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México: Gobernar “para todos”, sin afectar a empresarios

(Por Colectivo del Periódico El Zenzontle)

Foto: La Jornada.
Recibido de El Zenzontle, 3 de diciembre de 2018.- El 1 de diciembre culminaron 5 meses de “transición ordenada” hacia un nuevo gobierno federal dentro de un régimen en crisis que necesita repararse, modernizando el dominio del capital financiero y monopólico en México.
La crisis de los partidos del sistema de dominación tuvo un recambio aceptado por esos poderes capitalistas:
El partido Morena y su líder Andrés Manuel López Obrador (AMLO) dieron muestra temprana de cómo el discurso contra la mafia en el poder, y contra la corrupción era una veta para acumular votos y conducir la gran desconfianza popular en el Estado, los políticos y los partidos dejando “de lo perdido lo que reaparezca”.
En su diagnóstico del país en la tribuna del Palacio Legislativo, AMLO criticó los “30 años de neoliberalismo”, señalando la ola destructora del mismo:
La enorme deuda, el bajo si no nulo crecimiento de la producción nacional, la crisis en la producción de alimentos y de energéticos que volvió importador al país y más dependiente; la caída de la moneda ante otras, y la reiterada corrupción pública y privada.
Pero culpó sólo a la “riqueza mal habida”, como si fuera “bien habida” y respetable, la acumulación de capitales producto de la explotación de las y los trabajadores, el despojo de territorios, el saqueo de recursos, los fraudes financieros, la compraventa de armas.
Y las cuotas de ganancia que obtiene los banqueros, ya sea del robo a las pensiones o del lavado legal de dinero al narcotráfico o de las libertades legales para que los empresarios lleven sus ganancias a paraísos fiscales mejores que este, uno de los países con menos impuestos a las empresas.
Fue el diagnóstico de quien pretende “limar los filos al neoliberalismo”, pero no destruirlo, restarle fuerza a las transas, pero proyectar una modernidad con beneficios “para todos”.
Y no es que esperemos de él otra cosa, cuando en los 18 años que buscó llegar a la presidencia, perfeccionó un discurso de contención a la lucha de clases para llevar la lucha hacia los modos de gobernar y administrar lo que el sistema capitalista necesita y dispone.
Las líneas de gobierno presentan “salidas” que no afecten, sino que “den estabilidad y confianza” a los inversionistas, los mercados financieros y al imperialismo.
<>Economía para inversionistas.
La deuda pública que ha dejado los 18 años de mal gobierno panista y priista (12 mil billones de pesos) será pagada con sus enormes intereses (800 mil millones en el presupuesto de 2019), pero “no habrá más endeudamiento público”.
No propone una renegociación, menos una moratoria o la revisión de la “deuda odiosa”, así calificada porque ya ha sido pagada varias veces, o por los efectos materiales y ecológicos desastrosos de los préstamos. Ni una palabra sobre la deuda a los fondos de los trabajadores en las Afore.
Las comisiones bancarias y el manejo de la moneda no se tocan: los bancos no serán sometidos a revisión por el enorme saqueo que hacen vía el cobro de comisiones y los interés. Los cuenta habientes de bajos y medianos ingresos están en manos de los tiburones de esa banca.
Con la moneda y la inflación se deja en libertad al Banco de México de sortear la especulación de dólares y la influencia de tasas de interés dominantes como las de Estados Unidos.
Los impuestos, a pesar de recomendaciones de organismos multilaterales que ven la hacienda fiscal mexicana muy reducida, se dispone que no habrá mayores impuestos, ni nuevos. Incluso para la franja fronteriza con Estados Unidos ofrece reducir el pago de IVA.
Todo sea por dar confianza para los grandes inversores y crear “cortinas” para detener la migración, lo agradezca o no Trump.
Con la producción energética, agropecuaria e industrial, la extracción y explotación de minerales impulsa mega proyectos que beneficien al gran capital: el Tren Maya y el Tren Interoceánico en el Istmo de Tehuantepec; las Zonas Económicas Especiales.
