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Nicaragua: Migraciones forzosas: la familia camerunesa “atrapada” en Nicaragua

Recibido de Javier Arjona, corresponsal de Prensa Indígena. 27 de diciembre.- Atanga Mary Frinwie, madre de Mbang Atanga Azehfor y su acompañante Tchamani Joseph Magloire, ambos ciudadanos de Camerún, residentes en Bélgica, vinieron a Nicaragua para hacer las averiguaciones sobre la muerte de su hijo. Ahora están detenidos con acusación de tráfico de personas.
Mbang Atanga Azehfor, migrante abatido a tiros por el Ejército de Nicaragua y la Policía Nacional el 29 de septiembre de 2017 en el puente Las Lajas, en Rivas, trataba de llegar a EEUU; desde Costa Rica no logró permiso para cruzar la frontera y trató de hacerlo por otros medios, con coyotes nicas, que fueron tiroteados en la carretera.
Atanga y Tchamani entraron a Nicaragua el 4 de diciembre con el objetivo de retirar el cuerpo de Mbang Atanga Azehfo.
Aseguran haber sufrido persecución y asedio de parte de supuestos trabajadores de Gobernación, y al no recibir información sobre la muerte de su hijo, la madre denunció públicamente la situación.
Desde entonces el acoso empeoró, hasta el punto de posible secuestro en el hotel donde estaban hospedados, donde no los dejaban salir ni a comprar comida. Después fueron sacados a la fuerza del hotel y trasladados a la DAJ-dirección de auxilio judicial.
Según nota de prensa del Ejército Mbang Atanga falleció en la madrugada del 29 de septiembre en el puente Las Lajas, carretera a la ciudad de Rivas, en un intercambio de disparos entre supuestos delincuentes, militares y policías.

Pero la madre asegura que su hijo no era criminal sino microbiólogo y que huyó de Camerún por cuestiones políticas e ilusionado con la idea del sueño americano. Ese día cumplía 23 años.
Los 4 hermanos cameruneses huyeron de Camerún tras haberles quemado la casa, en razón a enfrentamientos entre francófonos y anglófonos, y estuvieron dos meses en Nigeria, de ahí volaron a Ecuador, país que no les exige visa, con 11 mil dólares que pensaban invertir hasta llegar a Estados Unidos.
Se encaminaron en bus a Colombia, tomaron un barco a Panamá y de ahí fueron a Costa Rica. Llegaron a la frontera de Peñas Blancas a través de salvoconductos, en bus.
En el puesto fronterizo, el 28 de septiembre, no les permitieron pasar, pero dos hombres les ofrecieron llevarlos a Honduras por quinientos dólares y ellos accedieron. Caminaron junto a otros migrantes a través de una zona selvática alrededor de unas ocho horas hasta que llegaron a una carretera.
Para entrar a Nicaragua la madre del africano fallecido tuvo que esperar dos meses de negociaciones entre la Embajada de Camerún y la de Nicaragua en Bélgica, cuando el proceso de visa nicaragüense en Bruselas suele durar un solo día.
Contradictoriamente la Dirección General de Migración y Extranjería de Costa Rica informó que cuando el camerunés ingreso a Costa Rica como migrante extrarregional, en la frontera de Paso Canoas, procedente de Panamá el 22 de septiembre, el sistema de alerta nacional e internacional no arrojó ningún información que lo vincule con el delito de tráfico ilícito de personas.
En cambio la policía nicaragüense.. dice que: “Los Atanga son parte de una organización transnacional dedicada al tráfico de migrantes con rutas desde África, Brasil, Ecuador, Colombia, Panamá y Costa Rica con destino a Estados Unidos.
Maglorie Tcheman, nacionalizado belga, es miembro de una organización criminal asociada a los Atanga, dedicada al tráfico de migrantes con funciones de organizar, transportar, trasladar y alojar migrantes ilegales.”
La abogada del Cenidh, Wendy Flores, expresó que la señora Frinwie denunció la falta de investigación en la muerte de su hijo.
También que el Estado nicaragüense entendía que la madre del migrante solo venía a llevarse el cuerpo del hijo, pero “la reacción que estamos viendo, totalmente desproporcionada, totalmente ilegal y violatoria a los derechos humanos de la señora Frinwie…
Es precisamente por la denuncia que ella hace públicamente de una investigación y de los abusos que cometieron en el caso de su hijo, y esto es algo que el Estado aparentemente no está aceptando, y por el contrario, pretende ahora iniciar unas investigaciones por supuesto tráfico (de migrantes)”.

Vilma Núñez, presidenta del Centro Nicaragüense de los Derechos Humanos (Cenidh), expresó que a Atanga Mary Frinwie prácticamente la hacen casi prisionera desde que entra al país, sin embargo, el hecho de que la Policía Nacional la vincule con una banda internacional de tráfico de personas tiene un comportamiento totalmente irregular.
Para Núñez este hecho “encierra un comportamiento oscuro, que ellos (la Policía) tienen que aclarar”, porque después que se le dan todas las facilidades y aparente cooperación, ahora la tienen encarcelada y denigrada.<>

 

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