(Congreso de los Pueblos de Colombia)

Recibido de El Zenzontle, Resumen Latinoamericano / 29 de enero de 2019.- Comprendemos que la paz de Colombia se refleja en la paz del continente y que los conflictos actuales de Latinoamérica hacen parte del juego de ajedrez de la geopolítica mundial.
Las amenazas contra Venezuela por parte del gobierno de Trump, acompañado por sus lamebotas Duque y Bolsonaro, y el "Cartel de Lima", están abriendo un escenario posible de guerra en la región...
Que debe ser prevenida por las organizaciones sociales y los partidos políticos de izquierda, progresistas y democráticos de la región. Aportamos unas notas que pueden servir para la reflexión y el debate.
Los conflictos actuales de Latinoamérica hacen parte del juego de ajedrez de la geopolítica mundial.
La potencia imperialista de los EEUU, tiene dos factores importantes por superar, uno de crisis interna por la pérdida de correlación de fuerzas de Trump con los demócratas...
En el Congreso de la república y en particular en la Cámara de representantes, hoy con mayoría demócrata, además de su desprestigio personal por su demostrada incapacidad como estadista.
Y a nivel externo su presencia imperial se desdibuja por su obligada salida de la guerra de Siria y por los avances de otras potencias como Rusia y China.
La China avanza velozmente en su posicionamiento mundial, jugando el juego del neoliberalismo y la globalización, con su competencia en el comercio mundial, con inversiones de corto, mediano y largo plazo en Europa, Asia y África (Ruta de la Seda).
Y en distintos países de Latinoamérica, (Brasil, Panamá, Salvador, Cuba, Venezuela.), además de EEUU, con quienes tienen un comercio internacional fluido, incluida la posesión de bonos del tesoro público del país norteamericano.
Este posicionamiento económico mundial está respaldado por un fuerte ejército, por avances en la ciencia, en la conquista del espacio, etc. que lo hacen reconocer como una potencia en el mundo.
EEUU trata de impedir la presencia de China en toda América, que lo dota de mano de obra barata, bienes naturales y millones de consumidores de sus productos.
También tiene el propósito de sacar a China de su propio país bloqueando la entrada de empresas (ej. Huawei) colocando altos aranceles al acero y otros productos.
Que representan más de 200 mil millones de dólares, medida respondida por China de forma similar, afectando a productores norteamericanos y el comercio mundial.
El Cartel de Lima, encabezado por el gobierno de los EEUU, Iván Duque y Bolsonaro, al tiempo que conspiran contra la estabilidad de Venezuela, toma la decisión de impedir los avances de China en este continente.
Cosa imposible para muchos países como Brasil, cuyas exportaciones a ese país asiático representa el 25% y sus importaciones el 20%, igualmente Panamá está haciendo acuerdos con China, para ampliar el canal. Dos visiones de continente se encuentran en conflicto en este momento en toda América.
La visión imperialista, que no reconoce que los tiempos han cambiado, que considera que Latinoamérica sigue siendo su patio trasero, con mano de obra barata, dispuesta al despojo de sus bienes naturales (y en particular los minero-energéticos)...
Y con unas oligarquías criollas identificadas con los intereses de sus empresas transnacionales gringas, que se constituyen en sus aliadas y trabajan para el dominio de los EEUU en la región. La encabezan los grupos y partidos de derecha de la región.
Hoy se distingue claramente un grupo de gobiernos que se han denominado el "Grupo de Lima" o "Cartel de Lima" (Argentina, Brasil, Canadá, Colombia, Perú, Chile...
Costa Rica, Guatemala, Paraguay, Perú, Honduras, Guyana y Santa Lucía), exceptuando a México que, con el gobierno de López Obrador, toma una posición diferenciada.
Esta visión de partidos de derecha, defiende los fundamentos neoliberales en lo económico, con las privatizaciones de empresas del Estado, que en el caso de Brasil hoy son Embraer, Caixa, Petrobras, o Ecopetrol en Colombia.
La profundización del extractivismo, con la entrega de concesiones minero-energéticas a las multinacionales como la riqueza única de petróleo en el mundo de PRESAL en Brasil.
Y la expansión del agro-negocio, que en caso de Brasil es el mayor exportador de Soya del mundo, y Colombia con productos para los agrocombustibles.
Aunados a una política conservadora y discriminatoria, racista, misógina, patriarcal y homofóbica, como lo ha dicho sin vergüenza alguna Jair Bolsonaro, que hasta justifican el asesinato y la persecución de dirigentes sociales, bajo el manto de una falsa moral cristiana mal fundamentada.
La otra es una visión de los gobiernos, que no renuncian a tener relaciones con todos los países del mundo (incluido EEUU), pero que están dispuestos a defender su soberanía, independencia y autonomía económica, social y política sin ninguna injerencia extranjera.
