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Un vendedor en la entrada de Han Zheng Jie, una zona peatonal de Wuhan, China, en enero de 2021. Foto: Chen Liang.
Servindi, 20 de enero, 2021.- Países de todo el mundo fallaron en responder rápido al COVID-19, asegura investigación del Grupo independiente de preparación y respuesta frente a las pandemias. Un panel de expertos independientes designados por la agencia de las Naciones Unidas coincidió en la necesidad de un nuevo marco mundial sanitario que proteja a la humanidad en el futuro.
La pandemia de COVID-19 debe catalizar una transformación fundamental y sistémica de la preparación para este tipo de eventos, que abarque desde las comunidades locales hasta las más altas esferas internacionales.
“Para que un proceso de preparación y respuesta frente a situaciones de pandemia sea eficaz, deben tomar parte en él instituciones de todo el espectro de ámbitos normativos, y no solo de la salud" indica el panel.
"Hace falta un nuevo marco mundial que apoye la prevención de pandemias y la protección contra ellas" dijo el panel al presentar el informe preliminar del Panel Independiente de Preparación y Respuesta a la Pandemia.
"El proceso de dotarse de mayor capacidad para responder eficazmente debe ser visto como una inversión colectiva en la seguridad y el bienestar de todos los humanos”, afirman.
<>El comité de emergencias.
El director general de la OMS Tedros Adhanom Ghebreyesus ofrece una rueda de prensa sobre la epidemia de coronavirus desde Ginebra. Foto: Eskinder Debebe / ONU.
El panel indica que “no está claro” por qué el Comité de Emergencias convocado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en virtud del Reglamento Sanitario Internacional no se reunió hasta el 22 de enero.
Tampoco está claro “por qué no pudo ponerse de acuerdo sobre la declaración de una emergencia de salud pública de importancia internacional en su primera reunión”.
Los expertos señalan de que a pesar de que el 30 de enero se declaró la emergencia, “el grado en que los países respondieron a esa declaración no fue el esperado”.
El Grupo sigue estudiando qué medidas podría haber adoptado la OMS y los diferentes actores regionales, nacionales y locales para que la respuesta en los países hubiese sido más contundente.
En particular, preocupa el período comprendido entre principios de febrero y principios de marzo de 2020.
De igual modo, los expertos se preguntan si habría sido de ayuda el que la OMS hubiese utilizado el término «pandemia» con anterioridad ya que recién lo hizo el 11 de marzo.
“Aunque ese término no se utiliza ni se define en el Reglamento Sanitario Internacional (2005), su uso sirve para llamar la atención sobre la gravedad de un problema de salud.
<>Comunidad internacional falló
La OMS afirma ser “dolorosamente consciente” de que a pesar de que se preveía por décadas, tanto China como los demás países estaban preparados para responder rápido a una pandemia por coronavirus.
Las autoridades sanitarias locales y nacionales de China pudieron aplicar medidas de salud pública más contundentes en enero y no lo hicieron; así como los demás países que detectaron casos probables a comienzos de 2020.
Solo unos pocos países aprovecharon plenamente los datos que tenían para responder ante las pruebas de una epidemia emergente.
Pese a que en la reunión técnica del 4 de febrero de 2020 la OMS informó de que había más de 12.000 casos confirmados en China y solo 176 casos en el resto del mundo, "la señal fue desatentida en demasiados países".
Según el análisis de la cronología inicial de las primeras fases del brote, todo parece indicar que podría haberse reaccionado más rápidamente cuando aparecieron los primeros signos.
“Si se hubiese aplicado el principio de precaución en relación con los primeros datos indicativos (...) tanto la OMS como las autoridades nacionales y locales podrían haber emitido advertencias más oportunas y firmes sobre la posible transmisión entre personas”, asegura el panel.
Un hombre utiliza una mascarilla para protegerse del COVID-19 en el puerto de Manaus, en el Amazonas de Brasil. Foto: Raphael Alves /IMF
<>Errores en la respuesta.
Los expertos agregan que “ésta claro” que el volumen de infecciones en el primer período de la epidemia en todos los países fue superior al comunicado.
La consiguiente falta de visibilidad sobre gran parte de la epidemia facilitó su propagación mundial: las simulaciones muestran que las conexiones de tráfico aéreo predecían la difusión mundial del virus.
Según el informe, existen pruebas procedentes de Wuhan de que a finales de diciembre de 2019 se obtuvieron los primeros indicios de un nuevo virus responsable de los casos de neumonía de origen desconocido observados clínicamente.
Eso pone de relieve la posibilidad de otorgar un papel más importante a las técnicas en secuenciación paralela y que son relativamente económicas, para obtener resultados fiables y de alto rendimiento.
