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Sonia Guajajara, Cacique Raoni, Tuíra Caiapó y Ângela Mendes durante el Encuentro de Mebengokrê. (Imagen de Eric Marky Terena / Mídia India)
Pressenza, São Paulo, Brasil, 20 de enero de 2020.- Líderes indígenas del Brasil denuncian políticas de Bolsonaro. Después de cuatro días de debates, ceremonias e intercambios, los más de 450 líderes indígenas que participaron en el Encuentro de los Pueblos Mebengokrê, (realizado entre el 14 y el 17 de enero a orillas del río Xingú, en Mato Grosso), firmaron el «Manifiesto de Piaraçu de los líderes indígenas y caciques de Brasil»¹.
En el documento reafirman la resistencia de más de 520 años de los pueblos originarios de ese país y denuncian las políticas etnocidas, genocidas y ecocidas del gobierno de Bolsonaro.
El liderazgo y el papel de las mujeres en la lucha del movimiento indígena y el reconocimiento de la fuerza de la juventud también se destacan en el documento…
Además de párrafos enteros sobre la salud, la educación, la demarcación de la tierra y el rechazo a la explotación minera, maderera y agrícola en los territorios indígenas.
Raoni Metukire, de aproximadamente 89 años, fue uno de los líderes que participó en la construcción de la Constitución de 1988 y que garantizó los artículos 231 y 232 con el reconocimiento de los derechos indígenas y quien dirigió la reunión que tuvo lugar en su pueblo.
Otro punto destacado del encuentro fue la reanudación de la Alianza de los Pueblos de la Selva, movimiento liderado por Chico Mendes en la década de 1980…
Cuando unió a indígenas, ribereños, caucheros y otros pueblos que viven en el monte, para defender sus territorios y asegurar la preservación de la Amazonía.
Ângela Mendes, actual coordinadora del Comité Chico Mendes, participó de toda la reunión y firmó un compromiso para reanudar la alianza.
<>¹ Manifiesto en español con traducción de Pressenza.
Manifiesto del Piaraçu de los líderes indígenas y caciques del Brasil: Nosotros, representantes de 45 pueblos indígenas de Brasil, sumando más de 600 participantes, fuimos convocados por el cacique Raoni para reunirnos entre los días 14 y 17 de enero de 2020 en la aldea Piaraçu…
(Tierra Indígena Capoto Jarina), con el objetivo de juntar nuestras fuerzas y denunciar que está en curso un proyecto político del gobierno brasilero de genocidio, etnocidio y ecocidio. El Estado brasilero tiene que entender que tiene una deuda histórica con los pueblos indígenas.
Nosotros somos los primeros habitantes de nuestro país. No sólo defendemos el medio ambiente: somos la naturaleza misma. Si matan el medio ambiente, nos matan.
Siempre quisimos la selva en pie no porque la selva es bonita, sino porque todos esos seres que habitan la selva son parte de nosotros y corren por nuestra sangre.
El Estado brasileño reconoce los derechos indígenas por la Constitución Federal de 1988 en los artículos 231 y 232 –de cuya elaboración fuimos parte–, además de otras normas jurídicas nacionales e internacionales como el convenio 169 de la OIT.
Por eso exigimos que se respete nuestro derecho a la consulta libre, previa e informada, siempre que se prevean proyectos y decisiones que puedan impactarnos y amenazar nuestros territorios y modos de vida. No necesitamos destruir para producir. No pueden vender nuestra riqueza.
El dinero no alcanza para pagar por ellas. Nuestro territorio es muy rico, pero no rico en dinero:somos ricos en diversidad y toda esta selva depende de nuestra cultura para seguir en pie. Lo que tiene valor para nosotros es nuestra tierra. Eso vale más que la vida.
Y quién puede sostener la naturaleza somos nosotros, que nunca destruimos ni contaminamos nuestros ríos. Nosotros cuidamos nuestra tierra, sabemos el valor que ella tiene. Necesitamos proteger lo que nuestros antepasados nos dejaron.
Las amenazas y discursos de odio del gobierno actual, están promoviendo la violencia contra los pueblos indígenas, el asesinato de nuestros líderes y la invasión de nuestras tierras.
