Recibido de Javier Arjona, internacionalista, corresponsal de Prensa Indígena.org - 26 de enero de 2019.- Proyectaban en el Llar Mataderu de Siero uno de los documentales que recuerdan las propuestas neozapatistas surgidas en Chiapas, desde el levantamiento indígena que ha cumplido 25 años.
Marcos, aquí estamos, del italiano Gianni Mina... en realidad sería un título mal redactado o traducido del italiano de forma incompleta.
En su contenido puede verse y escucharse en el zócalo de la ciudad de México un discurso impresionante por lo histórico, con la frase repetida AQUÍ ESTAMOS.
Con coma, con dos puntos o sin nada.. “aquí estamos La larga marcha antiglobalización del pueblo zapatista”, es un trabajo en el que aparecen figuras importantes de nuestra literatura que han fallecido...
Como Saramago, Vázquez Montalbán, o Danielle Mitterand, que en ese momento de la filmación y de la “Marcha de los del color de la tierra” estaban allí presentes.
Como también estaba presente una delegación asturiana que acompañó un tiempo a la caravana.
El AQUÍ ESTAMOS apela a otra carta de expresión histórica que fue dirigida al general Emiliano Zapata:
“Como en sus días, Don Emiliano, los gobiernos han querido engañarnos. Hablan y hablan y nada que se cumple, como no sean las matanzas de campesinos.
Firman y firman papeles y nada que se haga realidad, como no sean los desalojos y persecuciones de indígenas. Y también nos han traicionado, mi General, y Guajardos y Chinamecas no les han faltado, pero resulta que nosotros no muy nos dejamos matar…”
25 años después de la insurgencia zapatista.. hasta el sup Marcos ha cambiado de nombre y ahora es el sup Galeano, en homenaje al maestro indígena asesinado.
Pero el mensaje de AQUÍ ESTAMOS sigue siendo tan actual como cuando en la cinta visionada se deja escuchar el que Salinas, Zedillo y Fox pasan sus sexenios pero los pueblos indígenas siguen, AQUÍ ESTAMOS.
Desde entonces han pasado también Calderón y Peña Nieto y los indígenas persisten y existen y están allá en sus comunidades construyendo Autonomía y reivindicando lo mismo: democracia, JUSTICIA, salud, educación, tierra, techo, alimentación, cultura, Independencia...
Pese al olvido o cambio de mirada mundial, que ya no van en cantidades tan populares a la selva Lacandona, cuando se hacen convocatorias para seguir construyendo alternativas al capitalismo, como ha ocurrido este fin de año en el Caracol de La Realidad.
Y ahora ha sido elegido un nuevo presidente, López Obrador, progresista, y de nuevo la propuesta indígena zapatista se pone de relieve: ¿aceptarán sin cuestionamientos al nuevo ejecutivo?
Este año, cumplido ya el 25 aniversario zapatista, y habiendo heredado López Obrador un nuevecito Tratado de Libre Comercio (habiéndose demostrado el fracaso para el pobrerío –y éxito para los ricachones- del anterior TLC cuya puesta en vigor coincidía con el levantamiento zapatista)...
Es también el año declarado por la ONU de “las lenguas indígenas”. Un campo, el de las culturas originarias de México, también en la disputa central del neoliberalismo contra los pueblos.
Un campo en que los partidos tradicionales (¿Y tal vez también en el nuevo partido MORENA?) se han sentido incapaces de escuchar y aprender de las culturas indígenas, a las que tratan de minusvalorar con propuestas “indigenistas” por los antropólogos, pero no indígenas, decididas por los propios pueblos.
Como aquellos otros textos zapatistas que decían y dicen:
“Los pueblos indios, nuestros más primeros, los más primeros pobladores, los primeros palabreadores, los primeros oidores. A los que, siendo primeros, últimos parecen y perecen…
Hermano, Hermana indígena.
Tenek. De muy lejos venimos.
Tlahuica. Caminamos tiempo.
Tlapaneco. La tierra andamos.
Tojolabal. Arco y flecha somos.
Totonaco. Viento caminado.
Triqui. El corazón y la sangre somos.
Tzeltal. El guerrero y el guardián.
Tzotzil. El abrazo compañero.
Wixaritari. Derrotados nos suponen.
Yaqui. Mudos.
Zapoteco. Callados.
Zoque. Mucho tiempo tenemos en las manos.
Maya. Aquí venimos a nombrarnos.
Kumiai. Aquí venimos a decir “somos”.
Mayo. Aquí venimos para ser mirados.
Mazahua. Aquí para mirar ser mirados.
Mazateco. Aquí es dicho nuestro nombre por nuestro paso.
Mixe. Esto somos: el que florece entre cerros.
El que canta. El que cuida y crece la palabra antigua. El que se habla. El que es de maíz. El que habita en la montaña. El que anda la tierra. El que comparte la idea. El verdadero nosotros. El hombre verdadero. El ancestro. El señor de la red. El que respeta la historia.
El que es gente de costumbre humilde. El que habla flores. El que es lluvia. El que tiene conocimiento para mandar. El cazador de flechas. El que es arena. El que es río. El que es desierto. El que es mar. El diferente. El que es persona. El rápido caminador.
El que camina desde las nubes. El que tiene palabra. El que comparte la sangre y la idea. El hijo del sol. El que va de uno a otro lado. El que camina la niebla. El que es misterioso. El que trabaja la palabra. El que manda en la montaña.
El que es hermano, hermana.
Amuzgo. Todo esto dice nuestro nombre.
Cora. Y más dice.
Cuicateco. Pero apenas se escuchaba.
Chinanteco. Otro nombre tapaba nuestro nombre.
Chocholteco. Aquí venimos a sernos con los que somos.