El Grupo también resalta que, a partir de esto, es claro que las autoridades sanitarias locales y nacionales de China podrían haber aplicado medidas de salud pública más contundentes en enero.
“Todos los países que detectaron casos probables deberían haber aplicado medidas de contención de salud pública inmediatas. No lo hicieron”, explica en informe.
<>Recomendaciones.
Aunque la investigación del Grupo independiente de preparación y respuesta frente a las pandemias continúa emitió una lista de recomendaciones:
→ Hay que aplicar de modo integral las medidas de salud pública que frenarían la pandemia.
Las intervenciones no farmacéuticas, a saber, la detección temprana de casos, el rastreo y aislamiento de los contactos, el distanciamiento físico, la imposición de limitaciones a los viajes y a las reuniones de personas y el uso de mascarilla, son eficaces.
Hay que seguir aplicándolas a gran escala, aun cuando se estén implantando las vacunaciones.
→ La respuesta a la pandemia debe corregir, y no acentuar, las desigualdades.
Las desigualdades entre las naciones y dentro de ellas se han ido agravando a medida que, en diversos países, las personas vulnerables y marginadas se quedaban sin acceso a la atención sanitaria…
No solo en cuanto al tratamiento de la COVID-19, sino también porque la saturación de los sistemas de salud ha cerrado las puertas de la atención y los servicios básicos de salud a muchas personas.
Hay grandes diferencias entre los países en cuanto al nivel de acceso a medios de diagnóstico, tratamientos y suministros esenciales.
No será posible aprovechar al máximo el potencial que ofrecen las vacunas si se deja que los criterios para determinar quién accede a ellas vengan dictados…
Por el poder económico y los estrechos intereses nacionales, y no por los principios básicos de justicia y de una distribución que optimice los resultados de salud pública.
No podemos permitir que arraigue el principio de que resulta aceptable que los países de ingresos altos puedan vacunar al 100% de su población mientras los países más pobres deben arreglárselas con una cobertura de apenas el 20%.
El COVID-19 no comenzó en los países más pobres, pero estos sufren enormes daños colaterales y necesitan más solidaridad y apoyo de la comunidad internacional.
→ El sistema mundial de alerta de pandemia no cumple su función.
Hay componentes básicos del sistema que son lentos, engorrosos y poco resolutivos, asegura El Grupo de expertos, diciendo que ha sido informado de que la mayoría de las alertas referidas a brotes…
Llegan a la OMS por las noticias o las redes sociales y sabe que se han creado plataformas destinadas a reunir información sobre epidemias proveniente de fuentes no tradicionales o de acceso abierto.
Globalmente, los procedimientos y protocolos que acompañan al Reglamento Sanitario Internacional, en particular los que llevan a declarar una emergencia de salud pública de importancia internacional, “parecen provenir de una era analógica ya sobrepasada”, por lo que es preciso incorporarlos a la era digital.
→ No se tomaron en serio los ya conocidos riesgos existenciales que plantea la amenaza pandémica.
Ha habido un fracaso generalizado a la hora de tomar en serio el riesgo existencial que la amenaza pandémica entraña para la humanidad y su lugar en el futuro del planeta.
En vez de efectuar evaluaciones de riesgos y poner manos a la obra con visión de futuro, la reacción colectiva se ha resumido en una suma de buenos deseos.
La crisis demuestra la rapidez con que un nuevo virus puede arruinar décadas de esforzado progreso y de inversiones de futuro.
En opinión del Grupo, sería inconcebible que la comunidad internacional volviera a fallar y desoyera una vez más los llamamientos que la instan a prepararse contra la amenaza pandémica.
→ A la Organización Mundial de la Salud le ha faltado poder para hacer el trabajo que se espera de ella.
Al Grupo le resulta asombroso que la OMS esté sometida a tan graves limitaciones en su potestad para validar los informes sobre brotes infecciosos atendiendo a su potencial pandémico y para poder desplegar localmente medios de apoyo y contención.
“Los incentivos a la cooperación son demasiado endebles para garantizar que los Estados participen en el sistema internacional de manera eficaz, disciplinada, transparente, responsable y oportuna”, expresan.
Las consecuencias de la pandemia deben servir para abrir una de esas oportunidades que se presentan una sola vez por generación: la de que los Estados Miembros reconozcan como algo que redunda en beneficio común…
El hecho de que el sistema internacional disponga de un conjunto de herramientas debidamente reforzadas para cumplir robustas funciones de alerta de pandemia y contención de brotes.
Desinfectante para manos en la entrada de las oficinas de la OMS en China. Es una de las medidas recomendadas frente al coronavirus. Foto: OMS China
https://www.servindi.org/actualidad-noticias/20/01/2021/se-necesita-un-nuevo-marco-sanitario-para-proteger-la-humanidad <>