Hoy tenemos que prepararnos para enfrentar no sólo al gobierno sino también reaccionar a la violencia de algunos sectores de la sociedad, que expresan de forma muy clara el racismo simplemente por el hecho de que seamos indígenas.
Reunión de las mujeres indígenas en el encuentro. Foto: Mídia NINJA.
Las mujeres indígenas presentes en el encuentro, líderes y guerreras, generadoras y protectoras de vida, reafirman su lucha contra las violaciones que enfrentan sus cuerpos, espíritus y territorios.
Son las mujeres las que garantizan nuestros modos de vida y nuestra lengua. Ellas garantizan nuestra existencia en nuestra morada colectiva. Nosotros, mujeres y hombres indígenas, luchamos codo a codo por el derecho a la tierra que nos alimenta y qué nos cura.
La juventud indígena presente en este encuentro reafirma el compromiso de dar continuidad a la lucha de los líderes, en defensa de nuestras vidas, nuestros territorios y nuestro derecho a existir.
Los conocimientos y tradiciones que nuestros abuelos nos enseñaron, son la gran solución para las amenazas a nuestros pueblos y a nuestros territorios y para la crisis climática que se avecina. Esta nueva generación está lista para llevar adelante las soluciones que les fueron enseñadas.
Sólo nosotros podemos hablar sobre nosotros y por nosotros mismos. No admitimos que a nuestros caciques se les falte el respeto como hizo Bolsonaro en 2019, en su discurso durante el encuentro en la ONU contra el cacique Raoni.
Afirmamos que el cacique Raoni ES nuestro líder. ¡Él nos representa! Él será nuestra referencia por su lucha firme y pacífica el líder, hoy y siempre. Por eso apoyamos su candidatura como premio Nóbel de paz.
Exigimos que el congreso reconozca legalmente a las autoridades indígenas como los primeros gobernantes de este país. Nuestras tierras son gobernadas por nuestros caciques, autoridades indígenas que deciden a favor de las comunidades, según reivindicaciones colectivas y no individuales.
El actual presidente de la República está amenazando nuestros derechos, nuestra salud, nuestro territorio. El gobierno actual está planeando liberar la explotación de minería y ganado en nuestros territorios.
Sumamos nuestra fuerza, nos unimos y mostramos esa fuerza en este documento, para continuar las luchas que están continuando nuestros nietos. El gobierno actual nos está atacando, queriendo quitarnos la tierra de las manos.
Nosotros no aceptamos minería informal, explotación minera, agronegocio ni alquiler de nuestras tierras; no aceptamos madereras, pescadores ilegales, hidroeléctricas ni otros emprendimientos como el Ferrogrão, que nos impacten de forma directa e irreversible.
Estamos contra todo aquello que destruye nuestras selvas y nuestros ríos. No aceptamos que el Brasil sea puesto a la venta a otros países que tienen interés en explorar nuestro territorio.
Queremos, por encima de todo, respeto a nuestras vidas, nuestras tradiciones, nuestras costumbres y a la Constitución Federal que resguarda nuestros derechos.
Escribimos este documento como un clamor para que los pueblos indígenas seamos escuchados por los tres poderes de la República, por la sociedad y por la comunidad internacional.
Los procesos de consulta tienen que garantizar nuestro derecho a decir NO a las iniciativas del gobierno y del Congreso.
Las consultas deben respetar nuestras formas tradicionales de representación y organización política, así como nuestros protocolos autónomos de consulta y consentimiento.
Dejamos claro que los indígenas que hoy ocupan cargos en el Gobierno Federal sin nuestra participación en su designación, y que apoyan de alguna forma al gobierno Bolsonaro, no nos representan.
Exigimos el cumplimiento de nuestro derecho originario sobre nuestros territorios por medio de la demarcación y homologación de las tierras indígenas reivindicadas.
Repudiamos la tesis del marco temporal y demandamos que los procesos demarcatorios detenidos sean inmediatamente retomados, como Kapot Nhinore, antigua reivindicación del cacique Raoni.
Estamos contra la municipalización de la salud indígena y contra la designación político partidaria de los cargos de la SESAI.
