Recibido de Javier Arjona, corresponsal de Prensa Indíega. 13 de enero.- El Gobierno de El Salvador envió una nota de protesta a EE.UU. por el comentario de Trump sobre los inmigrantes. El país centroamericano exige a Washington respeto a "la dignidad de su pueblo noble y valiente".
El Salvador expresa su "profundo rechazo" a las afirmaciones de Trump y reitera "el alto valor de los salvadoreños y las salvadoreñas".
La Cancillería salvadoreña ha recordado a EE.UU. su contribución a la reconstrucción del Pentágono tras el 11-S (donde tantos salvadoreños murieron), así como a la de Nueva Orleans tras el devastador huracán Katrina, además de su papel en numerosas misiones de paz a nivel internacional.
Lo que no dice el gobierno salvadoreño en su nota diplomática… es la cantidad de agresiones, guerra, destrucción y muerte, que ha sufrido el pulgarcito de América por parte de gobiernos yanquis en toda su historia.
En la última guerra, concluida con los Acuerdos de paz que este mes cumplen 26 años, se estimaba en millón y medio diarios en armamento la intervención yanqui en El Salvador, para destruir aldeas, arrasar territorios, y asesinar a jesuitas, indígenas, campesinos, estudiantes, o al Obispo Óscar Romero... y posteriormente proteger a los asesinos a sueldo en USA para que no fueran juzgados.
Roque Dalton:
Poema de Amor.
Los que ampliaron el Canal de Panamá
(y fueron clasificados como “silver roll” y no como “golden roll”);
los que repararon la flota del Pacífico en las bases de California;
los que se pudrieron en las cárceles de Guatemala, México, Honduras, Nicaragua por ladrones, por contrabandistas, por estafadores, por hambrientos;
los siempre sospechosos de todo( “me permito remitirle al interfecto por esquinero sospecho soy con el agravante de ser salvadoreño”),
las que llenaron los bares y los burdeles de todos los puertos y las capitales de la zona (“La gruta azul”, “El Calzoncito”, “Happyland”);
los sembradores de maíz en plena selva extranjera,
los reyes de la página roja,
los que nunca sabe nadie de dónde son,
los mejores artesanos del mundo,
los que fueron cosidos a balazos al cruzar la frontera,
los que murieron de paludismo de las picadas del escorpión o la barba amarilla en el infierno de las bananeras,
los que lloraran borrachos por el himno nacional bajo el ciclón del Pacífico o la nieve del norte,
los arrimados, los mendigos, los marihuaneros,
los guanacos hijos de la gran puta,
los que apenitas pudieron regresar,
los que tuvieron un poco más de suerte,

los eternos indocumentados,
los hacelotodo, los vendelotodo, los comelotodo,
los primeros en sacar el cuchillo,
los tristes más tristes del mundo,
mis compatriotas,
mis hermanos.<>