Colectivo del Periódico el Zenzontle, 29 de enero.- Ese día nos dijeron bajito "Ya encontraron a Karen -que había desaparecido 8 días atrás-, la fueron a tirar al campo, dicen que fue el novio, que no era del pueblo, pero dicen que fueron otros dos, quien sabe que le haría, tenía huellas de tortura, que mala suerte".
Hasta en los poblados más pequeños hemos vivido ese dolor e impotencia, ya sea una amiga, una vecina o alguien de la comunidad ha sido asesinada de forma denigrante, y cómo la misma población nos dice que es su mala suerte o por hacer enojar a su agresor.
En México, las mujeres desde pequeñas aprendimos que la suerte es solo para los hombres, para nosotros es librar una batalla día a día, es soportar la violencia sistemática que el capitalismo y su sistema patriarcal y machista nos ha impuesto para regular la vida de la sociedad.
¿En qué momento pasamos de ser una mercancía a ser un trofeo? Porque los machos se ufanan de serlo cuando llegan a humillar, acosar, dominar, golpear, violar o asesinar a una mujer.
Porque en este país se mata a una mujer y la tiran a un campo, un canal, un desierto o una laguna y es como si el culpable tuviera tarjeta de impunidad, el asesinato se agrega a una larga lista de feminicidios.
De 2007 a 2016, 22 mil mujeres han sido asesinadas en todo el país, cifra que va creciendo día a día sin que el Estado haga nada para detenerlo, porque no le importa que se detenga, porque su maquinaria narco-paramilitar está aplicando la anticultura.
O cultura de terror en las comunidades, es decir, generando el aislamiento, la paralización y el terror que el sistema necesita para imponer la guerra del despojo a los pueblos y a la vida.
Las comunidades del Estado de México, donde sus gobernantes han llenado de carreteras y ciudades bicentenario y sus cinturones de miseria, no son otra cosa que corredores del narcotráfico que han empleado a cientos de personas que trabajan para la mafia.
Que van desde el cobro de extorsiones, asesinatos, reclutamiento y secuestros; estas pandillas locales, que buscan controlar el territorio y a su población, nos están sembrando de miedo y dolor.
No hay mujer que no se sienta vulnerada, que no se sienta insegura, que no se sienta violentada, que no se sienta desvalida. Sin embargo las trabajadoras, como clase social, cuando somos pobres es peor la violencia.
No debemos seguir permitiendo esta situación, es hora que recuperemos nuestra fuerza, que volvamos a tejer la solidaridad, que recuperemos nuestro territorio, que defendamos a la comunidad y nuestras vidas.
¡Ni una desaparecida ni una asesinada más!
<>México suma 52 mil asesinatos de mujeres en 32 años.
CIMAC/ Ciudad de México, 26 de diciembre de 2017. En los últimos 32 años se han registrado en México 52 mil 210 asesinatos de mujeres pero no se tiene certeza sobre cuántos podrían ser feminicidios, aunque en todos existen características que muestran la brutalidad con la que son asesinadas las mujeres, revela un estudio de ONU Mujeres y el Instituto Nacional de las Mujeres.
La investigación "La violencia feminicida en México aproximaciones y tendencias 1985 y 2016", ha intentado un acercamiento a esta problemática a partir de los certificados de defunciones de mujeres en los que se presume se trató de un "homicidio".
El estudio retoma las características de estos decesos para aproximarse a las razones de género que marcan el feminicidio.
Según la investigación, a pesar de que el uso de armas de fuego es la principal herramienta para asesinar a mujeres y hombres, se observa que se ejercen medios más brutales: el ahorcamiento, estrangulamiento, sofocación y obj.
tos punzocortantes.
Por ejemplo, tan sólo en 2016 de las 21 mil 225 mujeres asesinadas se registró que 17.2 por ciento de los crímenes se perpetraron ahorcando a la víctima, otro 16.6 por ciento con un objeto cortante y 1.4 por ciento con sustancias nocivas o fuego.
Las mujeres asesinadas con un arma de fuego representaron 48.4 por ciento, mientras los hombres un 67.4 por ciento. Ello permite mostrar la saña en esos asesinatos.
