(Por Beatriz Ramírez Abella)

Pressenza, 5 de agostto de 2018.- En el marco del “Decenio Internacional de los Afrodescendientes”. Este artículo ha sido un interesante ejercicio de reflexión necesario y oportuno pues es importante abstraernos de nuestra lucha de largos años y trasmitir, compartir, cual ha sido la base conceptual y el enfoque estratégico que ha motorizado el proceso de lucha y resistencia de las mujeres afroamericanas en los últimos setenta años.
Tomo como punto de partida la Declaración de los Derechos Humanos, que si bien es un recorte arbitrario nos enmarca en un momento de inflexión para la humanidad que marca un nuevo tiempo.
Es de honestidad intelectual decir que mi análisis tiene una base ideológica que es el Feminismo Negro, conjunto de ideas, creencias que se han ido construyendo a partir de la acción política de muchas mujeres afrodescendientes…
Que toman como “ángulo”, la realidad particular, especifica de ser mujeres en un sistema patriarcal, heteronormado, capitalista, racista, e imperialista, al decir de Ángela Davis (1944).
Se trata de un punto de partida donde confluyen y se interseccionan dimensiones de opresión que agravan la situación de millones de mujeres de las Américas, donde en distintos contextos algunas dimensiones tendrán mayor peso que en otras.
Por lo tanto el escenario de lucha se torna diverso, complejo y han sido las mujeres de distintos colectivos quienes han ido encontrando los caminos, delimitando su campo de lucha, construyendo alianzas (no sin tensiones) con las organizaciones feministas…
Con las organizaciones de mujeres ampliadas, mujeres indígenas, mujeres sindicalizadas y realizando acuerdos coyunturales con los hombres afrodescendientes, con aquellos que han sido capaces de tener la suficiente generosidad política…
Y coherencia ideológica para solidarizarse con nuestra realidad, no han sido muchos pero a lo largo y en el tránsito de esta lucha hemos encontrado compañeros que han caminado junto a nosotras siendo parte de nuestra causa.
El Feminismo Negro (con gran aporte de las activistas académicas), ha construido un cuerpo de análisis propio, identitario, que parte de una lectura desde la propia realidad, tanto histórica (estudios de la colonialidad), como desde distintos factores que hacen a la realidad de las mujeres afroamericanas, donde el contexto han determinado un proceso que deviene en la realidad actual.
Será la composición sociodemográfica, país de procedencia, aspectos productivos y reproductivos; diferenciados aspectos identitarios culturales y simbólicos, haciendo el diferencial.
El proceso esclavista como punto de inflexión en la vida de las mujeres afroamericanas su condición de objeto de mercancía, reproductora de esclavos y elemento de contrainsurgencia fueron determinantes.
Siendo la base productiva y reproductiva del capitalismo en su fase inicial: la acumulación. El carácter infrahumano de la trata, el racismo como ideología de supremacía fueron aspectos de cosificación que marcaron el camino de millones de mujeres del continente, causa y consecuencia de la pobreza y desigualdad que viven y han vivido las mujeres afroamericanas a lo largo de su historia.
La violencia y el estupro a las que estuvieron sometidas las mujeres afroamericanas, en el proceso esclavista asícomo en la colonia, darán un lugar de absoluta subalternidad en el imaginario americano, siendo las mujeres africanas y afroamericanas quienes ocuparán la base de la pirámide de la estructura social.
Asimismo el proceso de resistencia y resiliencia de las mujeres afrodescendientes contará con activos identitarios como la cosmovisión y las distintas expresiones de la cultura africana, haciendo parte de un legado que las mujeres aportaran a sus familias, siendo de ese modo el sostén material y simbólico de las mismas.
Activos con los que se cuenta tanto desde su lugar de origen: África. Donde luego irán construyendo y resignificando a lo largo del proceso histórico, dando un aporte sustantivo que afirmará la identidad de las comunidades negras a lo largo y a lo ancho de nuestro continente.
Los procesos subsiguientes, encontraron a las mujeres afros participando de forma activa tanto en las luchas independentistas y en el proceso posterior de conformación de nuestros Estados modernos.
Fueron dando apoyos a sus familias, ocupando los empleos peor remunerados y menos calificados del mercado laboral iniciándose un proceso de pobreza de sigualdad, segregación espacial, marginalidad social, económica y política, resultado del racismo,la discriminación racial y de género.
Las diversas luchas que han tenido las mujeres afroamericanas se han visto invisibilizadas.
Será en distintos contextos donde se encuentran las mujeres afro, siendo participes activa de las reivindicaciones del colectivo de mujeres aun postergando sus propias demandas, o acompañando luchas más globales, como el proceso sufragista.
Más adelante en las diferentes olas del feminismo, mujeres activistas y de la academia, comienzan un proceso de construcción de conocimiento basándose en la lucha de sus antecesoras, desde las pioneras (activas participantes en los procesos de insurgencia y sublevaciones de esclavos).
Como las trasgresoras, afirmadas en su caudal identitario quienes desde la Cultura Afro (vestimenta, gastronomía, la música, el arte, el ámbito del trabajo doméstico.
