(Texto: Apro / Fotos: Xinhua)

Recibido de El Zenzontle, Santiago de Chile, Chile, 27 de mayo, 2018.- El miércoles 16, 150 mil personas –mujeres, en su mayoría– marcharon por el centro de la capital chilena “para cambiar esta sociedad machista y patriarcal” y “en pos de una educación no sexista”. Otras miles de ciudadanas hicieron lo propio en otras ciudades del país.
Convocadas por la Confederación de Estudiantes de Chile (Confech) y más de 40 asambleas feministas y estudiantiles, las marchas se realizaron en un contexto de tomas y paros feministas que involucran a gran parte de las universidades, liceos y colegios del país.
Lo que llamó la atención de esta protesta no fue tanto su masividad, sino el hondo simbolismo, su carácter de ruptura cultural.
Una estudiante participa durante una marcha bajo el lema “Contra la Violencia Machista, Educación No Sexista”, convocada por la Confederación de Estudiantes de Chile (CONFECH).
Incluso hubo un hecho que ya ha sido catalogado como icónico. Una estudiante, con el torso desnudo y una capucha roja, se subió a la estatua del papa Juan Pablo II, en la sede de la Pontificia Universidad Católica de Chile (PUC). Desde allí, con el puño en alto, arengó: “¡Alerta, alerta, alerta machistas, que todo el territorio se vuelve feminista!”.
La PUC es el principal centro de pensamiento y difusión de ideas de los sectores más conservadores. Su rector, Ignacio Sánchez, se ha constituido en referente de los opositores al avance de los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres.
La tarde del miércoles 16, el diario digital El Clarín publicó una nota que decía: “Desde 1967, en plena reforma universitaria, cuando se desplegó en el frontis de este mismo inmueble un lienzo con la leyenda ‘El Mercurio miente’, no se producía un acto de ruptura cultural como el de esta mañana”.
La manifestante semidesnuda formaba parte de un grupo de 30 estudiantes de la PUC que, con los senos al aire, marcharon contra el acoso sexual y el machismo que campea en esa universidad.
Al respecto, la popular comediante Bernardita Ruffinelli escribió en su blog: “Sólo les gustan las tetas cuando se ponen a disposición de su placer. Si no, es innecesario, vulgar, incorrecto. No les gusta verlas amamantando. No les gusta verlas marchando”. Remató: “¡Las encapuchadas de las marchas te cagaron el fetiche, machito!”
En esa marcha hubo otra imagen que llamó la atención de los medios: una joven, parada en la mitad de la Alameda, muy cerca del palacio de La Moneda, se muestra desafiante ante el despliegue policial de carros con cañones de agua y de gases, y de policías de a pie, fuertemente armados, listos para atacar. La tensión es evidente y ella no retrocede.
La mujer muestra como única arma su cuerpo desnudo y su impronta radical. A sus espaldas lleva escrito a pincel y en verde: “Fuego al patriarcado la moral & el Estado”.
Tres días antes de esta marcha, 120 estudiantes de leyes de la PUC publicaron –en el medio universitario El Puclítico– un manifiesto en el que buscaban visibilizar el ninguneo contra las mujeres en su casa de estudios: “Señorita qué hace con ese escote, ¿usted vino a dar una prueba oral o a que la ordeñen?”.
“Hay que exigirles más a las mujeres feas porque las lindas, aunque tontas, igual encuentran marido, pero fea y tonta no hay quién la aguante”, eran algunas de las frases denunciadas como emanadas de académicos en las aulas.
En su carta las mujeres afirmaron que “la lucha es una: detener la violencia que se perpetúa a través de la educación, tanto dentro como fuera de nuestra facultad, manteniendo a la mujer y a las disidencias sexuales en una posición de inferioridad y vulnerabilidad”.
Demandas como estas se reproducen en todas las universidades movilizadas, proceso que partió con la toma de la Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad Austral, de Valdivia, el pasado 17 de abril.
La actual revolución feminista ocurre justo en momentos en que se conmemoran 50 años de la mundial revuelta juvenil conocida como el Mayo Francés, y que en Chile se tradujo en una reforma universitaria que sacudió el sistema educacional desde sus cimientos.
