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Argentina: Aborígenes de la región


(NORTE)

Recibido de María Victoria Eraso, corresponsal de Prensa Indígena.org – 9 de marzo.- Chaco de ayer y de hoy. El primitivo poblamiento del Chaco se produjo hace aproximadamente siete mil años. Se estima que en el período terciario, este territorio era un gran mar y que su superficie emergió al producirse el plegamiento que dio origen a la cordillera de los Andes.
 
 
Al iniciarse el proceso de poblamiento, confluyeron hacia el Chaco grupos provenientes de diversas direcciones. Desde el sur penetraron tribus de cazadores errantes, antepasados de aquellos a quienes históricamente conocemos con el nombre de guaycurú y mataco.
Más tarde arribaron otros grupos procedentes del norte: eran cultivadores aldeanos. Los grupos asentados en la región, recibieron luego fuertes influencias de las culturas del oeste, las andinas.
El proceso de adaptación al ambiente fue determinando características comunes. Hacia el siglo xvi, encontramos diferenciadas, aunque con similares características biológicas, dos grandes tribus antes mencionadas: Mataco y Guaycurú.
Estas diferencias se fueron acentuando con el trascurso del tiempo, en razón de su posterior adaptación a los diferentes ecosistemas. Estuvieron integradas por los siguientes grupos de acuerdo con la sistematización propuesta por el profesor Antonio Serrano.
«»Indios del Gran Chaco.
Los matacos se ambientaron en la región occidental del Chaco, de clima seco, con pastizales y gran escasez de agua. Esa zona constituye hoy la estepa arbustiva y herbácea que ha sido alterada por la explotación forestal y el ganado criollo.
Avanzando hacia la precordillera, el monte cerrado sufre la sequía con mayor vigor y la vegetación sola se convierte en malezas espinosas.
Los guaycurúes se asentaron y adaptaron preferentemente en la región oriental y en islotes hacia la zona interior.
Habitaron ambientes abiertos y húmedos con abundancia de ríos, lagunas, esteros y bañados. El sitio de asentamiento de los Guaycurú es el parque chaqueño que presenta suelos aptos para la agricultura.
Allí se establecieron luego las colonias agrícolas y entonces se constituyó en escenario de los grandes enfrentamientos interétnicos (indígenas- blancos).
De igual forma el oeste., con sus pastizales, dio ambiente a las colonias pastoriles, con su forma de vida arcaica y conservadora. Ambos grupos indígenas se adaptaron a distintos ambientes y ello influyó en sus formas de vida y en sus relaciones con el hombre blanco.
Esas tribus son consideradas como típicas, nativas de la región, en relación con otras que poblaron el espacio chaqueño.
A los efectos de reseñar el proceso de vida de las tribus indígenas del Chaco, elegimos como ejemplo el caso del grupo Toba.
Las razones de la elección se justifican por el hecho de que siempre constituyó el grupo más numeroso y han sido los más estudiados, de modo tal de que se dispone de abundante material sobre ellos.
Su presencia fue la más notable frente al blanco y estableció con él una serie de importantes e interesantes relaciones. En la actualidad su número supera ampliamente al de los matacos y mocoví.
«»Corrientes de ayer y hoy.
El territorio correntino en el mundo guaraní. El territorio correntino estaba habitado, para la época de la conquista, por numerosas tribus.
Algunas de ellas pertenecían al primitivo tronco láguido, como eran los cara-cara y los kaingange, que ocupaban el centro de la Provincia y los esteros del Yvera.
Estos grupos eran primitivamente nómades cazadores-recolectores pero, para la época en que llegaron los europeos, no sólo estaban ya rodeados completamente por los guaraníes, sino que estaban profundamente influidos por ellos.
Habían incorporado palabras guaraníes a su lenguaje, practicaban la alfarería, siguiendo la técnica guaraní de elaboración y, lo más importante, comenzaban a realizar sementeras en adopción de la horticultura.
Los charrúas, en cambio, que poblaban todo el Sur de la Provincia, pertenecían al tronco étnico y cultural, pámpido.
Eran también nómades, cazadores y recolectores, y en contacto con los guaraníes, y luego los poblados españoles, desarrollaron una modalidad guerrera y practicaron el pillaje.
Los dos grupos anteriores, pertenecían a culturas no guaraníes, y se habían establecido en el territorio correntino, hacía varios miles de años.
Los guaraníes recién llegados fueron ocupando las márgenes de los ríos Paraná y Uruguay. Establecían en ellas, sus típicas aldeas, y desalojaban del territorio cercano a los grupos no guaraníes.
La presión guaraní y la resistencia de los cazadores nómades, generaron una fricción interétnica constante, que no llegó a convertirse en guerra declarada u organizada en gentíos de guerreros.
La consecuencia era que la expansión guaraní era cada vez mayor y los grupos no guaraníes, sobre todo los láguidos, estaban quedando encerrados en "bolsones", geográficamente típicos de las culturas primitivas en proceso de retracción y desintegración, frente a otra cultura dominante.
Un proceso similar estaba dándose en el Paraguay Oriental con los Achéguayaki, también de origen láguido.
El intercambio cultural se volvió fluido en tal circunstancia y, también de modo típico entre culturas primitivas, la cultura dominante estaba en proceso de imponer su lengua y sus costumbres.
Estando así las cosas, los guaraníes de Corrientes tienen un primer encuentro amistoso con la expedición de Sebastián Caboto y Diego García, en 1528, cuando éstos fueron recibidos y agasajados con maíz y mandioca, por el cacique Jaguaron, cuyo asiento se encontraba en las cercanías del actual Itatí.
«»Fuente: http://descubrircorrientes.com.ar/2012/index.php/efemerides-correntinas/departamentos-de-la-provincia/505-efemerides-del-departamento-capital