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Chile y Venezuela: 11-S.

Recibido de Javier Arjona, corresponsal de Prensa Indígena. 11 de septiembre.- Los archivos de la CIA y la Casa Blanca muestran cómo la agencia de espionaje usó la prensa chilena para socavar el gobierno, elegido democráticamente, del socialista Salvador Allende, tras una operación que “jugó un papel significativo para preparar el golpe militar del 11 de septiembre de 1973”.
De estos documentos surge la historia del mayor proyecto de propaganda de la CIA -autorizado por los más altos niveles del gobierno norteamericano-.
Han transcurrido 44 años desde la muerte del presidente Salvador Allende en La Moneda bombardeada y en llamas.
El 11 de septiembre de 1973 fue un tajo brutal que interrumpió el desarrollo democrático alcanzado hasta entonces por Chile.
Las consecuencias de ese impacto se mantienen hasta hoy. Este fenómeno tiene diversas expresiones en las relaciones sociales y en la vida cotidiana de los chilenos.
La principal es el miedo, un miedo no confesado pero latente en la conducta conservadora -cuando no hipócrita- de vastos sectores. Es el temor a que la imprudencia pueda despertar otra vez la locura homicida de la oligarquía y sus fuerzas armadas.
La historia del país está jalonada de masacres, guerras civiles, golpes de Estado, revoluciones, motines, conspiraciones y dictaduras. Sobre todo el espanto que produjo el terrorismo de Estado de los años 70 y 80. Esto hace que el temor tenga un fundamento objetivo.
La casta política lo ha utilizado para mantener casi intacto el modelo que implantó la dictadura.
<>Venezuela: calco y copia del boicot contra Allende.
Cuando la estrategia del imperialismo en contra de Venezuela vive uno de sus momentos álgidos, con más de un centenar de muertos en las llamadas “guarimbas” convocadas por la oposición, víctimas en su mayoría chavistas o gente que nada tenía que ver con las protestas.
Resulta urgente reflexionar y hacer pedagogía, respecto de los hechos que están ocurriendo en uno de los países que en las últimas décadas, ha reivindicado la vía del socialismo democrático como ejemplo al mundo.
Una oposición que, no pudiendo conseguir sus objetivos por la vía democrática, ha optado por la vía violenta, armando a civiles con morteros y molotov; diputados que marchan junto a encapuchados portando bombas para atentar contra la policía,
Líderes opositores como Leopoldo López, que de forma irresponsable hacen un llamado a la sublevación de las Fuerzas Armadas, que boicotean las elecciones, para luego paradójicamente, llamar a participar de las elecciones de gobernadores de fin de año.
Un presidente de EEUU, como Donald Trump, que impone sanciones económicas para seguir asediando al país caribeño; montajes de intentonas golpistas, como en Libia; una guerra mediática emprendida por los principales periódicos y canales de televisión…
Lo que se suma a una estricta y sistemática guerra económica que, tal como diría en los años 70’, Richard Nixon respecto de Chile, busca “hacer chillar la economía”, sin escatimar en el sufrimiento del pueblo venezolano.
Es necesario recordar como Nixon, a través de la CIA, el llamado Comité 40 y el Departamento de Estado, hizo todo lo posible para derrocar el gobierno de Salvador Allende:
Un gobierno socialista, democrático, que nacionalizó el cobre y que se dispuso a hacer reformas en favor del pueblo. Lo ocurrido con el presidente Salvador Allende y el cobre de los años 70, la similitud en la estrategia de desestabilización utilizada por la CIA, es calco y copia.
A 44 años del golpe de Estado en Chile, no podemos esperar 30 años para hacer un juicio en base al sentido del momento histórico que vive América Latina, donde en los últimos años han sido derrocados presidentes como Manuel Zelaya, en Honduras el 2009…

Fernando Lugo, el 2012 en Paraguay o Dilma Rousseff, la presidenta de Brasil el año 2016, en lo que fuese un golpe por la vía judicial, montado por el corrupto presidente de facto brasileño Michel Temer.
Basta evidenciar la guerra mediática. Es así como en un ejemplo dantesco, el recién pasado 31 de julio, día posterior a la elección de representantes para la Asamblea Nacional Constituyente en Venezuela, una imagen de la detonación de un fuerte aparato explosivo contra la policía…
Fue difundida de forma simultánea en las portadas de gran parte de los diarios de América Latina y Europa, para hacer propaganda en contra del gobierno y del proceso constituyente…
En vez de usar imágenes que mostrasen a los 8 millones de venezolanos que habían ido a votar, muchos sorteando los obstáculos de la oposición violenta.
Quienes sufrieron la brutal dictadura de Pinochet y lucharon por defender la democracia, no pueden olvidar, lo que realmente significa una dictadura:
Miles de detenidos desaparecidos, secuestros, escasez de alimentos, filas en las Juntas de Abastecimiento, los atentados terroristas de grupos ultra conservadores.
Los montajes mediáticos, porque en Venezuela, quienes protestan no son los más pobres, sino que un sector interesado en que el petróleo esté en manos de quienes por décadas han usufructuado de este recurso.
No seamos cómplices del golpismo en América Latina. Dejemos que los pueblos puedan definir sus destinos sin la intervención de EEUU.
Porque cuando la diplomacia de los gobiernos no funciona, la diplomacia de los pueblos es la que debe accionar para hacer claridad sobre lo que está pasando en la América.
Puxa Chile. Puxa Venezuela. Puxa la Independencia. Puxa la Solidaridad.<>

 

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