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USA: Los latinos en Estados Unidos

(Por Max Murillo Mendoza)

Tribuna boliviana, 7 de noviembre.- El mundo llamado “latino” que vive en el país más desarrollado del planeta, con el capitalismo rampante y demoledor más sofisticado, se puso de moda en estos meses a propósito de las elecciones norteamericanas.
 
 
Pero ese mundo latino es en realidad un conglomerado complejo, de nacionalidades, de clases sociales, de pobreza extrema, de oligarquías refugiadas que escapan de distintos países después de saquear y robar arcas de esos Estados, en definitiva de distintos grupos que por distintas razones confluyen en aquel espacio desarrollado y ciertamente poderoso económicamente.
En aquel espacio, todos los llegados del sur de este continente se convierten en “latinos”, entrar en la bolsa globalizada culturalmente y los gringos ponen el título de latinos, es decir casi igualados a pesar de las extremas diferencias y profundas desigualdades sociales e históricas.
Los quechuas y aymaras que habitan en los Estados Unidos, también entrar en esa bolsa común de “latinos”; aunque pues no somos en absoluto latinos.
El término latino se refiere a los descendientes de las culturas de habla castellana y portuguesa, que invadieron los territorios que hoy se conocen como Latino América, y destruyeron en nombre de la civilización occidental todo lo que encontraron como culturas e historias.
Hoy considero que ese término no debería ser el adoptado en nuestras naciones; pero eso sí es pedir peras al olmo. De hecho las clases altas y medias se sienten orgullosas de ser “latinas” en los Estados Unidos.
Destruyen la diversidad cultural al globalizarse como latinas, en una realidad que les obliga a buscar identidades que no sean por supuesto anglosajonas.
Ese mundo latino repite la constante de las realidades de América Latina: desunión, desestructuración, sálvense quién pueda y oportunismo rampante.
La falta de identidades sociales y culturales, acelera de manera negativa su globalización y frente al mundo anglosajón pues siempre le faltó autoestima histórica y cultural.
Hoy vemos como ese mundo “latino” no tiene identidad ni mínimos detalles culturales comunes, cuando se pelean como perros para aparecer en televisión siendo mercenarios de Trump o Clinton.
Arrodillados y sin personalidad alguna, imitando como simios a la cultura anglosajona. Ricos o pobres no tienen la menor diferencia en su actitud frente a lo anglosajón. Más papistas que el papa.
La ausencia de imaginarios de Estado, de identidades culturales, de visiones conjuntas históricas hicieron de los Estados al sur del río Bravo, simples entes si alma ni identidad. Los descendientes de los latinos de España y Portugal, nunca tuvieron y construyeron Estados posibles y viables, sino apéndices de lo que se respiraba allende los mares.
Esos llamados Estados republicanos, que jamás fueron sistemas organizados y más bien se convirtieron en cárceles para todas las culturas milenarias, siguen asumiendo que estas historias se han “latinizado” para tener sentido y vigencia.
Su orgullo latino es tonto y sin contenido; pero su ceguera produce dicho orgullo tonto. Payasos para los anglosajones.
La tradición muchas veces es lo más conservador de las visiones, sobre todo la tradición que viene de los olfatos y olores de los vestigios de la colonización.
Esas historias “latinas” que encubren en realidad desestructuraciones, insostenibilidades estatales republicanas, saqueos y matanzas por estos territorios, que además se dan el lujo de escribir las historias tradicionales.
Visiones desestructuradas y sin identidad alguna, que alargan sus comportamientos por donde vayan, y en los Estados Unidos siguen nomás sus formales historias de ausencia de identidad cultural y social. Olores que se pueden sentir desde ese país poderoso y bravucón.
Pues sí, mañana ese mundo latino se peleará como en circo romano para deleitar al mundo anglosajón. Rechazando incluso su propio pasado y su propia historia.
El sueño americano tiene su precio: los nuevos esclavos o mercenarios de la modernidad más agresiva y globalizadora, que requiere de gente inconsciente, sin identidad cultural e histórica, sin personalidad, sin pasado ni futuro.
Pues sí, el mundo latino se hace más gringo cuando de arrodillarse se trata, ante el poder anglosajón.
Y los triunfadores siguen siendo nomás aquellos que huyeron de América Latina, llevándose millones de dólares de los Bancos Centrales, corruptos y traviesos del poder, gusanos, oligarcas cansados de robar en estos Estados y candidatos a gringos por ausencia de autoestima cultural.
Todos votarán mañana en el imperio, todos los del patio trasero, así sean multimillonarios o jugadores del narcotráfico y prostitución de lujo.
La Paz, 7 de noviembre de 2016•
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