Recibido de Javier Arjona, corresponsal de Prensa Indígena. 26 de enero.- La gira de la abogada Amaranta Salazar presentando el documental Sangre y Tierra sobre el proceso de Liberación de la Madre Tierra de los pueblos indígenas del Cauca, agrupados en el CRIC, una instancia de Autoridades indígenas que tiene antigüedad de 47 años...

 

Ha propiciado el que se visualicen algunas de las demandas de los pueblos indígenas, sus derechos teóricamente reconocidos en Colombia y en el mundo, pero vulnerados cotidianamente, y una parte de las espiritualidades y cosmovisiones de las comunidades.
Que han logrado resistir con éxito de sobrevivencia el colonialismo antiguo, el moderno y el actual neocolonialismo expresado en la desposesión de sus territorios y recursos naturales. http://miradoriu.org/spip.php?article696
Buena parte de esos recursos, para el caso del Cauca, tienen que ver con el uso masivo de caña de azúcar por parte de los latifundistas con destino a agrocombustibles.
Agrocarburantes que en Colombia tienen también otras extensas y millonarias hectáreas de terrenos dedicados a la palma aceitera, http://pachakuti.org/spip.php?article601 y que tenían (ahora no porque decayó) un destino marcado en el Musel de Xixón con “la mayor planta del mundo” en la que el presidente autonómico había ya colocado la primera piedra.
Otras relaciones directas entre el Cauca y Asturias tienen referencia en el documental, como la que fuera consejera mayor del CRIC Aida Quilcué, que viajó a Asturias invitada por el gobierno de nuestra tierra, para exponer su situación, como autoridad indígena electa por su gente.
Pero como viuda por el asesinato de su compañero Edwin Legarda a manos de un retén militar del ejército que disparó contra la camioneta de la Organización indígena pensando que era ella quien viajaba. http://www.cric-colombia.org/portal/aida-quilcue-la-gaitana-del-siglo-xxi-en-asturias/
Dicho destacamento militar fue rodeado por la guardia indígena, desarmada, retenida y entregada a las autoridades tratando de que se hiciera justicia por ese crimen.
Y en efecto 3 años después 6 de ellos fueron condenados a 40 años de prisión; pero todo el mundo sabe que recibieron órdenes directas del presidente de la época, Uribe, que nunca perdonó a Aida su discurso directo dos meses antes del crimen con las demandas y denuncias indígenas en La María Piendamó.
En la María Piendamó, territorio de convivencia, diálogo y negociación, de donde han salido tantas movilizaciones, se han realizado tantos procesos de liberación, tantos encuentros internacionales, y que también acogió a varias delegaciones asturianas, discurre buena parte del documental.
Y en el documental aparecen otros personajes ligados con Asturias de alguna manera: en el caso de Dario Tote, de manera colateral y dramática, pues no solo fue objeto de entrevista por parte de delegaciones asturianas de verificación a los DDHH (su hermano fue asesinado).
Sino que al haber sido seleccionado para acogerse a protección temporal en Asturias por las amenazas recibidas, no le fue dado el permiso por el gobierno por tener una ligera condena en el papel “por toma de tierras”.
Y es que “toma de tierras” trata la Liberación de la Madre Tierra, el proceso que trata de revertir la usurpación histórica de tierras, y que ha tenido durante la guerra sucia de los últimos 53 años uno de los objetivos más concretos de los intereses guerreristas, que se han apropiado indebidamente de entre 6 y 10 millones de hectáreas robadas.
Representante del CRIC ha sido también Vicente Otero Chate, su coordinador de comunicación, que presentó en el Colegio de Abogados de Oviedo http://www.rebelion.org/noticia.php?id=115470 una ponencia sobre la Paz desde la mirada indígena.
Y que facilitó en territorios del Cauca actividades de varias delegaciones asturianas, pues también había sido alcalde de Caldono, de donde fue desalojado con una falsa acusación quedando preso, y cuando pudo demostrar su inocencia ya había perdido del todo la alcaldía.
Feliciano Valencia es otro dirigente al que el documental hace seguimiento, por su ejemplificación de la justicia indígena confrontada con la justicia ordinaria de Colombia.
Otra delegación asturiana tuvo ocasión de entrevistar a Feliciano en Gualanday, territorio de armonización, lugar concreto de aplicación de justicia indígena; y allí nos contaba parte del largo proceso contra él.
https://www.ivoox.com/entrevista-a-feliciano-valencia-audios-mp3_rf_10748316_1.html
Que se sintetiza en otra venganza: en una de las Mingas o movilizaciones colectivas detectaron y retuvieron a un militar infiltrado con elementos de guerra para tratar de provocar; le aplicaron justicia indígena y le devolvieron. http://pachakuti.org/spip.php?article222
Pero años después, el gobierno ejemplificó en Feliciano esa acción colectiva legítima según las leyes colombianas, y le condenaron a muchos años de cárcel, de la que pudo librarse parcialmente con nuevas movilizaciones y la repulsa mundial al montaje del que fue objeto. Y la justicia indígena prevaleció finalmente.<>