Recibido de Javier Arjona, internacionalista, corresponsal de Prensa Indígena-org – 20 de febrero de 2021.- Con motivo del día por la Justicia Social. Vivir dignamente es un derecho. El pasado miércoles 17 de febrero, en el barrio de Perchera en Xixón, la policía disparó en cuatro ocasiones para reducir a un vecino con problemas económicos y de salud mental, de 65 años, cuando iban a notificarle el desahucio de su vivienda de alquiler.
Este hecho, es solo la explosión llamativa de situaciones que se están dando cotidianamente sin ruido en nuestros barrios.
Es un ejemplo más de una sociedad que fracasa una y otra vez con las medidas que pone en marcha para intentar solucionar los problemas de empobrecimiento, salud y precariedad que ella misma provoca en muchas ocasiones por no poner en el centro la vida y las necesidades de las personas.
Cada uno de esos disparos es el ejemplo de un fracaso. El primero es el fracaso del sistema de salud que no es capaz de dar una respuesta a los problemas de salud mental que sufría la persona, sin ir más allá de mitigar el dolor con medicación. Sin ofrecer apoyo personal y social.
El segundo el fracaso es de los servicios sociales que no son capaces de detectar ni acompañar a una persona que se encontraba ante un desahucio inminente.
La respuesta es conocida, es que no pidió ayuda, es que no fue por la Unidad de Trabajo Social, todas escusas para no reconocer que los despachos de los servicios sociales están muy lejos de las situaciones de empobrecimiento, precariedad y exclusión social.
El tercer fracaso, la falta del derecho a un techo. Una persona que llevaba viviendo treinta y cinco años en la misma vivienda y que ante una situación de problemas económicos y de salud , no puede hacer frente al alquiler se ve abocado si o si a vivir en la calle.
No hay alternativa como nos recuerdan cada día la Plataforma de Afectadxs por la hipoteca y estos días en la Acampada por una vivienda digna puesta en marcha junto a la estación de tren en Gijón. Esa falta de alternativa provoca una situación de tensión a sumar a los problemas de salud mental y económicos.
Y el cuarto y último, el fracaso de los responsables policiales que entienden que la única solución para contener a un vecino que está en una situación de crisis, es disparar cuatro tiros, no había otra opción.

Desde el colectivo de lucha contra la exclusión ALAMBIQUE denunciamos este fracaso y a sus responsables y creemos que hay una alternativa a esta sociedad fracasada. Esa alternativa para nosotras es la comunidad.
Una comunidad activa que denuncia las injusticias y la falta de acceso a los derechos sociales que sufrimos en los barrios.
Una comunidad con lazos de apoyo mutuo, con preocupación, cuidados y atención entre los vecinos y vecinas.
Una comunidad que pone en el centro la vida y las necesidades de las personas, sabiendo que una comunidad más justa, es una comunidad más sana.
El 20 de febrero la Organización de Naciones Unidas, invita a conmemorar el Día de la Justicia Social, desde ALAMBIQUE creemos que la mejor manera de hacerlo es denunciar el fracaso…
De esta sociedad que no es capaz de atender las necesidades de todas las personas sobre todo de las más vulnerables. Y comenzar a construir la comunidad como alternativa.
Una sociedad fracasada y la comunidad como alternativa.
Con motivo del día por la Justicia Social. Vivir dignamente es un derecho.<>