La siembra masiva de árboles con destino comercial en el sureste; la apertura a capitales mineros criminales como los canadienses (con dos límites: no al fracking y buscando acuerdos para que les dejen una mínima cuota de pago para “el desarrollo” de esas zonas).
La continuación de obras carreteras, de puertos y aeropuertos como el que en Santa Lucía, sin remediar ni atender los reclamos de los pueblos afectados por esa obra; la construcción de la refinería de Dos Bocas, sin priorizar el dar mantenimiento y reestructurar las actuales:
La insistencia en líneas de despojo en la reforma agraria y la utilización del agua, aunque matiza que no será privatizada, sino administrada por entidades públicas.
Los proyectos cancelados o modificados tendrán el respeto a los contratos, aún si no fueran transparentes en su licitación y cumplimiento.
Este es otro punto que se refiere a la paradójica forma de enfrentar la corrupción “perdonando” a los corruptos de ayer y jurando que será delito para los que vengan en esta nueva transformación.
En telecomunicaciones, la extensión de la red de internet y la concesión a que se vuelvan asesores de la presidencia los monopolios de radio y televisión.
Dan cuenta de cómo el nuevo gobierno se opone a controlar a quienes cumplen el papel central en el dominio de mentes y corazones, y en el fomento del consumismo y la sujeción a la visión capitalista.
¿Perdón a corruptos y criminales?
Nada más grotesco que la insistencia en “perdonar, no perseguir y no vengarse” de quienes han robado, saqueado o cometido actos contra la vida de la población en la larga guerra que mal se dice es contra la delincuencia.
La defiende personalmente un líder que sabe que -hasta ahora- cuenta con el apoyo masivo de sus electores y de un selecto grupo de poderosos empresarios.
Se cuida de responder de otro modo ante aquellos casos en los que la lucha honesta y perseverante los ha vuelto paradigmáticos de la búsqueda de verdad y justicia (incluido el castigo a los culpables).
Así, los padres y madres de los 43 normalistas de Ayotzinapa desaparecidos y los tres asesinados y los lesionados podrán acceder a una comisión de investigación de la verdad y a exigir la justicia.
Quizás se sume el atender casos famosos de feminicidios, atentados a periodistas y la ola de desapariciones en regiones donde hay lucha organizada.
Nada se dice de los miles de desplazados por la violencia, ni de las ejecuciones y la criminalización de las luchas sociales que hasta la fecha continúan.
Se prepara sí, según dijo AMLO en el Zócalo, una amnistía a presos políticos surgidos de las luchas sociales, faltaría más si no se hace realidad para tod@s.
Falta ver si la “cancelación de la reforma educativa” o las iniciativas de reforma laboral para respaldar la libertad sindical pasan de ser formas de conciliar con charros, neocharros y democráticos como ya se ve entre maestros.
O si es el respaldo a la continuación del corporativismo con un falsificado “voto libre y secreto” cuando se trate de reales las oposiciones de las bases trabajadoras. Pero esto lo decidirá la lucha de lxs trabajadorxs.
¿La militarización seguirá siendo forma de gobierno?
Ante los innumerables asesinatos, feminicidios, desapariciones, extorsiones y secuestros que vinculan a fuerzas del Estado, a funcionarios y a delincuentes, el nuevo gobierno dispone una “pacificación” con dos partes:
Programas sociales y de desarrollo económico con énfasis en la juventud, y la legalización que permita militarizar la seguridad interna y la pública.
Para ello se pretende dar el mando operativo a la Secretaría de la Defensa de un cuerpo llamado Guardia Nacional, compuesto en una primera fase por 60 mil elementos provenientes de las “policías militar y naval” más una parte de la policía federal y se capacitarán por militares en espacios controlados por militares.
