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Recibido de Javier Arjona, internacionalista, corresponsal de Prensa Indígena.org – 9 de octubre de 2018.- "Mujeres Errantes", novela de Pilar Sánchez Vicente, era presentada en el Caricós de Siero, en formato tertuliano con la periodista Patricia Serna.
Tan intensa y hasta vertiginosa fue la presentación del libro, de sus contenidos, de los motivos creativos, del proceso de ideas y propuestas que llevaron a Pilar a este relato, que no daba tiempo a que las personas que abarrotaron la sala pudieran cambiar de ritmo, a otro más sosegado, reposado, reflexivo. O tal vez sí.
Mujeres Errantes tiene protagonismo de mujeres, como todas las novelas de Pilar, que remarcó esa seña de identidad, y recorre geografías y tiempos diferentes. En Suiza, en Camavilla, en Nicaragua, en Londres...en el presente, diez años atrás, 40 años atrás, 80 años más atrás en el tiempo..
Y hay comentarios y críticas, que siendo literarias se han elaborado para complementar el libro, lo mismo que hay complementos sonoros que la autora pone a disposición lectora para profundizar en los entresijos de la historia contada. http://pilarsanchezvicente.es/libros/mujereserrantes/
En medio de esas historias femeninas se cuela una relación epistolar desde Nicaragua, como artilugio para traer al presente la memoria de un cura de la cuenca minera, de cuya muerte en El Disparate-El Infierno se cumplen este año los 40.
El "Che asturiano" como lo denomina Pilar, tiene varias avenidas, plazas y calles con su nombre en Xixón, en SMRA, en Oviedo, en Lugones, en Langreo: Gaspar García Laviana.
De manera que de la ausencia de retretes en Cimavilla, enclave histórico gijonés que da vida abundante a la trama novelera, a la letrinocracia.
Que había denunciado el Che verdadero, el de la Higuera, el cubano-argentino, el internacionalista médico, el guerrillero cuya tumba estuvo escondida 30 años.
La letrinocracia es una denuncia de Guevara que tiene máxima actualidad. Serían las actuaciones de los países del norte hacia los países del sur, para mantener las relaciones coloniales, sin cambios. Pero con algunas letrinas.
¿Cuál es el grado de complicidad con ese diseño imperial por parte de congregaciones religiosas, u oenegeistas bienintencionados, para dorar la píldora del "desarrollo"...
Dejar desprevenidos a los nativos, favorecer de otro modo más lisonjero la entrada a saco de corporaciones que se siguen llevando el grueso de las materias primas a bajo costo?
¿Paños calientes para tratar con gente que se roba hasta las gasas destinadas a atender a afectados por terremotos, como el de Managua de 1972?
Y si eres cura y "atiendes" a los pobres, mientras los obispos compinchean con los ricachones... si te sulfuras con los prostíbulos y trata de menores por parte del sistema bendecido por la curia... ¿qué haces, qué puedes hacer además?
¿Entrar en un debate vital sobre la inconveniencia de tomar las armas o ser pacifista a ultranza?
¿Avalar a los terratenientes y sus formas de esclavismo, 40 años atrás o en el presente?
El "debate" seguramente que fue arduo en el seno de las estructuras de creyentes religiosos, e incluso novelistas como el cántabro Javier Reverte lo llevó a la actualidad de los 80 en el pueblito de Jalapa-Nicaragua con el curita extranjero que no sabía qué camino tomar, en "Los dioses bajo la lluvia".
La misma dialéctica que llevó a tantos otros curas y activistas religiosos a tomar partido certero con quienes no se conformaban con letrinas, o con gasas, sino que supieron acertadamente que lo que hacía falta era un cambio decisivo de sistema.
Que solamente iba a producirse arropando, incluso con la vida, a quienes se jugaban la vida en ello, con armas, organización y decisión colectiva.
Fue la decisión de Gaspar. Ofrendó su vida hace 40 años. Y dejó escritas muchas de sus reflexiones, de su debate esencial, de sus denuncias.
Se ha colado Gaspar en la novela de las mujeres errantes por la complicidad de Pilar en esta escaramuza vital que significa ponerlo todo, de verdad todo, al servicio de otras y otros.
Una Solidaridad que marcó senda asturiana, con otros centenares y miles de personas que acudieron a Nicaragua en aquellos años de atropello, y de esperanzas, tras el triunfo revolucionario de julio del 79 y la década de destrucción provocada desde los EEUU:
El más gigante de los goliases contra el más minúsculo de los davises.. y sin embargo con una resistencia imbuida no solamente de antiimperialismo histórico (Sandino y su pequeño ejército loco) sino también de las enseñanzas ejemplarizantes de gentes como Gaspar, "asturiano, justicia de minero, bronco acantilado..."
Toca Agradecer a Pilar esta permisividad para con el guerrillero naloniano. Toca Agradecer a Gaspar que haya vuelto para verificar que el profundo latido de clase de su denuncia siga tan viva en el presente.
https://mas.lne.es/cartasdeloslectores/carta/32339/gaspar.html <>