Colectivo del Periódico El Zenzontle, 24 de septiembre de 2018.- La organización del pueblo y un gobierno comunitario. La lucha para la unidad popular organizada, y su movilización, exigen profundizar la conciencia y la educación, pero desde las raíces históricas y culturales y de clase.
Quizá sea esa la manera de generar un contrapeso a la institucionalidad burguesa, que aun cuenta con los dispositivos necesarios para activar la desarticulación de las iniciativas de lucha, manipulando la opinión y maquillando el despojo.
Como pueblos originarios y mestizos, como trabajadores del campo y de la ciudad debemos avanzar para enlazarnos con otros procesos y sectores sociales, regiones y países.
Generando procesos de formación, organización y lucha en sectores estratégicos, ganando la capacidad de incidir sobre la vida económica, social y política del país.
Los pueblos originarios, los obreros, campesinos, estudiantes, intelectuales y artistas populares podemos levantar conjuntamente una alternativa nacional educativa, ideológica y cultural.
Desde los intereses y visiones populares, radicalmente distinta a la cultura de despojo, explotación y muerte que impone el capitalismo.
Se trata de autoconvocarnos como pueblos a enfrentar a los "monstruos", del capitalismo como es el del Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México, resultado de la imposición de los intereses privados y del capital financiero mundial.
Razón de fondo para llevar adelante una acumulación de fuerzas –local, regional y nacional e internacional-, que haga avanzar el potencial popular contra las clases dominantes y que estimule la autonomía político-organizativa.
Como vía para alcanzar la independencia en la política y en la toma de decisiones. Sabemos que nuestra decisión y nuestra acción pueden caminar sin que sean determinadas u orientadas por las influencias de los organismos estatales o privados.
Esta vía pasa por la autonomía que debemos sostener los pueblos, las comunidades y las organizaciones populares, tanto frente a los intereses privados o del capital, como también con respecto al Estado y sus distintos niveles de gobierno.
La autonomía es una condición para poder desarrollar nuestros proyectos emancipatorios, en crecientes espacios de democracia donde el pueblo y sus organizaciones son los protagonistas, orientados a la defensa de lo común.
Los recursos naturales, la justicia comunitaria, la cultura y el manejo ambiental del territorio- y con sus propias formas de gobierno y autoridades de los pueblos originarios y vecinales que definan desde abajo sus formas vida en el territorio.
En el mundo y en México hoy avanzan los desafíos a la geografía de los pueblos ante el nuevo panorama que impone el despojo y el saqueo para profundizar la globalización capitalista, como una nueva guerra de conquista, pues se "traga" al campo y la ciudad, recurriendo a la violencia…
Y a la división de los pueblos que -como ha sucedido en el Valle de México-, fueron engañados y obligados a vender sus tierras o sus parcelas.
Para que inmediatamente el gobierno empezara a edificar sus obras periféricas, apropiándose así ilegalmente de grandes extensiones de nuestro territorio, siempre cercadas por el ejército, la marina y con todo tipo de policías y, paramilitares como los priístas de Antorcha Campesina e informantes.
Con el robo, la represión, la apropiación privada y el pillaje de los bienes comunes para construir un aeropuerto han comenzado a destruir nuestro territorio, su vida material y espiritual, su ritualidad popular, para que aterrice ahí el capitalismo invasor nuevamente.
Así ha ocurrido desde la conquista de América, hasta el saqueo colonial del capitalismo contemporáneo que se nutre de la expropiación de los productos de la naturaleza y cuya voracidad no tiene límites.
Intentando doblegar y destruir el pensamiento de los pueblos, y apropiándose hasta de los cuatro elementos del mundo antiguo, – agua, tierra, aire y fuego-, rompiendo así con el vínculo sagrado del ser humano con la naturaleza.
<>La depredación capitalista es la muerte.
La globalización y el neoliberalismo desataron la violencia contra la civilización, contra la naturaleza, contra el trabajo vivo, violencia por la competencia entre capitales, violencia como terreno para mayor acumulación capitalista y violencia criminal contra nuestros pueblos.
El aeropuerto generará mayor desamparo para los habitantes de la Cuenca de México, migraciones nacionales e internacionales y desplazamientos múltiples por el encarecimiento de los servicios, la vivienda, el transporte.
El NAICM impondrá mayor trabajo y trata infantil y humillación, explotación y amenazas a la seguridad de mujeres y niños, continuará la destrucción de nuestro patrimonio cultural, el despojo del agua y la contaminación de la que reste, propiciará con todo ello catástrofes ecológicas, hambrunas y mayor violencia citadina.
Sobreviviremos de modo distinto si nos rebelamos, rechazando el proyecto y la instalación que sobreviene de un Nuevo Aeropuerto y si en los territorios resistimos con nuestros proyectos de producción, consumo, autogobiernos, culturas y protección comunitarias.
Podemos decidirlo así, dialogando y tejiéndonos como fuerza de los pueblos organizados, hacia la creación de un sujeto colectivo, afirmando el ser popular que crea la rebeldía para que el capital no se apropie de la vida de los pueblos y hagamos posible el bien común.
Invitamos a sumar sus aportes a esta lucha contra el nuevo aeropuerto y los diversos proyectos de muerte que trae el capitalismo y su gobierno, para que como personas sencillas, organizaciones de lucha honestas y pueblos rebeldes compartamos experiencias y esperanzas y nos unamos para vivir con dignidad.
Organizados defenderemos con la lucha y la historia del ser humano que ama y defiende a la naturaleza, a nuestra Madre Tierra, podemos enlazarnos en un gran abrazo…
Que transforme día con día el territorio para que en él no quepa más la explotación, el despojo y la violencia que padecen muchos pueblos de México y los hermanos de Nuestra América.<>