Prensa Indigena Inicio

  • Laaso12J8.jpg
  • Orte141.jpeg
  • Dia17J.jpg
  • Laaso12J4.jpg
  • Lapo4J.jpg
  • Sig12J.jpg
  • Asi17J6.jpg
  • Ame7J.jpg
  • Cre9J.jpg
  • Vuel8Jb.jpeg
  • Dia4Ja.jpeg
  • 00Exigimosalto.jpeg
  • Oea15Ja.png
  • Lasca2ja.jpg
  • Asi17J5.jpg
  • Lainva10J3.jpeg
  • 00Marchana.jpeg
  • Asa8Ja.jpeg
  • Laaso12J6.jpg
  • Res10J.jpg

(Por Ismael García Morales)

Recibido de EDUCA, 24 de marzo.- Clama inocencia joven indígena cuyo marido asesinó a su bebé. Juega nerviosa entre sus manos una servilleta de papel con el que enjuga sus lágrimas.
Con voz entrecortada, la joven mujer narra la violencia física y sexual que vivió al lado de su marido, Salvador, quien asesinó a su recién nacido. Desde la cárcel, clama justicia. Demanda su libertad.
 
A pesar de diversos antecedentes y pruebas que mostró en su defensa, al ser víctima de maltrato y humillaciones por parte de su marido, cumplió ocho meses en el penal de Tanivet, Tlacolula.
Cegado por los celos, Salvador mató a su propio hijo; urdió un plan para aparentar un robo. Descubrieron que lo asesinó, sentándose sobre el bebé. Lo detuvieron. Pero también a Jovita Martínez García.
Pelo lacio recogido, suéter sencillo, desde la cárcel, ella platica su desventura. Recuerda con tristeza los días de tortura y violencia al lado de Salvador Julián Gómez.
"Al principio cuando nos casamos, era muy bueno, pero después se volvió más grosero; no me dejaba salir a la calle, me pegaba; una vez me dio un rodillazo en el estómago, no me dejaba ir a ver a mis papás", platica.
«»Trae a la memoria episodios duros:
"Tenía mucho miedo; cuando le dije que estaba embarazada, se enojó; los nueve meses que estuve embarazada nunca me acompañó al médico, quería que yo lo tirara; me golpeaba, decía que estaba loca, que no era de él, pero nunca me dejó salir a la calle, de cualquier cosita se enojaba, por cualquier cosa que hiciera.
"Me llevaba todos los días con él al campo porque decía que yo me iba a la calle; cortaba leña, hacía trabajo porque tenía miedo que me regañara".
El 18 de junio de 2013, su marido la llevó a una clínica privada a la ciudad de Oaxaca, para parir. Al día siguiente, Salvador, indiferente con ella, fue a recogerla.
Pero desde ese momento intentó arrebatarle al bebé; tras un viaje por taxi --donde se sentó sobre la bolsa donde iba el bebé-- y luego un traslado por las riberas del río Atoyac, tiró el cadáver en las riberas.
Salvador intentó engañar a las autoridades y denunció un plagio. La policía se movilizó, pero tras poco más de una semana de indagatorias, se descubrió que mató a su propio hijo.
El 27 de junio, llegaron por Jovita a Pensamiento Liberal, comunidad de San Miguel Peras. Sin orden de aprehensión se la llevaron.
"Vinieron dos personas, un hombre y una mujer; se presentaron como abogados y me dijeron que tenía que venir a Oaxaca a firmar unos papeles. Me vine, me trajeron.
Cuando llegué me tomaron fotos y me empezaron a hacer preguntas; no me enseñaron ningún papel, pero me dijeron que estaba yo detenida por cómplice de homicidio".
«»Clama:
"Yo no lo hice, yo le tenía mucho miedo a mi marido; dicen que por qué no grité, por qué no hice nada, pero yo tenía mucho miedo, yo me sentía muy mal".
Desde entonces, Jovita está encerrada. Los procedimientos judiciales están estancados; no hay un perito antropólogo con equidad de género que dictamine las razones que ella arguye. Tiene diversos respaldos dentro y fuera de Oaxaca, que han apoyado su defensa. Pero el burocratismo la mantiene encerrada.
"He pensado mucho en mi bebé, no he podido ver dónde está enterrado. Siento que ya he sufrido, mis papás me necesitan y yo a ellos. Por qué no me dejan salir, yo solo quiero mi libertad", dice la joven que por miedo no denunció a tiempo a su esposo.
http://www.noticiasnet.mx/portal/oaxaca/general/grupos-vulnerables/201271-sigue-encarcelada-victima-de-violencia