.
Sin embargo, desde 2007 ya ofrecía a la venta terrenos a través de Internet a un precio de 10 dólares el metro cuadrado. Queremos que nos ayuden a detener la destrucción de nuestra tierra sagrada, pidió Muñoz Hernández•