(Por Alicia Blanco)

Familia Sacamata Liempichun. Imagen de Lof Sacamata Liempichún.
Recibido de Arysteides Turpana, intelectual y poeta, corresponsal de Prensa Indígena.org – Chubut, Argentina, 17 de septiembre de 2018.- “(El) Juez Subrogante Sr. Jorge Novarino ordena el desalojo de las personas de la Comunidad Sacamata Liempichún y autoriza a la Juez de Paz de la localidad de Alto Rio Senguer (…) a hacer uso de la fuerza pública, allanar domicilios y violentar cerraduras.”
El breve párrafo anterior expresa la última respuesta de la “justicia” al conflicto que la comunidad tehuelche-mapuche Sacamata Liempichún sostiene con los invasores de sus tierras.
El comunicado que la comunidad hizo público hace unos días, detalla el largo historial que precede a esa respuesta.
<>Resumidamente:
En 1906, la gente del cacique Juan Sacamata ya se había establecido en la zona; en 1925 a través de un decreto del Poder Ejecutivo, se les reconocen 10.000 hectáreas de tierra.
Desde entonces, una parte de esas tierras serían paulatinamente usurpadas por privados con el consentimiento de funcionarios políticos y judiciales de turno y otra parte por el mismo Estado.
Desde la década del 40 la comunidad reclama sus derechos sin lograr ningún reconocimiento (tampoco se logró el cumplimiento del relevamiento previsto en la ley 26160).
Finalmente, en diciembre de 2010, sus miembros deciden ejercer los derechos que se le niegan y recuperan una pequeña parte (300 hectáreas) del territorio usurpado.
“A partir de ese momento (…) volvimos a ejercer control territorial y a desarrollar allí nuestras actividades tradicionales; ceremonias ancestrales y distintos lugares sagrados como los son nuestro Eltun (cementerios sagrados) y nuestro rewe (lugar ceremonial).”
Ahora la “justicia” desconoce una vez más la legislación vigente, falla en su contra y ordena el desalojo.
Antigua imagen de la familia Sacamata Liempichún.
<>“¿A quiénes vamos a recurrir?”
“La historia de esta comunidad –sobre el despojo sufrido a fines de siglo y nuevamente en los años ‘40– es el relato que se repite incansablemente en distintos lugares del Puelmapu”, dice el longko Mauro Millán en un comunicado desde su comunidad Pillañ Mawiza.
Y agrega: “Si esas son las únicas respuestas del poder estatal ante nuestros derechos como pueblos indígenas, si esa es la única “justicia” a la que podemos recurrir, el desenlace será el mismo que vivieron nuestros antepasados.
¿A quiénes vamos a recurrir? ¿Quiénes pueden ser garantes de la integridad física de un pueblo que está decidido a no ceder más?”
Desde la comunidad Sacamata-Liempichún, esperan poder contar con el apoyo de sus propios hermanos, organismos de derechos humanos, organizaciones sociales y –agregan– “llamamos a todos aquellos que se sientan identificados con nuestra lucha a movilizarse, acercarse a nuestra Comunidad sobre todo y difundir nuestra situación.”
El llamado resulta comprensible y urgente cuando se recuerdan los casos del Lof en resistencia Cushamen y de Lago Mascardi, que costaron la vida de Santiago Maldonado y Rafael Nahuel.
Y porque conoce los antecedentes, la comunidad hace responsables al Estado –en sus distintos niveles–, al Juez Novarino, a las autoridades de aplicación “y a los terratenientes usurpadores ­–los hermanos Alí–…
Por cualquier incidente que ocurra en el territorio, que ponga en peligro, y que atente contra la vida e integridad física de cada uno de nuestros integrantes, bienes, etc”.
También confirman su determinación de defender sus derechos: “Hoy seguimos con la firme convicción y determinación de luchar por lo que nos pertenece y demandamos justicia y reparación histórica, por la restitución de todo lo que nos quitaron.”
Mientras tanto Mauro Millán reflexiona y refuerza la convocatoria:
“Quienes atentan permanentemente contra la libertad de decidir y planificar nuestro futuro como Pueblo son unos pocos, hay una gran mayoría de espectadores pasivos.
Y siempre, en todas las historias de la humanidad, en cualquier parte del mundo donde se le puso límite a la tiranía, fue una mayoría consciente la que decide actuar y virar la historia. Por eso, a esa mayoría, le pedimos una intervención directa y concreta.
Es necesario, mujeres y hombres de buena voluntad, que se acerquen a la comunidad Sacamata-Liempichun de Río Senguer para acompañar, para apoyar, para levantar ese espíritu de resistencia.
Y sabrán, quienes lean en un futuro esta crónica, que la mayoría, consciente de su historia, nuevamente le puso límite a la tiranía.”
<>Contactos:
Waldo Liempichún, werkén, 2974353268.
Cristina Liempichún, werkén, comunidad Sacamata-Liempichún, cel: 2945683019.
Yamila Liempichún, comunidad Sacamata-Liempichún, cel: 2945582084.
Mauro Millán, longko de la comunidad Pillañ Mawiza, cel: 2945587317.
https://futatrawun.blogspot.com/2018/09/puelmapu-ordenan-el-desalojo-de-otra.html
https://www.pressenza.com/es/2018/09/ordenan-el-desalojo-de-otra-comunidad-indigena/ <>