(Por José Diez) 03.06.2018.

El amor a la traición es algo inaudito, terrible,
inhumano.
-Así viven los pueblos por asuntos económicos-
Corren detrás de los Judas que les venden
desde el 1500 las mismas versiones; o sea,
el espejito de los tiempos modernos.
Todos los presidentes norteamericanos siguen
matando a los pueblos desde tiempos remotos
cuyo deporte siempre fue la compra de territorios.
La ignorancia da escalofríos, despigmentación
racial. Nombre de perros, por ejemplo, Bobby,
Lewis, Clark.
Los gringos matan por oro, los chicanos por
cocaína.
La deshidratación es personal y la inteligencia
la dejan severamente pulida para el destierro
mental donde aniquilan la memoria.
Monsanto llegó alienando países con la exquisita
y loca Coca Cola y los mc donald con
hamburguesas y papas fritas.
Los atorrantes no discuten sus creencias.
Son adictos al robo, a la especulación, y mienten
a lo grande.
La televisión les recuerda que todo es propaganda
y que a dios lo bajará en imagen y en resolución
full HD.
El estado de cosas arrebata los jugos gástricos
y perfora el aparato digestivo.
Al esperpento DT lo consideran un triunfalista
porque es el rey del cáncer internacional.
Es un organismo muerto expandiéndose en
los países del entorno acabando con la democracia,
los estilos de vida y el desarrollo.
El amor a la traición tiene su residencia en Jerusalén
y al Vaticano como su centro de operaciones.
También lo tiene los tribunales de la mafiosa Italia,
en Miami, los Ángeles y Nueva York; que son
las rutas de la Blanca ...Nieves y sus siete
compinches, Peña, Santos Calderón, Macri,
Fujimori, Temer, Piñeira y Trump.
-Recuerda que las leyes peruanas son romanas-
por eso la narcomanía, los tiroteos, la guardia civil,
los ministros del hampa, los congresistas del
golpe, los puertos fantasmas del envío, las coimas
judiciales, la perversión de las leyes, el sábado
pituco, la calle de los violadores, el distrito de
los piratas, el parque de los secretos, el Perú
de blanco, con su desfile estoico y resignado.
El amor a la traición se traga los clavos igual que
el come clavos de Lurigancho.
Hoy por hoy son peor que los Judas de antaño,
por eso no dejaré que la mierda cante victoria.<>