Recibido de Javier Arjona, internacionalista, corresponsal de Prensa Indígena.org – 4 de noviembre de 2018.- Al parecer, por terratenientes. El asesinato del dirigente Luis Fajardo, acaecido esta semana en Mérida, fue una represalIa a las luchas campesinas lideradas por la víctima.
Luis Fajardo y su cuñado Javier Aldana, recibieron un ráfaga de disparos desde un coche en movimiento, mientras mientras se dirigían a su vivienda en el sector La Palma, Nueva Bolivia. Una obvia actuación de sicariato.
Fajardo había sido amenazado de muerte en varias oportunidades. Este tipo de crímenes, corresponden a las luchas territoriales entre los campesinos y los terratenientes del Sur del lago de Maracaibo que muchas veces son actores políticos.
"Hacemos responsables del asesinato de nuestro camarada a los terratenientes del Sur del Lago, a miembros de la Guardia Nacional y políticos corruptos que públicamente lo amenazaron", ha dicho el PCV, del que era dirigente el campesino asesinado.
El fundo Caño Rico de 522 hectáreas se encuentra ocioso y que el dirigente campesino había hecho gestiones ante el Instituto Nacional de Tierras (Inti) para que otorgaran el título de propiedad a 300 familias que se dedican al cultivo.<>