(Por Jenaro Villamil)

El expresidente Enrique Peña Nieto y Angélica Rivera. Foto: Octavio Gómez.
Ciudad de México, 8 de diciembre de 2018 (Proceso).- Quien hasta el mes pasado fue primera dama de México, Angélica Rivera, parece haberlo perdido todo: ya no vivirá en Los Pinos, no tiene Casa Blanca, su antiguo lugar de trabajo –Televisa– le da largas y, según diversas versiones, hasta su matrimonio con Enrique Peña Nieto llega a su fin.
Ahora La Gaviota peregrina en busca de un proyecto –un libro, tal vez una serie en Netflix– que la reconcilie con un público que alguna vez la admiró.
Sin el poder de Los Pinos, sin el carisma ni la popularidad que tuvo antes y sin el respaldo de Televisa –la empresa que la promovió para ser la “imagen” del Estado de México y luego la novia y esposa de Enrique Peña Nieto–, Angélica Rivera, La Gaviota, está en busca de un guion para restaurar su dañada imagen tras el derrumbe del simulacro de romance y matrimonio con el expresidente.
Desde mediados de este año la relación entre ambos naufragaba ya entre la derrota político-electoral del 1 de julio y los rumores de divorcio.
El 2 de agosto Enrique Peña Nieto redactó en sus cuentas de Facebook e Instagram este mensaje de felicitación a su esposa, mientras él vacacionaba en Punta Mita, Nayarit:
“Muchas felicidades en su cumpleaños, a quien me ha regalado ya 10 años de estar juntos y de compartir muchas vivencias que dejan huella. Angélica, te deseo todo lo mejor en la vida, salud y muchas alegrías. Gracias por tu entrega y dedicación a nuestra familia. ¡Que Dios te bendiga!”.
Más que cercanía, el texto sugería una despedida. Para nadie en el entorno íntimo de Peña Nieto y Rivera era ya un secreto la distancia física, política y emocional entre la pareja.
Durante todo el sexenio la relación entre ambos fue todo lo contrario a una telenovela rosa: Desencuentros políticos, diferencias entre sus hijos, el escándalo de la Casa Blanca, el despido del vocero David López –quien nunca tuvo una buena relación con la primera dama–.
Otro escándalo por el departamento en Miami de La Gaviota, tensión protocolaria, viajes dispendiosos al extranjero, agresiones del Estado Mayor Presidencial a mexicanos que captaron en París a la entonces primera dama.
Sus últimas apariciones fueron acartonadas, casi obligatorias, como la ceremonia del Grito de Independencia del pasado 15 de septiembre, cuando ambos aparecieron por última vez en el balcón central del Palacio Nacional, acompañados de sus hijos.
Y el 27 de noviembre, en su brindis de despedida para el gabinete, los encargados del protocolo modificaron el plan original: se retiró la invitación a los cónyuges. Angélica Rivera estuvo ausente.
<>Libro o serie de Netflix.
En días recientes, distintos medios de la farándula y personajes allegados a La Gaviota han sugerido que la exprimera dama pretende escribir un libro donde “contará sus experiencias” al lado de Peña Nieto.
Buscará producir una serie sobre su vida en Los Pinos y tiene planes de regresar a protagonizar telenovelas en Televisa o TV Azteca, pero no en el corto plazo.
De hecho, la empresa de Emilio Azcárraga Jean la ha borrado de las pantallas y no ha vuelto a mencionar nada de quien fuera su estrella de telenovelas en los noventa. Sólo el canal de televisión de paga de Televisa que reproduce viejos melodramas anunció el reestreno de Destilando amor.
El programa Ventaneando, de TV Azteca, comentó en días pasados que Angélica Rivera ha recibido propuestas para volver a la actuación, pero “regresará cuando algo le guste”, quizá en 2021.
En su canal de Youtube, el conductor de espectáculos Pedro Solá citó una anécdota de Angélica Rivera, cuando se “escapó” del Estado Mayor Presidencial y quiso ir a “comer unos tacos en Las Lomas” de Chapultepec.
“¿Cuál sería su sorpresa que al llegar a la taquería, el del trompo de los tacos al pastor, o el de la cocina eran elementos del hoy desaparecido Estado Mayor Presidencial”, comentó Solá para ejemplificar la “prisión de oro” en la que vivió la actriz.
Rivera ha intentado “vender” su biografía como primera dama lo mismo para una casa editorial que para la plataforma de series on line Netflix.
Versiones de esta compañía indican que la exprimera dama le propuso al director Manolo Caro, creador de La casa de las flores, que dirigiera una serie sobre su vida.
Paradojas del mundo de la farándula: Manolo Caro es el mismo joven que dirigió a Verónica Castro, excuñada de Angélica Rivera.
En su retorno a la pantalla con La casa de las flores, estrenada en agosto de este año, tras casi una década de “veto” a la protagonista de telenovelas mundialmente famosas como Los ricos también lloran.
(Fragmento del reportaje especial publicado en Proceso 2197, ya en circulación)
https://www.proceso.com.mx/562965/angelica-rivera-adios-al-glamour-del-poder <>