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Colombia: Delitos orgánicos

(Por José Diez, 1 de febrero de 2018)

Los servicios traumatólogicos de la CIA trabajan como directores técnicos en el organismo de la OEA, en mutuo acuerdo con los gobiernos de Honduras, Colombia, Brasil, Argentina, Paraguay, Chile, Perú, Méjico y Guatemala; ofreciendo asesoramiento Económico, Militar y Religioso a estos países.
El maniático fascismo de Santos-Uribe camina de la mano con el mercader del terrorismo Donald Trump.
El Miserable Santos tiene al campesinado en la mira asesina de sus Pitbull armados; verdaderas bestias domesticadas para el crimen de Estado, asesinando periodistas, obreros, trabajadores y campesinos, con la cual justifican su falso amor a la tierra colombiana.
Los representantes de la maldad social dividen el país con sectas asquerosas, que predican los cerebros inmundos y aberrantes.
La religión es cada día más dogmática sazonada en el feroz radicalismo que imprimen las tecnologías modernas, que sirven para el sometimiento servil a las almas confusas y enlatadas por los violadores clericales.
El ciudadano de Colombia se mantiene indeciso a los problemas que urgen soluciones.
Está quieto a las expectativas de esos frágiles acuerdos de paz que llevó una luz terrorífica sobre los campos plagados de carniceros ideológicos.
60 años para liberar un territorio de revoluciones poco triunfalistas, que hicieron fracasar un pueblo acosado de paramilitares egresados de la West Point.
Convivir la guerra entre carteles poderosos de la droga, seguida por el contrabando y la guerrilla radicalizada con la santísima utopía del barbudo pobre, especializado en Economía y revoluciones de ciencia ficción, ajeno a los problemas de un continente complejo y multirracial.
Las bandas criminales se confrontan con un sadismo incontrolable porque defienden un dios generalizado: el dinero.
Entonces entendamos que cuando los gringos hablan de progreso, habrá que interpretar el verdadero sentido y fin que persiguen, y eso se llama: atraso. Los oligarcas se hicieron dueños de esta ambigüedad.
Cuando los vendedores de armas y defensores del terrorismo institucionalizado, también hackeadores de los cómputos electorales para elegir gobernantes incapaces mediante el fraude vía satélite, hay que reclamarles las deudas millonarias que han ocasionado con su discurso progreso, todo el atraso visible que nos muestra la realidad, crimen, represión y dictaduras macabras.
En Abril vendrán los hipócritas representantes de visita a Lima, para seguir hundiendo culturalmente e históricamente nuestros países. Lo triste es que no se les encara las fechorías a su vil naturaleza política, brutal, hostil, terrorista, mercantil y devastadora de los principios sagrado de las sociedades.
Hay que echarles tierra y olvido a su presencia. Este tiempo mas que todo es importante. Cientos de miles de pueblos y ciudades nos muestran las calamidades urbanas de sus edificaciones insólitas, construcciones que jamás resistirán los cambios climáticos impedidas por la industria y las tecnologías agresivas.
Las catástrofes se ven venir a corto plazo, a lo largo y ancho del planeta, lo mismo que el robo y la injusticia que adoctrinó el cine norteamericano.
Los pueblos tienen que renunciar a sus divisiones e indiferencias; pero atacando a las políticas depredadoras y miserables. La dignidad del hombre nos demuestra que es posible abandonar un partido embaucador contra nuestra identidad; y eso ha ocurrido en las filas de fuerza popular en el Perú.
La intoxicación religiosa es un factor impactante en nuestra sociedades coloniales fortalecida por la fuerza capitalista y la tecnología inmediata.
Y para que la FE trabaje de la mano del sistema, el surtido es indispensable, entregando corrupción, delincuencia, desorden, drogadicción, decadencia y su amalgama que organizan las naciones desarrolladas. Ahí está el milagro.
La era del despertar ha llegado y de cualquier forma, ya sea por las vías pacíficas o violentas. Toda posibilidad de liberación es aceptable, necesario para defender los valores sociales que sutilmente se hunden en la demencia nacional.
Hostigar el sistema estratégico de los represores en las noches densas y temerosas, es lo único que les queda a los miembros de la FARC.
Ya que, la alianza de sectores políticos de derecha, el aparato militar, el clero y otros organismos institucionales, tratarán de socavar el espíritu de los que depusieron las armas para liquidar uno por uno al sector incómodo de la sociedad colombiana.
Esos hechos ya se ven y con el tiempo se multiplicarán, porque el Estado está demostrando su más hostil hipocresía y corrupción.<>

 

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