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Colombia y la paz

Recibido de Javier Arjona, corresponsal de Prensa Indígena. Siero, 28 de Noviembre.- El primer año de la paz en cifras. Lo más importante del año que se cumple de la implementación de los acuerdos de paz en Colombia tiene que ver con el proceso de dejación de armas por la antigua guerrilla y el protocolo que se ha consumado y verificado por la Misión de Naciones Unidas y la CELAC.
Diferente es la situación que se viene dando con los proyectos de ley de los Acuerdos de Paz, que han venido siendo modificados en el Congreso, desvirtuando lo acordado y modificando los articulados, como lo fue la Reforma Política, escenario que refleja la realidad de que hay sectores muy poderosos que quieres modificar el Acuerdo y ajustarlo a sus intereses, renegociándolo.
En 365 días tan solo fue aprobado el 18% de lo estipulado en los Acuerdos de Paz, según el Observatorio de Seguimiento a la Implementación de los Acuerdos de Paz , dejando por fuera temas tan importantes como el punto uno sobre la reforma rural y el punto 4 sobre sustitución de cultivos ilícitos.
Frente al tema de víctimas, hay deudas historicas como la restitución de tierras que deben ser saldadas de forma urgente y que no necesitan que se avance en los debates de Acuerdos de Paz, porque ya hay mecanismos para ejecutar estos procesos.. pero entonces ¿por qué el gobierno no los ponen en marcha?.
"El sentimiento de la opinión nacional está caracterizado por la indignación, ante la manera en la que se comportan las altas esferas del poder, la podredumbre de las cortes, la corrupción del Congreso, el tráfico de influencias, indignación que no se puede menospreciar y que se refleja incluso en las encuestas".
Hoy 24-N el presidente Santos, en el mismo Teatro Colón de hace un año, ha valorado los acuerdos, caracterizando los "reclamos y preocupaciones" de la antigua guerrilla... junto a la extrema derecha. ¿Poco diplomático o premeditadamente cínico?
Ha reconocido 111 asesinatos de líderes sociales y ha vuelto a negar que sigan un patrón de exterminio, negando el carácter político de la mayoría.
En un tono titubeante, difícilmente convincente, ha realizado una mezcolanza entre las aspiraciones de las víctimas, citas a Felipe González, y tópicos como el vaso medio lleno, que ve él, y medio vacío que ve el partido político fariano. (y los organismos internacionales que no ha querido citar).
Antes del discurso, a la prensa internacional le volvió a vender el chivo expiatorio: ¿los paramilitares?. No. las disidencias guerrilleras, cifradas en el 7%, a las que iba a destinar el grueso de la guerra.
<>Asesinato de líderes sociales.
El informe del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur) reflejó que 78 líderes sociales han sido asesinados tras denunciar acciones violentas en contra de sus comunidades;
Se suman los más de 32 excombatientes asesinados y más de diez familiares en lo que va de 2017, a quienes el Estado debía brindar protección personal para consolidar su reintegración social como parte de lo pactado.
Se reporta que el 55 % de excombatientes ya se ha marchado de los denominados "pueblos de paz", las zonas en que dejaron las armas y se desmovilizaron; 26 áreas remotas y rurales en las que esperaban quedarse (dos de ellas visitadas por la delegación asturiana en marzo) y que, por falta de oportunidades y los retrasos e incumplimientos de las promesas pactadas del gobierno, han ido abandonando progresivamente.
El informe divulgado por la Fundación Paz y Reconciliación y otras organizaciones sociales con motivo del primer aniversario del acuerdo advirtió que el posconflicto colombiano "está en riesgo" por la violencia y las demoras en su implementación, así como por el crecimiento de los disidentes.
De acuerdo con el balance del año de la organización, desde el momento de la segunda firma hasta el 31 de Octubre de 2017 se han reportado 94 asesinatos de líderes sociales y defensores de derechos humanos y más de 200 acciones victimizantes contra esta población.
"Cada cuatro días matan un líder social en Colombia, un indicador de que todavía hace falta mucho para lograr la paz en ese país que pese a todo se encuentra en un proceso de transición importante tras más de medio siglo de conflicto armado".
<>La mujer en el proceso de paz.
Grupos feministas se movilizaron al comienzo de las negociaciones para expresar que "la paz sin mujeres no va".
