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(Por Francisco Bosch)

Artesanos asesinados.
Recibido de Arysteides Turpana, corresponsal de Prensa Indígena. 28 de noviembre.
Matar pobres en defensa del Estado -de cosas.
Un hombre me amenaza con un arma
Yo lo amenazo con una piscucha
El a lo sumo logrará matarme
Yo
en cambio
podría hacerlo feliz.
Otoniel Guevara, Defensa propia para Arquímides Cruz, en el recuerdo.
Me siento forzado a escribir. Llevado por la fuerza a refugiarme en las palabras. Obligado a atrincherarme en ese rincón del alma que siempre vive en vilo y se desangra en días como hoy, cuando el cuerpo de ‘Rafita’ es despedido por su familia.
Más allá del cerco informativo y la lucha que debemos dar desde cada rincón, hoy escribo para sanar, para llorar entre palabras, para transformar en ‘algo contable’ el abrazo que hoy nos dimos con mi hermana entre lágrimas, sabiendo que estamos menos vivos que ayer.
Nosotros en la ciudad donde decidió ahogarse Alfonsina, ellxs en el territorio ‘Al Margen’ de Bariloche.
<>Matar artesanos de la construcción, un oficio del poder -Sobre la muerte.
Hace más de dos mil años un artesano de la construcción, albañil-carpintero, era torturado durante horas y asesinado públicamente. Manso disciplinamiento de los rebeldes. Parece que ‘El Flaco’ no reconocía la divinidad del César ni la legitimación religiosa de los ladrones del templo.
Parece que algunas mujeres lo lloraron pero que la gente de la capital dijo: lo mataron por revoltoso, andaba haciendo relajo en el templo, tenía un grupo de hombres y mujeres pobres que no respetan las leyes y las sanas costumbres.
Parece que murió un viernes y que tres días después algunas mujeres se atrevieron a levantar el rostro y el puño en su nombre.
El 1 de agosto del 2017 otro artesano fue asesinado. Santiago Maldonado muere en medio de un operativo de Gendarmería que entra ilegalmente al territorio Mapuche del que tiene un ‘título de propiedad´ una multinacional italiana. Un artesano menos, una rabia más.
Después de casi tres meses desaparecido es encontrado en el rio. Su hermano custodia el cuerpo que finalmente es velado el 25 de noviembre. Terrible día donde otro artesano del sur de Argentina es asesinado.
Hoy mismo se está velando el cuerpo de otro carpintero joven, artesano también de la construcción (parece que soldaba muy bien): Rafael, el peñi Nahuel, de 22 años. Un pibe pobre de las barriadas marginadas de Bariloche.
Nació pobre y murió pobre, entre estos dos momentos hay una cantidad enorme de búsquedas para salir de esa condena social que cargan los de abajo. No sirvieron los campamentos con los salesianos, ni los talleres de oficios, ni la coope ‘Al Margen’.
No sirvió re-conocerse Mapuche. No sirvió para un Estado etnocéntrico y etnocida. No sirvió para explicarles a los agentes de prefectura. No sirvió para parar una bala 9 mm. No sirvió para cambiar su destino y no morir joven y pobre.
La muerte tiene palabra de ultimidad perversa cuando se la legitima y justifica. En esta tarea los medios de desinformación masiva y el gobierno de Macri-Bullrich-Garavano son el matrimonio perfecto.
La vida de Jesús-Santiago-Rafael son ofrendas que exige el ídolo del dinero y la propiedad privada. Solo los ídolos exigen sacrificios, los Dioses cuidan la Ñuke Mapu, cuidan la vida.
La muerte es una palabra con fuerza de ultimidad salvadora cuando nos encuentra luchando. Las semillas mueren para multiplicarse.
Frente al cajón donde está el cuerpo herido de Rafael, un puñado de queridos escuchan las palabras del Obispo de Bariloche, compañero en la construcción del único canal de dialogo creado después de la ‘cacería racista’ que inicio el jueves pasado en las cercanías del lago Mascardi.
El gobierno exigía ‘no negociar con los violentos’ y la organización de los que caminan con los de abajo ha logrado presionar al juez para que la comunidad pueda permanecer en el territorio y el desalojo no continúe.
Con el artesano de Palestina tardaron ‘tres’ días en levantar su nombre y su ejemplo. En territorio mapuche están ajustando calendarios y geografías para ganarle al tiempo de los que mandan: ni por un segundo enterramos a Rafael sin levantar su nombre, su rostro, su historia y sus luchas.
Ni un día para levantar las luchas por la vida contra las mentiras de los que gobiernan en tv.
Que la muerte nos encuentre caminando entre Cayetanos, en esta Argentina sin pan ni trabajo. Maldita muerte que no nos mata un poco. Maldito cualquier argumento que tranquiliza a los que matan y que alienta a los que aplauden.
Malditos sordos los que toman por verdades las voces de los que disparan con uniformes.
Bendita la grieta que permite encontrarnos, aunque estemos irremediablemente agrietados.
Pd: Cuando el orden sí altera el producto.
En tiempos donde una cacería se presenta como un enfrentamiento es fundamental recordar que las matemáticas no son buenas compañías para entender el fenómeno de la violencia. No basta hoy con condenar todos los tipos de violencia, ni con reivindicar todos los tipos de lucha.
Es necesario reconocer primordialmente un orden en las violencias (lectura que le debemos a los jesuitas y a Monseñor Romero): la violencia estructural canalizada a través de las instituciones son las generadoras de otras violencias como reacción.
Señalar sistemáticamente la violencia como patrimonio de los de abajo y ‘defensa propia’ la violencia del poder es uno de los relatos más cínicos que se ha impuesto en la Argentina hoy.
*Francisco Bosch- educador y teólogo.
Mar del Plata, 27 de noviembre de 2017.
https://www.alainet.org/es/articulo/189484 <>