(Por Agustín Moisano, docente)*

Imagen de Jorge Mejía Peralta.
Pressenza, 3 de agosto de 2018.- Cuando la irresponsabilidad y falta de preocupación de los gobernantes se torna una constante, es una cuestión de tiempo que se produzca lo que hoy llamamos “tragedia”. Es como el síntoma de una dolencia que naturalizamos.
Como si la des inversión y el vaciamiento fueran algo natural y no una política del Estado. Una política de estado que está más preocupada en garantizar el negocio de los empresarios que el derecho a la educación.
Y es un síntoma que vino acompañado de otros. Ya no hablemos de la cuestión salarial (porque en sí es un tema inabordable en estas líneas) ni del ataque constante a la Obra Social de los trabajadores de la Educación. Ni siquiera de los avances sobre su Caja Jubilatoria.
O para ser más concretos en los ejemplos, no hagamos mención siquiera a las infinitas notas presentadas ante las autoridades de turno por problemas de violencia escolar, de falta de mobiliario, de mantenimiento escolar, de programas para el fortalecimiento del aprendizaje de los miles de estudiantes que todos los días asisten a nuestras escuelas.
El lunes pensábamos que ya se había traspasado todos los límites. Se habían metido con la comida de nuestros pibes: dejaron de llevar la provisión de mercadería a los comedores escolares. Y ante eso, lo que surge siempre.
La lucha y la solidaridad. Docentes y familias que se movilizaron al Consejo Escolar en búsqueda de explicaciones y de urgente solución. Docentes y familias que, para salir del paso, comenzaron a hacer colectas.
Docentes y familias que debatieron y decidieron volver a exigir una solución urgente este jueves ante el responsable provincial de los Consejos Escolares. Acciones que pocas veces salen en la tele pero que existen, que se han transformado, lamentablemente, en lo único que sostiene a las escuelas.
Y cuando parecía que ya nada podía ser peor, la noticia nos sorprende. Como un baldazo de agua fría. Pero no porque no lo podíamos creer, sino porque no queríamos creerlo. Sí, a los síntomas del abandono y de la desinversión estatal de lo público ya los conocíamos.
Sí, era una cuestión de tiempo. Sí, cuando la irresponsabilidad de los gobernantes y la ganancia por sobre los derechos se transforma una constante, la muerte es una cuestión de tiempo.
* Integrante de la agrupación Azul y Blanca SUTEBA.
Contacto: 223-3011002.
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