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(Por Carlos Fazio)

Recibido de El Zenzontle, 29 de julio.- Fue un subversivo en palacio. Un subversivo pacifista. Un demócrata acarta cabal y militar patriota con gran coherencia entre el decir y el hacer. Como se opuso a reproducir la voz del amo imperial y optó por los pobres de su terruño, la élite racista y clasista venezolana lo demonizó y estigmatizó: lo llamó loco, negro, zambo, gorila, ordinario, incivilizado.
Vía el terrorismo mediático, las usinas de la CIA y el Pentágono y la prensa al servicio de la plutocracia subordinada y apátrida de Venezuela envenenaron a la sociedad con su odio de clase y la polarizaron. Ese odio fue inculcado incluso a los niños.
Hombre radical, de pensamiento crítico y audaz acción política, Hugo Chávez siempre dio la cara y se hizo responsable de sus actos. Como no tuvo precio no lo pudieron comprar. Adversario de la dictadura del pensamiento único neoliberal y del Consenso de Washington, rompió paradigmas.
Y con Gramsci, se dedicó a construir en su país una nueva hegemonía ética, cultural, democrática de los símbolos y las palabras. Donde decía globalizados puso patria, donde decía emprendedores, clase social.
Iconoclasta, antidogmático, soñaba con una sociedad justa, de iguales. Con un nuevo Estado social que no fuera calco ni copia, como decía Mariátigui.
En su vía pacífica hacia un nuevo Estado del bienestar socializado, utilizó la metodología de Simón Rodríguez: inventar y errar. Cuando erró supo rectificar; pero los grandes logros de sus "inventos" son todavía invaluables.
Fue el gran educador de una civilidad democrática de nuevo tipo. Llevó a cabo una auténtica pedagogía popular, crítica, de masas. Y utilizó los medios -los electrónicos en particular? para concientizar, debatir y convencer. Para desenajenar.
Mantuvo un diálogo permanente con los desposeídos, en quienes inculcó un espíritu histórico, participativo, solidario, protagónico. Siempre puso el acento en lo colectivo, en lo asambleario, en lo horizontal organizado.
Fue el constructor de una nueva arquitectura social. En el seno de un Estado petrolero rentista y clientelar, patrimonialista y vertical, impulsó una revolución democrática.
Con eje en un profundo cambio en la correlación de fuerzas, llevó a cabo la transformación del Estado-máquina, utilizándolo como organizador de lo común, de lo civil. En definitiva, de la sociedad. Con el pueblo movilizado generó una nueva institucionalidad y redistribuyó los ingresos de la renta petrolera.
Es, el suyo, un modelo original inconcluso, con sus defectos, vacíos y contradicciones. Pero con grandes aciertos que perduran y que hoy se busca defender, profundizar y radicalizar con la Constituyente.
Con una gran visión geopolítica en un mundo que tornaba multicéntrico y pluripolar, irradió su pensamiento más allá de las fronteras nacionales y defendió la identidad cultural de Nuestra América, la Patria Grande Bolivariana.
Chávez concebía el socialismo como una obra de arte. Pensaba que no podía haber soluciones en países aislados ni socialismo en un solo país. Por eso, combinó el nacionalismo revolucionario con el marxismo de Marx, el cristianismo popular, de base, y la integración regional bolivariana.
Al antimperialismo fundacional sumó una base material subregional, con énfasis en las complementaridades y la identidad cultural: ALBA, Petrocaribe, Unasur, Banco del Sur, el Sucre, la Celac, Telesur, un nuevo Mercosur ahora nuevamente en manos de la patota criminal de Macri/Temer/Cartes y compañía.
Acusado de dictador por sus detractores, durante sus gobiernos hubo "exceso de democracia" (Lula dixit). En menos de tres lustros ganó 14 elecciones de 15. Además, se jugó el pellejo por los más humildes. En lo personal decía que le gustaba "vivir viviendo la vida".
Nunca se quejó. Pero lloró a solas frente a un espejo cuando Fidel le dijo que tenía cáncer. Murió invicto. Y en lo único que todos coincidieron es que fue un líder carismático.
(Álvaro García Linera dice que el liderazgo carismático no es una forma de mitología de las personas “como insiste con fines diversionistas el publicista de Televisa y la ultraderecha golpista hemisférica Enrique Krauze”, sino la sintonía entre el accionar del líder y la voluntad nacional general de la sociedad).
En 2013 su muerte dejó un vacío. La pregunta, entonces, fue: ¿Qué sigue? Immanuel Wallerstein arriesgó entonces que los seguidores de Hugo Chávez intentarían garantizar la continuación de sus políticas, institucionalizándolas. Lo que Max Weber llamaba la "rutinización del carisma".
