Recibido de Javier Arjona, corresponsal de Prensa Indígena. Pola de Siero, 22 de septiembre.- Dos terremotos sucesivos en México, y en medio de la impresionante campaña de solidaridad comunitaria, al margen del gobierno lento y corrupto, y de la mirada de prudencia internacional occidental, que no ha considerado urgente "atender" con intensidad estos desastres.
Que se juntan a los del Caribe, tormentas-huracanes-ciclones varios, sobresale la noticia local de que "los estudiantes, las madres y padres de Ayotzinapa estaban atendiendo a cuerpo a los damnificados en Ixhuatán, los normalistas arribaron al poblado con la leyenda "Caravana por la vida" y con ayuda humanitaria.
Repartieron comida y agua para las personas que perdieron sus viviendas; todo fue entregado de forma personal, para evitar desvíos. En Ciudad de México se reunieron con organizaciones para modificar el plan de acción previsto por los 3 años, atendiendo a las consecuencias del sismo".
Las madres y padres de los 43 estudiantes desaparecidos de Ayotzinapa, una tragedia que este 26 de septiembre cumple tres años, no pueden acabar con el duelo de sus hijos por la falta de respuestas y la esperanza de que los jóvenes sigan con vida.
Se cumplen tres años de una de las grandes tragedias del México moderno. No fue solamente la desaparición de 43 estudiantes. Ni el asesinato de otros 6. Es también la falta de respuestas. A día de hoy se desconoce el paradero de los jóvenes.
En la facultad de pedagogía de la Universidad asturiana se producía una de las primeras "respuestas" solidarias; después ha habido otras ante el consulado mexicano en Oviedo, en la plaza Italia de Xixón: y el lunes 25 habrá conferencia y recordatorio en La Revoltosa de Gijón, a las 8.
Las fuentes documentales fiables con las que trabajan diversos organismos son los dos informes que escribió el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes, GIEI, a partir de su estancia en México.
La desconfianza de los familiares de los 43 hacía los investigadores de la fiscalía mexicana provocaron su creación. Ante la presión internacional, el Gobierno mexicano no tuvo más remedio que aceptar.
La Comisión Interamericana de Derechos Humanos, CIDH, compuso el grupo y lo mandó a México. Tiempo después, los resultados de las pesquisas contradijeron los de la investigación oficial y desde entonces el caso permanece en un limbo, con decenas de detenidos y una absoluta falta de certezas.
A ese grupo de investigación pertenece Carlos Beristain, que ha escrito el libro "El Tiempo de Ayotzinapa", y lo presentará el lunes, 25, en Gijón.
Otra fuente documental es uno de los libros publicados sobre el caso, "Una historia oral de la infamia", del periodista estadounidense John Gibler, que lo presentó en mayo en Cambalache, en Oviedo.
El texto es un mosaico de voces los estudiantes supervivientes, además de otros testigos de los hechos. Otro de los libros de este norteamericano asentado en México lo intitula: "Fue el Estado".
Fue el Estado, un crimen del estado, una responsabilidad del gobierno, el crimen y las desapariciones que hacen perdurar en el tiempo la demanda infinita y popular: "Vivos se los llevaron, vivos los queremos".
En su visita a Asturias, Gibler admitió que hay otros territorios contra la muerte, por la vida: de los propios padres y madres de Ayotzinapa que siguen dando lecciones cada día de coraje y de búsqueda de los Desaparecidos por el Estado; de las organizaciones de derechos humanos que no se callan.
Ante la imposición del terror, asunto de negocio de estado que cada vez tiene mayores beneficios; de las comunidades zapatistas, que han preservado sus territorios del accionar narco y del silencio impuesto a bala a las y los informadores.
En la tercera visita a México del Mecanismo de Seguimiento del asunto Ayotzinapa, de la CIDH, la delegación urgió al gobierno mexicano a aprobar la Ley General contra la Desaparición Forzada, al estimarse en 30.000 el número de personas forzadamente Desaparecidas en los Estados Unidos Mexicanos.
http://mas.lne.es/cartasdeloslectores/carta/28356/tres-anos-horror-ayotzinapa.html <>