Chol. Somos el espejo para vernos y sernos.
Chontal. Nosotros, los que somos el color del color de la tierra.
Guarijío. Aquí ya no más la vergüenza por la piel.
Huasteco. La lengua.
Huave. El vestido.
Kikapu. La danza.
Kukapá. El canto.
Mame. El tamaño.
Matlatzinca. La historia.
Mixteco. Aquí ya no más la pena.
Náhuatl. Aquí el orgullo de sernos el color que somos del color de la tierra.
Ñahñú. Aquí la dignidad que es vernos ser vistos siendo el color que somos del color de la tierra.
O’odham. Aquí la voz que nos nace y alienta.
Pame. Aquí ya no el silencio.
Popoluca. Aquí el grito.
Purépecha. Aquí el lugar que estuvo escondido.
Rarámuri. Aquí la morena luz, el tiempo y el sentido.
Hermano, hermana indígena. Hermano, hermana no indígena:
Aquí estamos para decir aquí estamos. Y cuando decimos “aquí estamos”, también al otro nombramos.
Hermano, hermana que eres mexicano y que no lo eres. Contigo decimos “aquí estamos” y contigo estamos.
Hermano, hermana indígena y no indígena: un espejo somos. Aquí estamos para vernos y mostrarnos, para que tú nos mires, para que tú te mires, para que el otro se mire en la mirada de nosotros, aquí estamos y un espejo somos.
No la realidad, sino apenas su reflejo. No la luz, sino apenas un destello. No el camino, sino apenas unos pasos. No la guía, sino apenas uno de tantos rumbos que al mañana conducen.
Hermano, hermana Ciudad de México: cuando decimos “somos” también decimos “no somos” y “no seremos”. Por eso es bueno que, quienes allá arriba son el dinero y quien lo vocea, tome nota de la palabra, atento la escuche y atento vea lo que ver no quiere.
No somos quienes aspiran a hacerse del poder y, desde él, imponer el paso y la palabra. No seremos.
No somos quienes ponen precio a la dignidad propia o a la ajena, y convierten a la lucha en mercado donde la política es quehacer de marchantes que disputan no proyectos sino clientes. No seremos.
No somos quienes esperan el perdón y la limosna de quien simula ayuda cuando en realidad compra y que no perdona sino humilla a quien, siendo, es desafío y reclamo y demanda y exigencia. No seremos.
No somos quienes, ingenuos, esperamos que de arriba venga la justicia que sólo desde abajo se crece, la libertad que sólo con los todos se logra, la democracia que es todos los pisos y todo el tiempo luchada. No seremos.
No somos la moda pasajera que, hecha tonada, se archiva en el calendario de derrotas que este país luce con nostalgia. No seremos.
No somos el taimado cálculo que finge la palabra y en ella esconde un nuevo fingimiento, no somos la paz simulada que anhela guerra eterna, no somos quien dice “tres” y luego “dos” o “cuatro” o “todo” o “nada”. No seremos.
No somos el arrepentido de mañana, el que se convierte en imagen aún más grotesca del poder, el que simula “sensatez” y “prudencia” donde no hubo sino compra-venta. No seremos.
Somos y seremos uno más en la marcha. La de la dignidad indígena. La del color de la tierra. La que develó y desveló los muchos méxicos que bajo México se esconden y duelen.
No somos su portavoz. Somos una voz entre todas esas voces. Un eco que dignidad repite entre las voces todas. A ellas nos sumamos, nos multiplicamos con ellas.
Seguiremos siendo eco, voz somos y seremos. Somos reflexión y grito. Siempre lo seremos. Podemos ser con o sin rostro, armados o no con fuego, pero zapatistas somos, somos y siempre seremos.
Hace 90 años, los poderosos preguntaban al de abajo que zapata se llamaba:
“¿Con qué permiso señores?”. Y los de abajo respondimos y respondemos: “Con el nuestro”. Y con el permiso nuestro, desde hace exactamente 90 años nos hicimos grito, y “rebeldes” nos llamamos. Y hoy lo repetimos: rebeldes somos. Rebeldes seremos.”

Esos mensajes, escuchados en la plaza más grande del mundo, el Zócalo, o el que la comandante Esther pronunció en el Congreso “soy mujer y soy indígena y eso es lo que importa ahora“ https://desinformemonos.org/soy-indigena-y-soy-mujer-y-eso-es-lo-unico-que-importa-ahora-comandanta-esther-en-el-congreso/
Siendo ya históricos, y habiéndose traicionado desde el poder buena parte de las propuestas zapatistas, nos trasladan al Presente las mismas resistencias, las mismas provocaciones, que un grupo de activistas e intelectuales ha hecho públicas, tratando de que no vuelva a haber distanciamiento entre las opciones progresistas y el mundo indígena:
“La lucha zapatista representa ‘’un gran ejemplo de resistencia, dignidad, congruencia y creatividad política’’ manifiestan intelectuales, académicos y activistas de varios países del mundo a través de una carta pública...
Donde expresan su solidaridad con el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) y rechazan además ‘’la actual campaña de desinformación, mentiras y calumnias dirigidas contra el zapatismo’’. http://www.rebelion.org/noticia.php?id=251786
El AQUÍ ESTAMOS no es consigna virtual, sino presencia y propuesta que nos interpela:
“... Contra la muerte, nosotros demandamos vida.
Contra el silencio, exigimos la palabra y el respeto.
Contra el olvido, la memoria.
Contra la humillación y el desprecio, la dignidad.
Contra la opresión, la rebeldía.
Contra la esclavitud, la libertad.
Contra la imposición, la democracia.
Contra el crimen, la justicia.”
http://pachakuti.org/spip.php?article1015 <>