Con la creación de la Subcomisión de Género, (a una de cuyas integrantes, Manuela Marín, el gobierno colombiano impidió viajar a Asturias el 10 de noviembre a un encuentro de mujeres y paz), alcanzaron representación en la mesa de diálogo y la incorporación de un enfoque más equitativo e igualitario en el acuerdo.
Ello provocó en contrapartida el uso propagandístico negativo y visceral de la "ideología de género" por parte de las influyentes iglesias evangélicas que junto a la extrema derecha ganaron el No a los primeros Acuerdos en el innecesario plebiscito del 2 de octubre.
Sin embargo las mujeres han denunciado la falta de garantías en los derechos de las mujeres y de las minorías étnicas, como la seguridad y el respeto a sus territorios, en la implementación del proceso de paz en la nación.
En positivo miles de personas han dejado de morir o huir, y cientos se han salvado de mutilaciones. Colombia sufre menos gracias al acuerdo que firmó hace un año para que la guerrilla Farc se desarmara y convirtiera en fuerza política.
La Corte Constitucional de Colombia declaró ajustada a la ley la JEP, jurisdicción especial para la paz, que se encargará de calificar jurídicamente las conductas graves cometidas por los actores del conflicto armado.
Sin embargo, las FARC han criticado duramente que excluyeran la posibilidad de que terceras personas (como las empresas que contratan paramilitares) pudieran acudir a explicar cómo intervinieron en el conflicto, lo que les ha llevado a presentar reclamo incluso ante la Corte Penal Internacional (CPI).
Las Farc contaban con 11.816 integrantes entre combatientes, militantes presos y milicianos (colaboradores no siempre armados). Casi 7.000 guerreros dejaron 8.994 fusiles en manos de la ONU. "Se entregaron 1,3 armas por desmovilizado", resalta la Fundación Paz y Reconciliación.
Cuando empezaron los diálogos, el enfrentamiento interno dejaba en promedio 3.000 muertos al año entre civiles y combatientes, según la Unidad para las Víctimas . En 2017 esa cifra se ha reducido a 78, según esa entidad oficial. En 2002, por ejemplo, las víctimas directas por el conflicto fueron 19.640.
De todas las consecuencias del conflicto la más abultada en cifras es la del desplazamiento: 7,4 millones de víctimas en cinco décadas, según el Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (Acnur). En 2012 había 233.874 desplazados al año, y hoy son 48.335, una reducción del 79%, según la UV.
Desde 2016 también se han registrado 200 homicidios de líderes sociales y de derechos humanos, según la Defensoría del Pueblo.
Como parte del acuerdo se aprobó una amnistía que en teoría debía favorecer a todos los guerrilleros que no estuvieran implicados en delitos atroces, pero 1.000 excombatientes siguen en prisión pese a que los considera favorecidos con la medida.
Alarmadas por los incumplimientos 59 organizaciones de víctimas, políticas, sociales y defensoras de derechos humanos; y 60 líderes/as sociales y víctimas interpusieron una acción de tutela en contra del máximo órgano del poder legislativo y el Presidente de la República para que adopten todas las medidas necesarias para garantizar la implementación legislativa de lo pactado.
En 2006 y en 2010 el gobierno asturiano realizó sendos encuentros para la Paz en Colombia.
En 2015 lo hizo el Ayuntamiento de Oviedo; en 2016 se realizaba otro en Gijón; muchos ayuntamientos asturianos se han estado pronunciando en apoyo a la negociación y la paz en Colombia, en paralelo a que en Asturias desde 2001 haya existido un programa especial de atención a víctimas civiles de la violencia.
Un programa de acogida temporal que ha merecido el premio DDHH del ayto de Siero en 2006, el premio JA Ballesteros de la Cultural Gijonesa en 2016, ha sido base de estudios e investigaciones de varias universidades y de la Plataforma para la reubicación de Defensores, de la Comisión Europea.
Parece evidente en este aniversario de la segunda firma de los acuerdos de paz para Colombia que sigue haciendo mucha falta el acompañamiento, el arrope institucional y político, la exigencia de cumplimiento de lo pactado, y especialmente la exigencia firme de garantías para que las defensoras y defensores de ddhh puedan realizar su inestimable labor sin ser asesinados.
Obligaciones esas del estado colombiano, con acuerdos de paz y sin ellos.
Javier Arjona, Pola de Siero.
http://mas.lne.es/cartasdeloslectores/carta/29211/colombia.html <>

 

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