(Por José Diez)

Recibido por una gentileza del autor. 24 de diciembre de 2018.- Los preparativos de la gran fiesta se realizará en honor a la verdad y en honor a la mentira, con un despiadado secreto universal, en todos los idiomas y colores raciales.

 

 

En el interminable cielo de las Montañas Rocosas, el espíritu Siux y la bravura Cheyenne, con el lenguaje de sus guerreros y la historia ultrajada, han decidido llevar adelante el júbilo de esos acontecimientos.

 

Se irán almacenando millones de toneladas de bebidas refrescantes y bebidas alcohólicas.

 

Los puertos oceánicos estarán repletos de bonito, bacalao, corvina, anchoveta, merluza, abadejo, cachema, robalo, tollo, pez espada, cachalote; camarones, almejas, gambas, estrellas de mar, calamares, cangrejos, pulpo, y atunes profesionales, para el sacrificio de los descuartizadores.

 

La fiesta, el bacanal, la cosa, el sabor, la alegría, la feria, la millonada, los personajes, las limusinas y las bellezas de tocador; estarán presentes para ese desfile único y majestuoso del acontecimiento.

 

Todo lo están preparando con arrogante parafernalia los Visigodos expertos en Mandrágora y alucinaciones psicoactivas.

 

Traerán las orquestas de Japón con las modernas tecnologías que aplicaron en hiroshima y nagasaki, para llevarlas a las puertas del holocausto.

 

Habrán recitales en cadena. Entrevistas de famosos. Humor, ironía y arrogancia por los estrafalarios del circo Du Soleil.

 

Habrán concursos y trofeos para las reinas de belleza. Enormes plataformas para las orquestas de Salsa con su farandulesca provocación erótica.

 

Qué de cosas extrañas acompañarán la fiesta más grande del siglo.

 

Radio y Televisión trasmitiendo el truculento desafío de esta obra suicida, pancrónica.

 

La fiesta planetaria estará servida por las democracias anti disturbios o democracias del lingote de oro. Por los serafines del parlamento Europeo y las Monarquías acosadas por la hidrocefalia de sus coronas criminales.

 

Todos estaremos reunidos en este encuentro informal, con nuestras posibles compañeras de viaje, mirando los paisajes vacíos de la última cena.

 

Resucitarán los muertos para despedir a la inmensa mayoría de incrédulos a los salones donde el estallido será único y ensordecedor y la temperatura inigualable. El único lugar donde cocinan a las almas del infierno.

 

Se escucharán las trompetas mortecinas por el estrecho de Gibraltar por ser enclave estratégico.

 

La acrofobia Suiza, la que se mantiene ahora en el aislamiento; porque obligaron a sus Bancos, a confiscar bienes y perder clientela millonaria sobre los magnates del petróleo, los Hussein, los Gadafi, los Chávez y otros más, ¿Por culpa de quién? ...por culpa de las serpientes de Manhattan.

 

En este dado roído preparan la fiesta, se diría, a la manera poética vallejiana.

 

Los fuegos artificiales será el atractivo de fondo y de forma.

 

Los drones terroristas serán como zancudos en la fiesta grande. El gran banquete de los pueblos será algo inesperado. Un sinnúmero de recetas culinarias será el botín afortunado a la gloria del estómago:

 

Pavo al horno, pizza quattro stagioni, schnitzel austriaco, bratwurst alemán, paella valenciana, arroz chaufa, pato pekinés, conejo guisado, y el sinnúmero.

 

Nos llevaremos en la desmesurada inteligencia una lista de dictadores enloquecidos. Una vida de asesinatos y robos. Un dios de papel transformado en armas peligrosas que no existió en otros tiempos: la Bomba termonuclear y las bombas bacteriológicas, las que nunca nos harán dichosos ni afortunados.

 

Será el imposible cósmico que se irá con la eternidad, dando vuelta y vueltas por los infinitos caminos de las innumerables vías lácteas que ofrece el viaje sin fin, el viaje de esa Odisea interminable que originó la bestia humana.

 

Razón, porque siempre carecieron de templos y santuarios antiquísimos, la civilización de los pensamientos vacíos.

 

La razón permanente para destruirlo todo.<>