<>Piñera reacciona.
En respuesta a la “ola feminista” y con el objetivo declarado de acabar con “todas las discriminaciones de naturaleza legal”, el presidente Sebastián Piñera lanzó la mañana del miércoles 23, en el palacio presidencial de La Moneda, su “Agenda Mujer”.
Así pretende capear el “tsunami feminista” que amenaza con trastocar su recién iniciado segundo periodo de gobierno.
Acompañado por su esposa, Cecilia Morel, y por la ministra de la Mujer y la Equidad de Género, Isabel Plá, dio a conocer una serie de medidas legislativas y políticas.
Entre esas sobresale una reforma constitucional al artículo primero constitucional para “establecer como deber del Estado el promover y garantizar la plena igualdad de derechos, deberes y dignidad entre hombres y mujeres”.
Además, dispuso como “urgencias legislativas” los proyectos contra la violencia en el pololeo (noviazgo), el que establece “la plena igualdad de derechos entre hombres y mujeres para administrar el patrimonio de la sociedad conyugal y los bienes propios” y el que garantiza el fuero maternal para las mujeres que integran las Fuerzas Armadas.
Piñera anunció además que se implementará una reforma al sistema privado de salud “para terminar con las diferencias injustificadas de precios de planes de salud que perjudican a las mujeres, y muy especialmente a las que están en edad fértil”.
Para financiar esta reforma, el mandatario aclaró que se aumentarán las cotizaciones que los trabajadores varones realizan a las aseguradoras privadas de salud, en una medida que ya está levantando polvareda.
Aunque algunas de las medidas de Piñera fueron valoradas por personeras de oposición, analistas políticos han anticipado que el mandatario tendrá enormes dificultades para abordar la irrupción del movimiento feminista, pues el mandatario derechista se ha destacado por sostener un lenguaje machista.
“Me acaban de sugerir un juego muy entretenido. Es muy sencillo: todas las mujeres se tiran al suelo y se hacen las muertas, y todos nosotros nos tiramos encima y nos hacemos los vivos. ¿Qué les parece, muchachos?”. Este “chiste” lo dijo Piñera el 21 de junio de 2017 en la centrosureña ciudad de Linares, en un acto de su campaña electoral.
Pero hay razones más de fondo que dificultan su Agenda Mujer. Se trata de la negativa de su coalición política –la derechista Chile Vamos– a avanzar en la agenda de derechos sociales y reproductivos, punto central de la protesta feminista.
Expresión de esto es que 10 diputadas de la oposición presentaron el jueves 17 una acusación constitucional contra el ministro de Salud, Emilio Santelices, por cambiar en forma inconsulta el reglamento de la Ley de Aborto.
Esta normativa fue promulgada por la presidenta Michelle Bachelet el pasado 14 de septiembre y respondía a un clamor de las mujeres que pedían el fin de la penalización del aborto en los casos en los que corre riesgo la vida de la madre, de violación y de inviabilidad del feto.
El nuevo reglamento –que ya fue declarado ilegal por la Contraloría General de la República– eliminó la prohibición que tenían las clínicas privadas de declararse “objetoras de conciencia” si recibían recursos del Estado.
Esta acusación constitucional, que será liderada por la diputada de Izquierda Libertaria (Frente Amplio) Gael Yeomans, contó con el respaldo de las diputadas socialistas Emilia Nuyado y Daniela Cicardini, las que se sumaron pese a que su partido había decidido institucionalmente no respaldarla.
Sin embargo, la ola feminista parece estar destrozando las órdenes de partido, al menos en materias que competen a las mujeres.
Elementos de la policía antimotines detienen a una manifestante durante una marcha bajo el lema “Contra la Violencia Machista, Educación No Sexista”. Estudiantes en su mayoría mujeres, se manifestaron el miércoles en Santiago de Chile para pedir una educación no sexista en el país, en el marco del movimiento feminista chileno.
Ver video en:
https://suracapulco.mx/2018/05/27/el-mayo-feminista-en-chile-en-pos-de-una-educacion-no-sexista-video/ <>