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México: Hace 25 años se levantaron las/os Zapatistas

Recibido de Javier Arjona, internacionalista, corresponsal de Prensa Indígena.org – 27 de diciembre de 2018.- ¿Os acordais? era un Primero de enero, y empezaba a aplicarse el tratado de libre comercio Canadá-Usa-México. Una guerrilla indígena ocupaba varias cabeceras municipales en Chiapas, sureste mexicano...
Los combates duraron 12 días, hasta que se alcanzó un alto el fuego. Empezó una larga negociación... intermedió el obispo Samuel Ruiz, se logró el Acuerdo de San Andrés Sakamch’ en de los Pobres, que nunca, ningún gobierno cumpliría...
Y las indígenas, los indígenas de Chiapas se mostraron al mundo, y nos sorprendieron con sus propuestas de Vida...
Y fueron, y fuimos, mucha gente asturiana a ver qué pasaba, si se podía colaborar en algo, en los campamentos civiles por la paz que.. documentaban la militarización y el asedio.
Y salieron, años después, en caravanas “de los del color de la tierra” difundiendo propuestas por todo México. Proponiendo y construyendo el Congreso Nacional Indígena.
Y durante una década una muy activa Plataforma asturiana de Solidaridad con Chiapas inundó de actividades solidarias los rincones asturianos.
Conciertos, recogida de firmas, denuncia de los maltratos, revistas, conferencias, preparación de brigadas, visitas institucionales, acompañamiento a representantes indirectos en gira, murales, camisetas, pins, recogida de comunicados en el internet de entonces...
Y de dinero que se llevaba en mano hasta San Cristóbal de las Casas... caballo en la semana negra con disfraz de subcomandante, libros del Sup y de don Durito de la Lacandona, poesía y debates...
¿y qué pasó después..?
De golpe, casi, se les bloqueó en las televisiones, y en paralelo la atención disminuyó, y aunque todavía se hicieron varias chocolatadas y paelladas zapatistas, la intensidad solidaria cambió de bando.
Pero ellas y ellos allá siguieron en lo suyo: construyendo autonomía indígena, haciendo respetar y cumplir su justicia propia, defendiendo territorios...
Y saliendo a apoyar otras luchas, en Atenco, en los Barrios, con el estudiantado, proponiendo Encuentros, fortaleciendo el Congreso Nacional Indígena. Invitando a la escuelita Zapatista..
Este año además han experimentado en lo electoral. Algunos dicen que sin éxito, pues no lograron las firmas necesarias para la candidata independiente. Pero ellas y ellos no lo valoran así: se trataba de mostrar que existen y resisten. Y que tienen propuestas que nos atañen a Todas.
Y propusieron un Concejo Indígena de Gobierno, cuya portavoz era y es Marichuy: “Es la hora de unir nuestros dolores”.
Y marca la hora de la lucha anticapitalista, abajo y a la izquierda, como forma de seguir construyendo la vida que se hace palabra, aprendizaje y acuerdos colectivos ante tanta muerte, represión y despojo de territorios y recursos; ante tanta destrucción y barbarie.
La historia zapatista es una historia de amor por la vida. Forjada por mujeres, hombres, niños y niñas inexistentes para la geografía política de México. De los que nadie esperaba nada, los invisibles.
Los que se morían de hambre y enfermedades curables en las montañas, los que no tenían derecho a educación y ni siquiera a caminar por las veredas de las ciudades, los que eran esclavizados en las haciendas.
Pero, a decir verdad, en pleno siglo XXI, nada de esto es ajeno a la realidad de muchas comunidades indígenas de América. Pero los indígenas y campesinos de los Altos de Chiapas un día dijeron ¡ya basta!
“No morirá la flor de la palabra. Podrá morir el rostro oculto de quien la nombra hoy, pero la palabra que vino desde el fondo de la historia y de la tierra ya no podrá ser arrancada por la soberbia del poder.
Nosotros nacimos de la noche. En ella vivimos. Moriremos en ella. Pero la luz será mañana para los más, para todos aquellos que hoy lloran la noche, para quienes se niega el día, para quienes es regalo la muerte, para quienes está prohibida la vida.
Para todos la luz. Para todos todo. Para nosotros el dolor y la angustia, para nosotros la alegre rebeldía, para nosotros el futuro negado, para nosotros la dignidad insurrecta. Para nosotros nada.
Nuestra lucha es por hacernos escuchar, y el mal gobierno grita soberbia y tapa con cañones sus oídos.
Nuestra lucha es por el hambre, y el mal gobierno regala plomo y papel a los estómagos de nuestros hijos.