Exigimos la autonomía política, administrativa y financiera de los Distritos Sanitarios Especiales Indígenas de Salud (DSEI’s) y el fortalecimiento del control social…
A través de la recreación del Foro de Presidentes de los Consejos Distritales de Salud Indígena (CONDISI), extinguido por el decreto 9.759/2019. Exigimos la garantía de una fuerza de trabajo cualificada y adecuada para nuestra atención.
Demandamos el cumplimiento del Término de Ajuste de Conducta (TAC), firmado entre el Ministerio de salud, la FUNAI, la SESAI, la Defensoría Pública de la Unión y el Ministerio Público Federal, que garantiza la continuidad de los servicios ligados a la política de salud indígena.
Y exigimos la realización de la 6ª Conferencia Nacional de Salud Indígena. Exigimos el cumplimiento de la política indigenista de responsabilidad de la FUNAI y la SESAI para todos los pueblos y tierras indígenas del Brasil y no solamente para las tierras indígenas homologadas.
Repudiamos la persecución y la tentativa de criminalización de nuestros líderes,organizaciones indígenas e indigenistas, colaboradores y compañeros. Exigimos la garantía de integridad física y moral de nuestras comunidades y líderes, y el castigo de los que están matando a nuestros hermanos.
Exigimos que el Estado brasilero cumpla su responsabilidad constitucional de proteger los territorios indígenas y el medio ambiente, impidiendo actividades ilegales y castigando a los delincuentes.
También exigimos que el gobierno se haga responsable por el envenenamiento del aire, del suelo y de los ríos, causado por el uso irresponsable y descontrolado de agrotóxicos en el entorno de nuestra tierras.
Exigimos el cumplimiento de las políticas públicas de protección de los pueblos aislados y de reciente contacto. Exigimos una educación diferenciada y de calidad para nuestros jóvenes, que posibilite que completen su formación –desde la enseñanza básica hasta la media–, en nuestros territorios.
No aceptamos el desguace de las universidades públicas y solicitamos garantía de continuidad de las becas para los jóvenes indígenas que van a estudiar a la ciudad, a las universidades. La formación universitaria de los jóvenes es importante para dar continuidad a nuestra lucha.
Es un espacio que garantiza que estemos preparados para los cambios que nos amenazan. Por eso la juventud sostuvo, bolígrafo en mano, lo que les enseñaron sus abuelos para lanzar hacia adelante la flecha que les fue dada, para seguir luchando.
Reunión de la juventud indígena. Foto: Mídia NINJA.
Estar en la universidad sólo tiene sentido si ejercemos nuestra espiritualidad. En este sentido pedimos a la sociedad brasilera que se una a nosotros en la lucha por el acceso a la universidad plural y democrática, por una formación universitaria que valore y reconozca la ciencia del territorio.
Queremos políticas de fortalecimiento de alternativas económicas sustentables para nuestros territorios, sin el uso de agrotóxicos y que promuevan la economía de la Selva en Pie con énfasis en la cultura, los saberes tradicionales, el extractivismo y las tecnologías limpias.
Somos seres humanos, somos pueblos originarios del Brasil. Somos parte del Brasil y el Brasil es parte nuestra.
No aceptamos que digan que nuestros territorios son muy grandes, porque eso ni se compara al tamaño y la fuerza de nuestra cultura y a lo que hemos contribuido a mantener: no sólo nuestras vidas y formas de vida, sino también la vida de todos en el planeta.
Quien nació primero no fue el Brasil, fuimos los pueblos originarios y fuimos masacrados, pero seguimos resistiendo para poder existir. No estamos solos.
En este gran encuentro declaramos que reanudamos la Alianza de los pueblos de la Floresta, que incluye Caatinga, Pantanal, Cerrado, Mata Atlántica y Amazonía. Estaremos defendiendo juntos la protección de nuestros territorios.
Esta lucha no es sólo de los pueblos indígenas sino de todos nosotros, es una lucha por la vida del planeta.
Terminamos con la certeza de que el 2020 será un año de mucha lucha y convocamos a todos los hermanos y a los compañeros de los Pueblos Indígenas del Brasil…
Y el exterior, a un año de muchas movilizaciones, donde debemos estar presentes con la fuerza y la energía de nuestros ancestros en Brasilia y en las calles de todo el mundo.
La lucha continúa hoy y siempre, de generación en generación.
AldeaPiaraçu, 17 de enero de 2020. (Traducción de Pressenza)