(Por José Diez. 8 de marzo de 2018)

¿El imperialismo alguna vez ha tenido sentimientos? claro que NO. Poco entiende de que sus fuerzas no son las mismas. Que a pesar de las artimañas por mantener sus testaferros en el poder, desde Méjico hasta el Sur; la suerte ya no está de su parte.
El Cordón umbilical se ha roto definitivamente para su zona de control e influencia.
Con la política del hambre y las represiones masivas en los países aislados del carácter capitalista, sólo puede generar rechazo total a sus amenazas.
Nadie quiere reconocer que las fábricas industriales son el 30% de contaminación mundial y las centrales nucleares el 40%, si ampliamos las peores atrocidades de las pruebas atómicas desde el año 45, es el desastre; por la cual la producción agraria se vio afectada nocivamente por largos años de envenenamiento.
No hay rincón del mundo que pueda escapar a las perturbaciones originadas.
El sadismo que proyectan los capitales bancarios y empresas devorando economías, nada puede hacer ante las calamidades de orden jurídico del CAMBIO CLIMÁTICO.
¿Qué puede ofrecer la agricultura ante la llegada de los temporales y las inundaciones que ahora se manifiestan en cada territorio del mundo? Solamente lamento y tragedia.
Parece como la firme derrota a los capitales suicidas. Ni las llamadas CASAS DE CRISTAL de cultivo alternativo, podrán abastecer el mercado productivo de consumo regional las décadas siguientes.
LA FURIA DE LA NATURALEZA no conoce de banalidad, arrogancia, de corporaciones multinacionales ni de empresas saqueo.
Estas dificultades empiezan con el llamado de atención al agotamiento de los recursos de la tierra, al quedar estériles y sometidas a los experimentos forzados.
Al desalojo de los minerales por la violencia comercial, es un duro golpe a la salud de las poblaciones y el medio am-biente.
EL CAPITALISMO SE HA SERVIDO DE MENTIRAS que justifiquen el progreso (grandioso para ellos y minúsculo para el resto) para exhibir la eficacia tecnológica.
Que solo ha sembrado muertes masivas por enfermedades, intervenciones armadas, crímenes contra la mujer, pornografía infantil, supermercados con productos contaminados en los huevos, carne, lácteos, aceites, enlatados, quesos, etc.
LA MADUREZ HUMANA no ha destacado con responsabilidad, sino, con IDIOTEZ HUMANA. Hogares modernos que parecen pequeños almacenes industriales para satisfacer el gusto de los hijos:
Vídeo juegos, computadoras, drones comerciales, lego, nintendos, aparatos digitales; la excesiva fauna del modelo inútil y comercial que actualmente cuestionan los mercados y la filosofía barata de los negociantes occidentales.
Las poblaciones automatizadas que viven en el reino del beso digital, el sueño digitalizado, el saludo en 3D, gimnasios mecánicos, saturación electrónica, selfis deportivos, millonada de euros para jugadores y una millonada de pobres y hambrientos al otro lado de la realidad.
Fotográficamente bien asolapado, sutilmente aceptable, es la que mantiene a las multitudes en estado de depresión y contradicciones.
Hoy sabemos que la inteligencia como supremacía racial es una necedad a todas luces. Han elegido el mal camino, de cuyo resultado lo pagará caro todo el planeta.
El retardado mental en equipo que gobierna a los amnésicos de Washigton poco le importa las tragedias que se avecinan. El frío polar es uno de ellos. Los huracanes y tornados son casi cinematográfico.
Los efectos de la violencia que originan la venta de armas en los mercados de la “seguridad” es la muestra del infantilismo y negligencia de una nación que otra fuera la superpotencia a todas voces.
Los últimos acontecimientos en el marco de los problemas internacionales presenta mucha desconfianza, uno de ellos: El encuentro del líder norcorano Kim Jong un, con el terrorista y traidor de la Casa Blanca, pueda terminar en el envenenamiento del personaje controvertido y odiado por esa nación. Así lo hicieron con Hugo Chávez.
El otro sería la tentativa a las traidoras propuestas del Pentágono de llegar a un acuerdo con Rusia sobre misiles estratégicos, porque su capacidad militar no es competitiva.
Rusia no debe permitir de sentirse un aliado en desventaja cuando el acoso de la potencia más grande del universo está en las puertas de su domicilio ¡Cuidado!
Los misiles, los antimisiles y todo los que nos caiga desde arriba será el problema único y universal de este siglo.<>