Se da un paso atrás ante la decisión de la Suprema Corte de no permitir la Ley de Seguridad Interior, pues el ejército no debe estar en las calles en tareas propias de cuerpos civiles.
Dan la vuelta al discurso de Morena y del mismo AMLO, alegando que no hay otra salida, insistiendo en que se les capacitará en derechos humanos y responsabilizando de los pésimos resultados de la guerra en seguridad a las policías.
Se “purifica” el papel que han tenido ya por 50 años si no más las fuerzas militares, a quienes AMLO se atreve a llamar “pueblo uniformado”, cuando más bien parece que uniformará con estas decisiones al nuevo gobierno, dejando impunes los crímenes históricos y cotidianos.
<>Lo que sigue.
Esto no niega que la mayoría del pueblo le da el beneficio de la duda al gobierno entrante, viendo que puede mejorar por los programas sociales que alivien su precarizada situación, aunque muchos ya le gritan a López Obrador: ¡No nos falles!
Pero si se cumple la reparación modernizada del régimen por estos medios, así sea por fracasos involuntarios, el pueblo lo padecerá y tendrá enfrente con renovada fuerza a la derecha de la mano de los mismos empresarios.
Esto lo obligará a definirse por si se decepciona de su larga lucha por la democracia y la justicia y se somete, o sí por el contrario se rebela y organiza desde abajo contra el capitalismo con un movimiento de las comunidades y trabajadores, que defienda la vida en libertad.
<>“Lecciones elementales de Economía Política”.
EZLN. Ahora usted, un poco por vergüenza y un mucho por curiosidad, pone más atención a esos grafitis.
Uno allá, se ve que de factura reciente, señala, con letras compactas y apresuradas:
“Lecciones elementales de Economía Política:
Uno.- El capital no sabe leer, no atiende a las redes sociales, la prensa, las encuestas, los votos, las consultas, los videos, los programas de gobierno, las buenas o malas intenciones, las lecciones de moral, las leyes, la razón.
El capital sólo sabe sumar, restar, multiplicar, dividir, calcular porcentajes, tasas de interés, probabilidades.
Dos.- El capital sólo atiende a la ganancia, la mayor y la más rápida. Como los depredadores, el capital tiene buen olfato para la sangre y la destrucción, porque significan paga, mucha paga. La guerra es un negocio, el mejor.
Tres.- El capital tiene sus propios jueces, policías y ejecutores. En el mundo del muro esos inquisidores se llaman “mercados”.
Cuatro.- Los mercados son los sabuesos del gran cazador: el capital. En el mundo del muro, el capital es dios y los mercados sus apóstoles. Sus feligreses son las policías, los ejércitos, las cárceles, las fosas comunes, el limbo de las desapariciones forzadas.
Cinco.- Al capital no se le doma, educa, reforma, somete. Se le obedece… o se le destruye.
Seis.- Ergo, lo que este mundo necesita son herejes, brujas escarlatas, magos, hechiceras. Con la pesada carga de su pecado original, la rebeldía, el muro será destruido.
Siete.- Aun así, seguirá pendiente lo que sigue: si, como sucesor, se levanta otro muro; o si, en su lugar, se abrirán las puertas y ventanas, los puentes que el mundo necesita y merece.”
Siguen los grafitis, las grietas, y ese continuo sube y baja por lomas, valles, quebradas. El caracol retrayéndose hacia su centro. Poblados, pequeños, más pequeños, unas cuantas casas asomándose a la carretera.
Un letrero advierte: “Está usted en territorio zapatista. Aquí el pueblo manda y el gobierno obedece”.
Fragmento del comunicado: 35 años EZLN: l@s que no bajan la mirada frente a las amenazas. Invitación a la celebración el1 de enero de 2019 del 25 Aniversario del Alzamiento Zapatista y a un Encuentro de Redes EZLN. México, 17 de noviembre del 2018.
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http://www.lajornadadeoriente.com.mx/puebla/gobernar-para-todos-sin-afectar-a-empresarios/ <>

 

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