Los asesinatos de mujeres son ultimadas principalmente en la vía pública (en 2016 representó un 41 por ciento de los decesos), aunque existe un porcentaje amplio que fue asesinada en sus hogares (31 por ciento en 2016).
Del restante (28 por ciento) se desconoce dónde las asesinaron pues en los certificados se ignora el lugar en el que ocurrió.
Otro problema es en el número de asesinatos de mujeres que derivaron de la violencia familiar. De 2011 a 2016 un total de 9 por ciento de los asesinatos de mujeres se calificó como producto de este tipo de violencia pero estos datos podrían ser mayores ya que esta variable no se contestó en todos los certificados.
Estas características (lugar y modo) se acercan a las siete razones de género establecidas en el Código Penal Federal para tipificar un feminicidio: que la víctima presente signos de violencia sexual.
Le hayan infligido lesiones o mutilaciones infamantes o degradantes; antecedentes de violencia en al ámbito familiar laboral o escolar del asesino contra la víctima.
Que haya existido una relación sentimental, afectiva o de confianza; acoso, amenazas del asesino contra la víctima; y que la víctima haya sido incomunicada y el cuerpo sea expuesto en un lugar público.
En 2015 la Suprema Corte de Justicia de la Nación en la sentencia por el feminicidio de Mariana Lima (ocurrido en 2010 en el Estado de México) estableció que toda muerte violenta de una mujer debe investigarse con perspectiva de género.
El informe retoma las cifras de feminicidio registradas por el Instituto Nacional de Estadísticas y Geografía (Inegi) pero aun en esta plataforma las cifras varían según la encuesta que se consulte:
El Censo Nacional de Gobierno, Seguridad Pública y Sistema Penitenciario Estatales del Inegi contó sólo 125 "probables víctimas de feminicidio" de 2013 a 2015. En tanto, en el mismo periodo el Censo Nacional de Procuración de Justicia Estatal, de la misma dependencia, registró mil 404 víctimas de feminicidio.
"Esta ausencia de información refuerza la necesidad de investigar todas las defunciones de mujeres por causas externas con un protocolo con perspectiva de género, como lo establece la sentencia de la SCJN, para poder afirmar o descartar que tales muertes fueron causadas por el hecho de ser mujeres", señala la investigación.
Añaden que se deben seguir fortaleciendo los sistemas de información sobre los casos de violencia contra las mujeres, como lo indican las recomendaciones 12, 13, 17, 18 y 19 del Comité de Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer al Estado mexicano.
Según la investigación la tasa de defunciones femeninas con presunción de homicidio en México es de 4.4 por cada 100 mil mujeres. Arriba de esta tasa se encuentra Colima con una tasa de 16.3 y le siguen Guerrero (13.1), Zacatecas (9.7), Chihuahua (8.8) y Morelos con 8.4 defunciones de mujeres.(Extracto)
<>Apuntes sobre el Feminicidio.
(Por Cecilia Zamudio/La Haine)
El patriarcado está sólidamente promovido por la superestructura del capitalismo: legitimando y normalizando siempre al machismo y sus aberrantes crímenes, porque forma parte de la jerarquización necesaria para el mantenimiento de un sistema de privilegios y exclusiones concatenadas.
La degradación y cosificación de la mujer, promovida por los medios de alienación masiva, encuentra su más horrible expresión en el Feminicidio que no cesa, se incrementa.
La Dictadura del Capital es la causa de este Feminicidio: es una cuestión sistémica, no de "locos" aislados.
La permanente agresión contra las mujeres, en todas sus expresiones, encuentra su raíz en la podredumbre de este sistema. Los grandes medios, propiedad de grandes capitalistas, no cesan en su labor de alienación masiva, promoviendo la violencia y el machismo de manera incesante.
Hay que señalar todas las responsabilidades del feminicidio: los futuros asesinos feminicidas están siendo cada día aleccionados en el irrespeto.
http://www.lajornadadeoriente.com.mx/2018/01/29/387480/ <>