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(Por Dr. Hugo Salinas. Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.)

Documento recibido por una gentileza del autor. 29 de diciembre de 2018.- ¿Es cierto que el empresario tiene por rol crear puestos de trabajo? ¿Es cierto que, lo que debemos hacer es disminuir los impuestos que pesan sobre las empresas a fin de que los empresarios puedan crear puestos de trabajo?
Tanto que, si los eliminamos, ¿sería mejor aún? ¿De seguro que tenemos que regalarles miles de millones de dólares para que puedan crear puestos de trabajo?
Comencemos por precisar que el “empresario” juega dos roles en la actividad socio-económica actual. El primero es el de producir o hacer producir bienes económicos. En esa medida, es parte del Proceso de Trabajo. Una actividad que tiende a resolver problemas de sociedad.
En cambio, el segundo rol del “empresario” proviene de la naturaleza del segundo elemento de la actividad socio-económica actual: la Repartición Individualista del resultado de la actividad económica.
Mediante este tipo de repartición, quien maneja el acto económico se apropia la totalidad del resultado de la actividad económica.
Y es este tipo de repartición que da el tono a la actividad socio-económica actual y, por consiguiente, al comportamiento del “empresario”. Todo para él, y sólo para él. Un comportamiento egoísta que desnaturaliza el sentido de la actividad económica.
Ella ya no tiene por objeto satisfacer las necesidades de la población, sino el de aumentar y centralizar las riquezas de quien maneja el acto económico.
En claro, su rol no es el de crear puestos de trabajo. Si en algún momento debe crearlos, ello obedece simplemente a un medio de aumentar su riqueza personal.
Este comportamiento malsano se ve agravado porque la Repartición Individualista genera otro mecanismo, llamado Configuración Mundial, que se encarga de succionar, de una manera permanente y ascendente, la casi totalidad del valor agregado generado por todos los pueblos del mundo.
Y en ello contribuye el proceso de mundialización de una economía capitalista.
Por ello, no es nada extraño que Oxfam Internacional haya declarado, luego de los estudios pertinentes, que solamente ocho personas tienen una riqueza acumulada igual a la mitad de los habitantes del planeta; es decir, a más de 3.6 mil millones de personas.
Y el colmo de la osadía y del desparpajo, es que los gobiernos, tanto de los países ricos como de los países pobres, se encargan de regalar dinero a los “empresarios” con el “compromiso” de crear puestos de trabajo.
Un regalo que tiene dos formas. La primera es a través de la exoneración de impuestos y otros actos contables, mediante los cuales el “empresario” deja de pagar su contribución monetaria establecida por Ley, al Presupuesto Público de la Nación.
La otra forma es pura y simplemente el regalo en moneda contante y sonante, que el Gobierno entrega al “empresario” para que, según dicen, cree puestos de trabajo.
¿Y a qué se debe este comportamiento de los gobiernos en nuestros tiempos?
Podríamos decir que algunos hacen este regalo por ignorancia, pero la mayoría de ellos saben perfectamente lo que hacen. Ellos saben quién o quiénes han financiado su campaña electoral.
A este circo nosotros hemos participado con nuestro voto en la creencia de estar eligiendo “nuestro” Presidente de la República cuando, en verdad, solamente hemos elegido a nuestro verdugo.
En las condiciones socio-económicas actuales, el Presidente de la República representa a las grandes corporaciones mundiales que financiaron su campaña electoral.
Es el real sentido de nuestra Democracia Representativa. Los gobernantes y los congresistas representan a quienes manejan el acto económico, a nivel local, nacional y mundial.
¿Existe un medio de liberarnos de tal dominación, directa e indirecta, en el control de nuestras vidas? ¿Existe la posibilidad de que podamos gozar de la totalidad del fruto de nuestro esfuerzo desplegado en la actividad económica?
¿En algún día, todos los seres humanos podremos ser considerados como una parte de la sociedad? ¿Será posible que ya no exista más desempleo masivo en medio de tanta escasez de vivienda, de agua potable, vías de comunicación…? ¿Será posible que ya no exista pobreza extrema en medio de tanta abundancia?
París, 28 de diciembre del 2018<>