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(Por Guillermo Marín, historiador, corresponsal de Prensa Indígena.org)

Oaxaca, 7 de junio de 2021.- La verdadera transformación democrática que necesita este país, es desaparecer de la vida nacional a los nocivos y corruptos políticos, que no son más que vividores, simuladores y necrófilos seres oscuros, por lo que son un cáncer para México.
No existe la democracia, porque la han secuestrado bandas de delincuentes organizados en partidos políticos, que están trabajando para sus inconfesables intereses personales y de grupo.
Los jefes de los carteles negocian quienes serán los candidatos sin tomar en cuenta a las bases de los partidos, que son usadas como escenografías de una inexistente vida política dentro de cada partido.
Como el aceite y el agua, en estas organizaciones, están arriba los poderosos líderes que, como chapulines, saltan de un partido a otro en busca de su beneficio. Por el otro lado están las bases, compuestas a su vez, de dos clases de miembros.
Aquellos que encuentran una forma de vivir y lucrar a través de las pequeñas tranzas, influyentismo de banqueta y que se estructuran en un fractal de poder corrupto que se repite hacia abajo, haciendo una metástasis de corrupción, el llamado voto duro.
Y aquellos que entran a los partidos con el ánimo honesto de mejorar a su comunidad y el país. Por supuesto que son los menos numerosos, su destino es que al ver la corrupción y la manipulación de los de arriba se retiran, y los que se quedan, son absorbidos en el sistema.
Ningún partido se salva, todos son iguales con sus variantes institucionales. Pero innegablemente el PRI, ha sido la incubadora histórica de todos los políticos de este país, aún los del PAN actual, que ahora son la misma cosa.
El DNA del PRI lleva la corrupción, la simulación y el abuso en la entraña de todo político, sea del partido que sea.
Los partidos políticos y las instituciones anexas, como el INE, son más que un peligro para México, son su perdición.
Mientras existan estas instituciones y los políticos, México seguirá pobre, saqueado, injusto, violento, engañado y en el fondo del subdesarrollo, sin ninguna posibilidad de generar bienestar para todos.
Ningún partido se salva, pero permítame, amable lector, referirme a Morena en especial, no porque sea diferente, sino porque es el mejor ejemplo de lo que afirmamos. Una cosa es AMLO, como estadista, y otra cosa es toda la fauna nociva que se le trepa.
El Presidente ha trabajado toda su vida para ser presidente, podemos no estar de acuerdo con él, pero todos sabemos que ha sido impecable y persistente en esta meta. Pero, este no es el punto.
Los 30 millones de personas que votamos en el 2018, no votamos por Morena, votamos por AMLO. Votamos por acabar con el exceso de corrupción y cinismo al que habían llegado los políticos y sus partidos.
El Pacto por México, fue el fin de la política y los partidos como habían sido desde el PNR. Fue la gota que derramó la paciencia del pueblo. Pero este mensaje no lo han entendido los políticos del país, comenzando con los de Morena.
El pueblo le dio un ¡ya basta! que no han entendido. Morena sigue la misma ruta de desastre del PRD. La feroz lucha por la presidencia del partido, no dejó al mejor candidato en la presidencia, sino al más corrupto, el que sabía más mañanas, el que tragaba más zapitos con una sonrisa.
Las consecuencias ya las vivos en los resultados de Morena. Si hubieran puesto a los candidatos de las bases, Morena hubiera arrasado. Nadie conoce a los amigos de los amigos de Mario Delgado. Pero, por desgracia, esta es la política para los políticos.
Todos los partidos están en el basurero de la historia, ahogándose en sus inmundicias, por eso no existe oposición, por eso la embajada de E.U. está financiando a la supuesta sociedad civil, que más bien, a ojos de todos se han demostrado como sociedades anónimas de capital variable.
Lo que el país requiere es que la democracia pase a ser participativa y comunitaria. Que la democracia sea un ejercicio de “abajo hacia arriba”, del pueblo para el pueblo. De aquellos que la comunidad conoce por su trabajo por el bien común.
Que la democracia la generen los de abajo, la gente del pueblo. Tenemos la experiencia de 3500 años de la democracia tolteca, que sigue viva en cientos de municipios de las comunidades anahuacas y campesinas.
La cultura dominante, la de la democracia representativa a través de partidos políticos y políticos, fue creada por los dueños del dinero en E.U. en 1776…
Y ha sido exportada con dinero y cañoneras a todo el mundo libre, le llama con desprecio a la democracia más antigua en funciones del planeta “Sistema de usos y costumbres”.
Solamente en Oaxaca, que es la reserva espiritual del Anáhuac, de los 570 municipios, en 417 se sigue la milenaria democracia participativa, en donde cada mes el pueblo se reúne, analiza sus desafíos y oportunidades, vota y la autoridad manda obedeciendo. Eso sí es democracia.
Se pueden hacer pequeños cambios posibles en el país, pero totalmente trascendentes como: que el servicio a la comunidad a través del ejercicio de cargos públicos sea sin remuneración.
Que los servidores públicos elegidos por el voto, se empobrezcan explicablemente y a plena comprobación. Presidente, gobernadores, presidentes municipales, senadores y diputados, todos ayudados por sus familias y sus ahorros para tener el honor de servir a su pueblo.
Que se reduzcan los diputados federales a tres por estado y dos senadores por entidad federativa, que se acaben todas sus prestaciones, todas. Que se reduzca el poder legislativo en los estados. Que se castigue con cadena perpetua a quienes hagan uso indebido del erario y de las instituciones.
Que se transforme el poder judicial para que genere justicia en favor del bien común, en vez de privilegios e impunidad para el interés privado.
La democracia del pueblo y para el pueblo solo se puede hacer realidad a través de la Asamblea, donde todos opinen y todos voten, para que las autoridades manden obedeciendo.
Las agencias, las colonias, los municipios, los estados; de menos a más, que suban las decisiones del pueblo, como lo hicieron por cientos de años nuestros Viejos Abuelos para lograr tener la civilización más importante y equitativa del mundo antiguo.
Si se puede y el pueblo lo quiere. Su banco genético le indica que es así, que así ha sido durante siglos. Los afectados dirán que es una utopía.
El futuro de este país radica en que el pueblo conozca su verdadera historia descolonizada. Educayotl AC. Educar para el futuro con la sabiduría del pasado. www.toltecayotl.org
* Guillermo Marín.
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