Los espacios religiosos mujeres quilombolas, palenqueras, raizales) fueron entretejiendo redes de resistencia que afirmaron y caracterizaron a los colectivos de mujeres afromericanas. Porque la Diversidad ha sido la mayor riqueza del movimiento de mujeres negras.
Todas estas expresiones en los espacios diversos en los que se han movido las mujeres afroamericanas conforman el vasto escenario que ha potenciado la lucha.
Sin embargo no siempre se ha sido consciente de algunas tensiones, divorcios, luchas de poder, intereses individuales que en muchos casos han sido contrapuestos y enfoques ideológicos no coincidentes. En definitiva no dejamos de ser humanas.
Con un proceso histórico político adverso, con desigualdad de acceso y oportunidades, el proceso de los colectivos de las mujeres afroamericanas no ha dejado de ser un continum de resistencia y resiliencia en búsqueda de la igualdad. Para sí y para su comunidad.
Los últimos treinta años, han encontrado a las mujeres afroamericanas en nuevos campos de disputa, el escenario internacional, la academia y las organizaciones de mujeres autónomas, han generado tiempos de incidencia política, en términos de lobby y advocacy.
Conferencias como la de Beijing, El Cairo, luego Durban han colocado a las mujeres activistas frente al desafío de generar cambios profundos, en términos políticos y sobre todo marcando la necesidad del diseño de POLÍTICAS PÚBLICAS.
La normativa internacional se convierte en una herramienta habilitante para la generación de leyes nacionales; la creación de Mecanismos de Equidad Racial en los organismos de gobierno complementa y posibilita un proceso que tiene como objetivo generar la promoción de la igualdad racial.
Generando políticas, planes y acciones de que impacten en las realidades de las personas afrodescendientes; particularmente en las mujeres, jóvenes y niñ@s.
Teniendo como uno de los principios básicos promover, una fuerte articulación entre el movimiento de mujeres afro y las organizaciones afrodescendientes de los diferentes países.
Los movimientos de mujeres afroamericnas han tenido en el internacionalismo un principio central de acuerdos y armados de plataformas comunes.
En 1992 luego del Primer Encuentro de Mujeres Afrolatinas, Afrocaribeñas y de la Diáspora se plasma en la generación de la Red Afrolatina, Afrocaribeña y de la Diáspora, espacio que ha cumplido más de veinte años de funcionamiento sistemático.
Dando lugar a un tiempo donde se viene fortaleciendo en ámbitos macropolíticos, las agendas de las mujeres afro.
El panafricanismo feminista se viene consolidando, garantizando en las agendas y organismos
internacionales la dimensión interseccional de género y raza.
El ejemplo más claro fue el proceso Durban que estuvo liderado por mujeres afrolatinoamericanas cuyos resultados han determinado un plan de acción que avanza en términos de derechos de las poblaciones afrodescendientes.
En el año 2014, el programa de las naciones unidas para el desarrollo (PNUD) realizó una instancia que relevó la participación de mujeres políticas afroamericanas, más de cuarenta liderezas de diferentes niveles de gobierno nacional, departamental y municipal en diversos países de la región.
Seis ministras de la mujeres, parlamentarias, concejalas en diferentes niveles.
La presencia política de las mujeres afro es un hecho incontrastable. ¿Cuáles son los desafíos que debemos enfrentar las mujeres afrodescendientes de la región?
No es menor tener como referencia al “Decenio de las Personas Afrodescendientes”, no sólo porque es un importante marco internacional, porque además sus principios de “justicia, reconocimiento y desarrollo”, establecen un claro sentido de por dónde se debe encaminar los procesos de combate a la pobreza, la desigualdad y la exclusión social.
Indudablemente esto tendrá resultados, si las dimensiones de raza y género hacen parte de la
multidimensionalidad de factores que generan las causas de la misma en el marco de las políticas.
El empoderamiento de las mujeres afrodescendientes, es un factor central a la hora de pensar las políticas, por lo tanto, se hace necesario, reabrir debates, establecer puentes de diálogo entre los diferentes ámbitos en los que vienen trabajando (círculos virtuosos).
Y generar Agendas Publicas que den continuidad a procesos de incidencia que nos han permitido avanzar en los últimos años, estableciendo nuevos desafíos donde prospectivamente, nos permitan profundizar los cambios.
Reposicionar el panafricanismo feminista nos permitiría desde una visión global medir lo que el Racismo y el Patriarcalismo han generado, desventajas históricas que persisten y mutan en detrimento de las mujeres afrodescendientes en su acceso a Derechos y Oportunidades.
Así como también abordar de forma colectiva y continental, las posibles soluciones a nuestros comunes problemas.
Por lo tanto nuestro rol en tanto sujetas de derechos nos lleva a repensarnos, en una clara acción política protagónica.
Es claro que es desde la resistencia y resiliencia, las feministas negras del continente hemos activado con la clara conciencia que no solo somos parte de uno de los grandes problemas de este continente, sino que nos arrogamos el derecho y la responsabilidad de ser parte de la solución.
*Beatriz Ramírez Abella.
http://www.dcimarron.org/images/Columnistas/La_situaci%C3%B3n_pol%C3%ADtica_de_las_mujeres_afrodescendientes_de_Am%C3%A9rica_Latina_en_el_marco_del_Decenio_Internacional_de_los_Afrodescendientes.pdf <>