Nuestra lucha es por un techo digno, y el mal gobierno destruye nuestra casa y nuestra historia.
Nuestra lucha es por el saber, y el mal gobierno reparte ignorancia y desprecio.
Nuestra lucha es por la tierra, y el mal gobierno ofrece cementerios.
Nuestra lucha es por un trabajo justo y digno, y el mal gobierno compra y vende cuerpos y vergüenzas.
Nuestra lucha es por la vida, y el mal gobierno oferta muerte como futuro.
Nuestra lucha es por el respeto a nuestro derecho a gobernar y gobernarnos, y el mal gobierno impone a los más la ley de los menos.
Nuestra lucha es por la libertad para el pensamiento y el caminar, y el mal gobierno pone cárceles y tumbas.
Nuestra lucha es por la justicia, y el mal gobierno se llena de criminales y asesinos.
Nuestra lucha es por la historia, y el mal gobierno propone olvido.
Nuestra lucha es por la Patria, y el mal gobierno sueña con la bandera y la lengua extranjeras.
Nuestra lucha es por la paz, y el mal gobierno anuncia guerra y destrucción.
Techo, tierra, trabajo, pan, salud, educación, independencia, democracia, libertad, justicia y paz. Estas fueron nuestras banderas en la madrugada de 1994. Estas fueron nuestras demandas en la larga noche de los 500 años. Estas son, hoy, nuestras exigencias.
Nuestra sangre y la palabra nuestra encendieron un fuego pequeñito en la montaña y lo caminamos rumbo a la casa del poder y del dinero. Hermanos y hermanas de otras razas y otras lenguas, de otro color y mismo corazón, protegieron nuestra luz y en ella bebieron sus respectivos fuegos.
Vino el poderoso a apagarnos con su fuerte soplido, pero nuestra luz se creció en otras luces. Sueña el rico con apagar la luz primera. Es inútil, hay ya muchas luces y todas son primeras.
Quiere el soberbio apagar una rebeldía que su ignorancia ubica en el amanecer de 1994. Pero la rebeldía que hoy tiene rostro moreno y lengua verdadera, no se nació ahora. Antes habló con otras lenguas y en otras tierras.
Muchas montañas y muchas historias ha caminado la rebeldía contra la injusticia. Ha hablado ya en lengua náhuatl, paipai, kiliwa, cucapá, cochimí, kumiai, yuma, seri, chontal, chinanteco, pame, chichimeca, otomí, mazahua…
Matlazinca, ocuilteco, zapoteco, solteco, chatino, papabuco, mixteco, cuicateco, triqui, amuzgo, mazateco, chocho, izcateco, huave, tlapaneco, totonaca, tepehua, popoluca, mixe, zoque, huasteco, lacandón, maya, chol, tzeltal, tzotzil…
Tojolabal, mame, teco, ixil, aguacateco, motocintleco, chicomucelteco, kanjobal, jacalteco, quiché, cakchiquel, ketchi, pima, tepehuán, tarahumara, mayo, yaqui, cahíta, ópata, cora, huichol, purépecha y kikapú. Habló y habla la castilla.
La rebeldía no es cosa de lengua, es cosa de dignidad y de ser humanos. Por trabajar nos matan, por vivir nos matan. No hay lugar para nosotros en el mundo del poder. Por luchar nos matarán, pero así nos haremos un mundo donde nos quepamos todos y todos nos vivamos sin muerte en la palabra.
Nos quieren quitar la tierra para que ya no tenga suelo nuestro paso. Nos quieren quitar la historia para que en el olvido se muera nuestra palabra. No nos quieren indios. Muertos nos quieren.
Para el poderoso nuestro silencio fue su deseo. Callando nos moríamos, sin palabra no existíamos. Luchamos para hablar contra el olvido, contra la muerte, por la memoria y por la vida. Luchamos por el miedo a morir la muerte del olvido.
Hablando en su corazón indio, la Patria sigue digna y con memoria.”
Ahora, este 25 aniversario coincide con el inicio de un nuevo gobierno en los Estados Unidos Mexicanos.
pero.. siendo distinto y progresista no han empezado con buen pie en Chiapas. ha habido “mediadores” improvisados que han tratado de hablar por los indígenas chiapanecos y han metido la pata.

No, no es el mismo gobierno, pero tendrá que demostrar que tiene Respeto por las propuestas propias de las comunidades indígenas, de las comunidades zapatistas, de los Municipios Autónomos, el CNI y del CIG.
Habrá de conversar y contrastar políticas de migraciones, de tierras y territorios, de cambio climático, de Educación propia, de Derechos indígenas y no de “indigenistas” colocados en el gobierno con visión paternalista.
Porque los gobiernos pasan.. y la Resistencia indígena permanece..
Zapata Vive. Y la LUCHA Sigue.
http://gueligaites.org/?p=552 <>

 

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