Recibido de Javier Arjona, corresponsal de Prensa Indígena 20 de diciembre.- Y el ministro de Defensa se lava las manos diciendo que los asesinan por líos de faldas. Colombia es un cementerio para líderes sociales, su corrupto Gobierno el sepulturero de gente luchadora y honesta que cae ante la indiferente e hipócrita mirada de la llamada comunidad internacional.
El caso es que no para la sangría. El pasado lunes fue encontrado el cuerpo sin vida del dirigente social Alfonso Pérez Mellizo. Su cuerpo, según informaron diversas organizaciones, fue encontrado en el municipio de Patía, Cauca, en el suroeste del país, con cuatro impactos de bala.
El activista asesinado era presidente de la Junta de Acción Comunal (JAC) del corregimiento Pan de Azúcar en Patía, y miembro de la Asociación Agroambiental de Trabajadores del Patía.
Su compañero de organización, Edgar Mora, expresó que “hoy teníamos una reunión para tratar un problema que tenemos con la compañía energética (…) la problemática interna, de sustitución de cultivos, las protestas por la erradicación forzada.
En todo eso participábamos con él (…) Hay gran preocupación y no sabemos nada, no tenía problemas con vecinos ni con nadie más”.
Por su parte, el coordinador de la Red de Derechos Humanos de Suroccidente Colombiano, Deivin Hurtado, recordó casos en los que los activistas han sido amenazados para ser asesinados posteriormente.
“En Cauca hay formas de demostrar cómo esta situación si obedece al ejercicio político (…) A dos compañeros este año, ingresaron a sus viviendas y fueron degollados en lugares distantes, uno en Mercaderes y otro en Piamonte”, relató Hurtado.
Ante este nuevo crimen, el Ministro de Defensa colombiano, Luis Carlos Villegas, declaró que los asesinatos de líderes sociales han ocurrido en su mayoría por “líos de faldas, problemas de linderos y de peleas por rentas ilícitas”.
Por supuesto que por estas insultantes declaraciones, las víctimas exigieron al Gobierno nacional de Juan Manuel Santos destituir de sus funciones a Villegas.
“(…) El ministro no quiere mirar lo complejo de la situación de derechos humanos que vive el Departamento, y la vulneración a líderes sociales. Son los de zonas rurales que tienen reconocimiento de la comunidad los más afectados por estos hechos sistemáticos, hay amenazas”, agregó.
Dicen que Colombia consiguió la paz. Pero lo cierto que ahora sólo hay paz para la oligarquía, porque las clases populares siguen violentadas por y con la complicidad del Estado.
Colombia se desangra, y lo hace única y exclusivamente por las venas abiertas de la clase obrera, del pueblo.
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