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Igor Díaz durante la conferencia regional de Industriall 2018. Tomada de Industriall.
Recibido de Javier Arjona, internacionalista, corresponsal de Prensa Indígena.org – 6 de agosto de 2019.- Igor Kareld Díaz vuelve a la presidencia de Sintracarbón, que se prepara para negociar su convención. (El sindicato de El Cerrejón cuyo carbón se importa en el Musel).
Igor fue amenazado de muerte en junio. Igor y los demás directivos de Sintracarbón recibieron a la Delegación Asturiana y dieron la versión de los mineros de la Guajira. http://www.pachakuti.org/spip.php?article820
Entrevista de la ENS:
De los 18 años que Igor Kareld Díaz López lleva como miembro de Sintracarbón, 12 han sido como integrante de su junta directiva en diferentes periodos.
Ya fue presidente una vez, y ahora está de vuelta. Recientemente fue elegido de nuevo para ser cabeza de este sindicato, uno de los más fuertes e incidentes del sector minero energético.
Y vuelve Igor Díaz en un momento particularmente complejo, tanto para el sindicato como para la empresa, por la situación de demanda y de precios en la industria del carbón a nivel mundial.
Y porque es una industria en entredicho, debido a las presiones que generan el cambio climático y la necesidad de virar al uso de energías limpias.
En cifras, Sintracarbón es un sindicato de industria con 7.500 afiliados, 4 mil de ellos trabajadores directos de la empresa Cerrejón, donde el 80% de la planta de personal hace parte del sindicato.
El resto son trabajadores de empresas que le prestan servicios al Cerrejón en diversas actividades colaterales a la producción misma del carbón…
(Hay 12 mil tercerizados), y trabajadores de otras empresas carboníferas de la región de La Guajira y César, principalmente en Prodeco, propiedad de la suiza, Glencore.
Conversamos con Igor Díaz sobre su regreso a la presidencia del sindicato, sus apreciaciones sobre la situación del sindicato y la empresa, el tema de la tercerización y el desafío que el cambio climático le plantea a la industria del carbón, entre otros temas:
¿Qué circunstancias se dieron para que usted volviera a la presidencia de Sintracarbón? ¿Cómo se asigna este cargo, qué acuerdos o tensiones políticas se dan en ese proceso?
Sintracarbón es un sindicato con madurez política, que le viene de su historia, de su proyección y su visión. La asignación de cargos directivos es algo político y coyuntural.
La asamblea general, nuestra máxima instancia de decisiones, nombra los directivos, que tienen dos días para discutir la asignación de los cargos, que está relacionado con la votación que cada uno haya obtenido, todo de manera clara y transparente.
Por estatutos la fiscalía la gana la segunda votación. Eso nos ha permitido un sistema democrático de decisiones, siempre con la idea de tener un sindicato sólido para defender a los trabajadores.
Es un sindicato de la entraña de la CUT. ¿Cómo son sus relaciones con la central?
Somos de los sindicatos más grandes de la CUT, coherentes con sus principios y postulados, amén de algunas decisiones con las que a veces no se está de acuerdo, pero que hace parte del juego participativo.
Al interior de Sintracarbón se mueven casi las mismas fuerzas políticas que se dan en la CUT, y existe la posibilidad de que cada dirigente piense como quiera. Eso sí, siempre nos ponemos de acuerdo para