Recibido de Gustavo Vega, Jujuy, 12 de marzo.- Destrucción total de la flora y la fauna de la provincia. La asociación Aves Argentinas ha manifestado su honda preocupación ante la intención del gobernador de Jujuy que llamó a una Audiencia Pública con el fin de autorizar la deforestación de 12.000 hectáreas en el área de Palma Sola.
Si esta acción se llevara adelante, representaría la extinción de los bosques de Chaco seco en la provincia de Jujuy.
 
Dada las dimensiones del desmonte, esto lleva consigo, no solo un incalculable impacto sobre la biodiversidad de la provincia de Jujuy sino, también, un cambio de uso del suelo a una escala que tendrá implicancias en las comunidades campesinas y de pueblos originarios de la región.
La zona de Palma Sola es de vital importancia para la natural dinámica que existe entre las selvas de las yungas y los bosques chaqueños en la Argentina, cumple con la función de conectar dichos ambientes.
Este relicto presenta una avifauna típicamente chaqueña: chuña de patas negras, loro hablador, cardenal, hornerito copetón, calandrita, águila coronada y ñandú.
La presencia de estas especies le otorga a la zona una identidad propia, no vista en otras regiones de la provincia. Esto cobra mayor importancia si consideramos que, en la provincia de Jujuy, no existen áreas naturales protegidas que representen la ecorregión del Chaco seco.
Por otro lado, hemos tenido acceso al Estudio de Impacto Ambiental realizado, llamándonos la atención la corta lista de aves observada en cinco días, 42 especies, (desde el 15 al 19 de febrero del 2010) sabiendo que socios y ornitólogos de la zona llevan contabilizadas más de 250 especies para la misma región.
Aves Argentinas, desea manifestar su oposición a la autorización del desmonte de 12.000 hectáreas de este ambiente, caracterizado por su fragilidad y singularidad en la provincia.
Del mismo modo, solicitamos que se lleven adelante estudios de impacto ambiental con el rigor científico que la delicada situación lo requiere. Esperando que, de esta forma, se revele la real importancia de esta región y el impacto socio ambiental que generará su desaparición y reemplazo por cultivos.
«»Retroceso tremebundo.
Además de fomentar el bienestar espiritual y material de la población, el deber primordial del Estado (provincial, nacional y municipal) debe ser el de cuidar al mundo, especialmente la parcela de la Tierra (en muchos casos, rebosante de alegre vida silvestre) donde el mismo ejerce jurisdicción y soberanía.
En un Mundo Sano y Normal –en un Mundo regulado por una verdadera Civilización- esto naturalmente debería ser así. Por ello lo último que uno esperaría es que el mismo Estado, en vez de cuidar y proteger celosamente al Mundo, lo destruya.
Y sin embargo, esto es lo que está ocurriendo en casi todo nuestro martirizado continente americano, y los territorios que se encuentran bajo la jurisdicción de la entidad política moderna conocida como “república Argentina” no escapan en absoluto de esta trágica situación.
Ahora el gobernador de la provincia de Jujuy (un sujeto de apellido Fellner) decidió que las 12.000 hectáreas rebosantes de vida, de 250 especies de aves, de cientos de especies de animales y de árboles y de plantas (entre ellas especies de lapachos amarillos y rosados) son “tierras ociosas”, “improductivas”.
Desoyendo a los ambientalistas y pasando por alto imperdonablemente las nociones más elementales de la Ecología, este individuo decide arbitrariamente junto con sus aliados políticos de la "Honorable Cámara de Diputados".
Que una parte del Mundo Viviente debe ser sacrificada para siempre en aras de facilitarle esos terrenos seguramente a amigos o familiares o socios del poder que los codician para implantar monocultivos transgénicos.
Para “hacer trabajar” las tierras que desde tiempos inmemoriales nos dan vida. Los argumentos espurios que expresarán serán siempre los mismos: “Lo hacemos en nombre de la Economía”, “del Progreso”, “del desarrollo económico e industrial de la provincia”, etc.
Un Estado que destruye al mundo y coloca a la vida en una muy difícil condición no es un Estado, es un anti-Estado. Es una entidad peligrosa porque ejerce el poder político, jurídico y policial con impunidad –aunque se repute de “democrático”.
Un gobernador y una legislatura obsecuente que en tiempos de calentamiento global y cambio climático cometen el crimen de mandar a destruir 12.000 hectáreas de Bosque rebosante de vida no son estadistas, son delincuentes –si no es que son dementes.
En países como la república Argentina parece que la agenda ambiental no existe.
La “década ganada” no llegó a los diversos paisajes de nuestra patria, a sus ríos y arroyos, a sus montañas, a sus glaciares, a su plataforma marítima, a su flora y su fauna, así como a los pobladores más antiguos de nuestras comarcas –todo lo contrario, para los Custodios espirituales de nuestros territorios estos últimos años han sido de un retroceso tremebundo de consecuencias impredecibles. 
Gustavo R. Vega
Handroanthus impetiginosus o lapacho rosado•