Recibido de Javier Arjona, internacionalista, corresponsal de Prensa Indígena.org – 10 de marzo de 2019.- Ecologistas en Acción recuerda la catástrofe nuclear de Fukushima en Japón pidiendo a la ciudadanía que se desenchufe de la energía nuclear. El 11 de marzo es el aniversario del accidente nuclear de Fukushima.

Hoy 10 de marzo se plantaron dos cerezales en el parque fluvial del Piles. Cuando se cumplen 8 años del accidente de Fukushima-Daiichi, los efectos del escape radiactivo siguen sin estar bajo control.

Todavía queda el difícil trabajo de desmantelar los reactores y gestionar los abundantes residuos radiactivos producidos. En particular, las 800.000 toneladas de agua radiactivas que se acumulan en el entorno de la central.

Ocho años después una amplia zona sigue sin poder habitarse, la radiación continúa produciendo mutaciones y matando a los organismos vivos, los vertidos no se han detenido y la acumulación de residuos radiactivos letales desborda todas las previsiones iniciales.

La herencia perdudará miles de años. El desastre nuclear de Fukushima en 2011 demostró que la energía nuclear es demasiado peligrosa, demasiado sucia y demasiado cara para que se continúe usando.

Toda una región de Japón, hogar de miles de personas ahora está contaminada de radiactividad y es inhabitable, probablemente para siempre. No podemos permitir que estos desastres vuelvan a ocurrir.

Sin embargo, los oligopolios de electricidad siguen promoviendo y utilizando la energía nuclear. Valoran más sus beneficios que el medio ambiente o la seguridad de las personas.

Como protesta y para recordar a las víctimas de Fukushima el movimiento ecologista pide boicotear a la energía nuclear realizando diversas acciones personales: desde reducir el consumo un día hasta producir su propia energía.

Al ahorro, que debe ser la base de nuestro quehacer cotidiano, debemos sumar fuentes de energía no peligrosas y renovables, ello puede lograrse cambiando a otras comercializadoras que no nos engañen y generen electricidad con fuentes renovables 100 %.

Así no solo dejamos de financiar a las grandes eléctricas sino que declaramos nuestra independencia de tecnologías de generación sucia, centralizada, e insostenible.

Ecologistas en Acción exige el desmantelamiento de las centrales nucleares. El envejecimiento de las centrales nucleares y la ausencia de rigor ante las empresas por parte del Consejo de Seguridad Nuclear podrían provocar que se viviera en España un nuevo Fukushima.

El accidente de Fukushima muestra la irresponsabilidad que supone seguir apostando por la energía nuclear, pero a pesar de ello el Gobierno de Pedro Sánchez ha alcanzado un acuerdo con las compañías eléctricas que fija la fecha del cierre nuclear entre los años 2025 y 2035.

Este acuerdo representaría retrasar el cierre de las centrales nucleares, lo cual a nuestro entender es una invitación a un auténtico suicidio.

No hay ningún informe que avale la seguridad de una central nuclear más allá de los 40 años, a la hora de tomar esta decisión solamente ha pesado la rentabilización de los activos de las compañías eléctricas.

Por todo ello , exigimos que no se renueven las licencias de explotación de los reactores nucleares a medida que caduquen sus permisos.

Después de Fukushima, cerremos las nucleares.<>