Hoy en ese grupo están los gobiernos de Venezuela, Cuba, Bolivia, Nicaragua, México y Uruguay, entre otros, algunos de ellos rescatando elementos de construcción de socialismo y poder popular, pero en términos generales opuestos a la aplicación fundamentalista del modelo neoliberal.
La encabezan partidos de izquierda y progresistas de la región. ¿Son estas posiciones de países o de Estados?
No, son de los gobiernos actuales de esos países, pero que pueden cambiar, y de hecho han cambiado en procesos generados por la oposición, puesto que cada una de las dos expresiones tienen presencia en todos los países, en unos son oposición y en otros son gobierno.
Esas expresiones se manifiestan en nuestros pueblos en una permanente contradicción, que toman posición de acuerdo con estrategias de atracción y convencimiento de las derechas o de las izquierdas de cada país.
El método más aceptado para nombrar gobernantes y legisladores en el continente americano son las elecciones, procesos a los cuales el imperialismo además de la corrupción en compra de votos, le ha dedicado esfuerzos con asesores especializados como Steve Bannon.
Para manipular las mentes y las decisiones de los electores, con estrategias que inclinan la votación hacia los gobiernos y legisladores de sus intereses, como sucedió con Trump en EEUU, y recientemente con Duque en Colombia y Bolsonaro en Brasil.
Cuando la decisión electoral de los pueblos es adversa a los gringos, montan estrategias múltiples, para bajar a los gobernantes como sucedió recientemente con Zelaya en Honduras...
Dilma en Brasil, Chávez y Maduro en Venezuela, Lugo en Paraguay, Evo Morales en Bolivia, y seguramente lo intentarán con AMLO en México.
Sin olvidar las invasiones y los golpes militares en la región realizados por los gobiernos norteamericanos hace solo unas décadas.
El 2019 será un año electoral en Latinoamérica. Se disputarán elecciones presidenciales en El Salvador (febrero), Panamá, Guatemala, Argentina, Bolivia y Uruguay.
Decisiones que pueden mover los bloques a nivel internacional, que como lo hemos visto recientemente en la OEA y en la ONU...
Son determinantes para oponerse a la invasión a Venezuela, siempre y cuando las izquierdas y los sectores progresistas junto con el movimiento social, lleguen a acuerdos políticos con plataformas que convenzan a sus pueblos.
Es en este contexto que se da la posesión (10 de enero de 2019) del segundo mandato de Nicolás Maduro Moros como presidente de la República Bolivariana de Venezuela, que ha resistido al bloqueo económico y financiero de los EEUU.
Su prohibición a la comercialización de alimentos y medicinas para Venezuela, lo cual genera escasez e inconformidad de la población, un reciente atentado a la persona de Maduro (4 de agosto de 2018)...
Y ahora la imposición de un supuesto presidente de transición, JUAN GUAIDÓ, medida totalmente inconstitucional, apoyada por el cartel de Lima y otros países aliados del imperialismo.
Colombia, Brasil y Guyana (del Cartel de Lima), son los países con fronteras territoriales con Venezuela, conformando una tenaza, desde donde tropas extranjeras pueden invadir al país Bolivariano.
Bolsonaro ya se ofrece para invadir, Duque hace la campaña internacional contra Maduro y entre otras cosas en el rompimiento de la mesa de negociaciones del gobierno colombiano con el ELN, desconoce los protocolos de finalización de la mesa...
Exige a Cuba que sean detenidos los negociadores de la insurgencia, pero el propósito es el mismo: que la comunidad internacional condene a Cuba y a Venezuela por "proteger terroristas" y darle un golpe adicional a este bloque de países que lucha por su soberanía.
Los movimientos sociales y los partidos políticos de izquierda, junto con analistas, politólogos, y el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, se han pronunciado por la salida política para Venezuela, desde sus fuerzas internas.
Todos previenen que se está jugando con fuego, que una guerra o invasión al hermano país se sabe donde empieza, pero no donde termina, que puede tener repercusiones en otros países de la región como Colombia, que sale directamente afectado.
El respaldo de Rusia y China a Venezuela puede contener en parte una posible invasión.
Pero cuando se trata de intereses y dominio de la cantidad de bienes naturales que posee el país bolivariano, como el petróleo (las mayores reservas del mundo), el oro, el hierro y el coltán, cualquier cosa se puede esperar del imperialismo norteamericano.
Los movimientos sociales de Nuestra América, los partidos políticos de izquierda y demócratas de la región, debemos pronunciarnos a favor de una salida política, dialogada entre el gobierno y los sectores de la oposición sin injerencia de los intereses extranjeros.
Es urgente un llamamiento de Alba de los Pueblos, del Foro de Sao Paulo, las organizaciones sindicales, campesinas, populares, estudiantiles, de mujeres de la región...
Para que se realice una alerta temprana, ante los gobiernos de sus países, tratando de evitar una locura de Trump de iniciar una guerra contra el hermano pueblo de Venezuela, con impredecibles consecuencias.
Congreso de los Pueblos.<>