Prensa Indigena Inicio

  • Mu12a.jpg
  • Fis18.jpg
  • Tira9.png
  • Arde21.jpg
  • Cinco22.jpg
  • Sau5a.jpg
  • Elcam8c.jpg
  • Doce12.jpg
  • Ale9c.jpg
  • Cam20.jpg
  • Exi18.jpg
  • Ayu15b.jpg
  • Elsu16.jpg
  • Vida7c.jpg
  • As14d.jpg
  • Ac19a.jpeg
  • Terro15.jpg
  • Mu9.jpg
  • Bro23.jpeg
  • Deba16a.jpg

(Por Zósimo Camacho)

Red Latina sin Frontertas, 9 de agosto de 2019.- En estas páginas hemos dado cuenta del recrudecimiento de la violencia contra activistas: luchadores sociales, defensores de derechos humanos, ambientales, del territorio. Hace algunas semanas documentamos cómo este inicio de sexenio ha sido el peor para el Congreso Nacional Indígena con un saldo de 12 de sus integrantes asesinados y decenas de comunidades sitiadas por grupos armados. Desafortunadamente no es el único caso.
Dentro del amplio y plural movimiento social, también nos preocupa lo que ocurre con el Frente Nacional de Lucha por el Socialismo (FNLS). De hecho, desde hace años esta organización viene sufriendo el asesinato y la desaparición de varios de sus integrantes.
Todos los agravios cometidos contra ellos antes del inicio de este sexenio permanecen en la impunidad. Baste por ahora recordar tres casos: el de Héctor Santiz López y el menor de edad Humberto Morales Santiz…
Ejecutados extrajudicialmente el 29 de septiembre de 2015 y el 28 de febrero de 2017, respectivamente, por el grupo paramilitar Los Petules; y el de Fidencio Gómez Santiz, desaparecido desde el 5 de marzo de 2017.
Sin embargo, en los últimos meses –particularmente los 2 más recientes– la violencia contra el FNLS se ha recrudecido. El 18 de junio pasado fue ejecutado extrajudicialmente Mario Moreno López, en el municipio Venustiano Carranza, Chiapas.
El activista luchaba junto con su comunidad 20 de Junio por la defensa de sus tierras que les disputa la familia Orantes. La organización acusa a los grupos paramilitares conocidos como Los Coyotes y Los Chemas.
Aquel martes 18, Mario Moreno López, de 64 años de edad, salió de su casa a las 6:00 de la mañana a trabajar en su milpa. Compañeros de parcelas contiguas se despidieron de él las 12:00 horas.
Mario se quedó trabajando con una bomba de fumigación. No llegó a la asamblea de la comunidad. Tampoco regresó a su casa. Una comisión de seis compañeros salió a buscarlo.
Alrededor de las 21:45 horas fue encontrado el cuerpo sin vida de Mario. Tenía la ropa manchada de sangre y una herida detrás de la cabeza.
La comunidad dio parte al Ministerio Público de manera inmediata para que hiciera acto de presencia y levantara el cuerpo. Bajo el argumento de que se trata de “una zona peligrosa”, la autoridad dijo que acudiría hasta el día siguiente.
El 18 de julio fue detenido desaparecido Javier González Díaz. Luego de la presión de sus familiares y la organización, fue presentado por las autoridades 27 horas después con huellas de tortura.
Permanece preso bajo acusaciones de robo de motocicleta y portación ilegal de arma. El FNLS dice que las autoridades fabricaron estos supuestos delitos para intentar ocultar las violaciones a los derechos humanos cometidas contra Javier.
Ese mismo 18, integrantes de la comunidad protestaban por la detención de Javier cuando fueron atacados a balazos. Resultaron heridos Domingo Gómez Santiz y Juan Calixto Gómez Sánchez.
Hasta el momento, Juan Calixto se encuentra en situación grave en el hospital de Ocosingo. También ese día el gobierno de Chiapas desalojó dos puntos de información que el FNLS tenía en la región.
Para los pasados 20, 21 y 22, policías estatales y municipales incursionaron a las comunidades de FNLS sin otro motivo que inhibir la organización y la protesta.
Y para el 23 se establecieron Bases de Operaciones Mixtas –con fuerzas estatales y federales, de manera destacada el Ejército Mexicano y la Guardia Nacional– en las entradas de estas comunidades.
El embate contra los pueblos simpatizantes del FNLS es prácticamente la misma que han denunciado otras organizaciones: grupos armados ilegales les atacan en primera instancia; y cuando las comunidades responden organizadamente, viene la represión estatal.
Los pueblos padecen primero la violencia y la impunidad de los perpetradores. Y luego, el desprecio, la burla y la agresión de quienes deberían procurar e impartir justicia.
No se trata sólo de que cesen estas hostilidades. También de que se castigue a los autores materiales e intelectuales de estas agresiones.
De destacarse el despliegue del Ejército y la Guardia Nacional en estos pueblos. Una sola represión materializará los temores y las advertencias sobre la creación de la propia Guardia…
Y la modificación a las leyes que facultan a las Fuerzas Armadas Mexicanas para intervenir en asuntos de seguridad pública.
Una sola represión y caerá todo el discurso de que, en la “cuarta transformación”, primero son los pobres.
Fuente: https://www.facebook.com/Cencoalt-291604067620258/
https://redlatinasinfronteras.wordpress.com/2019/08/09/mexico-nadie-para-la-matanza-de-activistas/ <>