Pero para un pueblo en movimiento detenerse es retroceder; el enemigo pronto retoma la iniciativa. Por eso el chavismo bravío está hoy de nuevo en las calles preparándose para la elección de la Constituyente este domingo 30.
<>La batalla de las imágenes y la narrativa. En 2013, de cara a los comicios del 14 de abril entre el oficialista Nicolás Maduro Moros y el opositor Henrique Capriles Radonski, la guerra mediática arreció en el plano simbólico y el uso de imágenes. Venezuela era entonces como ahora un laboratorio de la guerra de cuarta generación; de la guerra psicológica.
En aquella coyuntura, hace cuatro años, el especialista en campañas negativas y guerra sucia electoral, Juan José Rendón y los expertos estadunidenses en manipulación de masas, intentaron apropiarse de la simbología chavista y enfrentar al "mito" Chávez con Simón Bolívar.
En una maniobra de distracción y confusionismo ideológico, ante la imposibilidad de ganar los comicios, la misma derecha que vilipendió y secuestró el pensamiento del Libertador y lo transformó en un nicho vacío, intentó entonces, como ahora, apropiárselo y usarlo contra quien le dio carácter humano y popularizó su significado político.
Si antes se apropiaron de la palabra "camino" (una de las más usadas por Chávez), la designación del comando de campaña de Capriles con el nombre de Simón Bolívar intentó explotar, en 2013, la dicotomía Chávez/Bolívar.
A la falsificación de la realidad y el uso de referentes simbólicos (incluida la bandera), se sumó la estereotipificación propia de las operaciones psicológicas. Si Chávez era el "inquilino" de Miraflores, Maduro era el "encargado" en palacio y el hombre de Cuba en Venezuela.
Al asesinato moral de Chávez (vía CNN, Globovisión, El País, Televisa et al) y la reducción de Maduro a "un sacerdote más del culto chavista" (Krauze dixit), la reacción sumó entonces elementos como "reconciliación" y "diálogo", atribuyéndole al "otro", el odio entre las familias y la catástrofe económica.
Caldo de cultivo que en la fase poselectoral podría derivar en denuncias de fraude y desconocimiento de resultados, para generar caos y desestabilización social y facilitar la tipificación de Venezuela como un Estado "forajido" o "canalla" a ser intervenido "humanitariamente" por Washington y sus aliados de la OTAN.
En el fondo, ayer como hoy, era el petróleo, claro.
Luego vinieron las violentas guarimbas del 2014, con el plan encubierto del Comando Sur denominado "La salida". ¿Objetivo? Derrocar a Maduro. Con Leopoldo López a la cabeza, dejaron una estela de 43 muertes, pero no pudieron tirar al presidente constitucional y legítimo de Venezuela.
A comienzos de 2016 la reacción volvería a las andadas. Después de las elecciones parlamentarias de diciembre de 2015, al asumir como mayoría de la Asamblea Nacional, los diputados golpistas de la Mesa de Unidad Democrática (MUD) aseguraron que iban a tumbar a Maduro en seis meses.
Y desde el 3 de abril de este año, a partir de la ilegal reunión del Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos (OEA) en Washington, bajo el signo de una violencia planificada, caótica y desestabilizadora que lleva cuatro meses de duración, se han venido librando batallas en Venezuela que exceden lo habitual.
Porque detrás de la aparente lucha por la democracia -que enfrentaría a partidarios de la democracia liberal, burguesa, representativa, con quienes buscan profundizar la democracia participativa, directa y protagónica-, se vive una guerra irregular o híbrida de cuño estadunidense, que utiliza formas de violencia hasta ahora desconocidas en el país, cuyo objetivo es generar odio.
Odio clasista y racista, pero también miedo y terror en la población. Un terror paralizante.
Es un nuevo tipo de violencia o de acción directa con reminiscencias neonazis, practicada por pequeños grupos foquistas bien entrenados y disciplinados, que actúan en cohabitación con elementos del hampa, de la delincuencia organizada.
Paramilitares, mercenarios, aventureros y desclasados, que cuentan con armas convencionales y caseras y recursos y una logística no habituales en partidos u organizaciones políticas que arguyen luchar por la democracia y la defensa del orden constitucional.
Además de contar con una abrumadora cobertura mediática internacional en el lugar de sus bárbaras tropelías piromaníacas.
Es una violencia distinta a la del golpe guarimbero de 2014, ya que en la actual coyuntura la ofensiva ultraderechista de la cúpula empresarial (Fedecámaras), de las fracciones más reaccionarias de la MUD y la jerarquía de la Iglesia católica local, e intelectuales orgánicos apologistas del golpismo, ha incorporado al "factor paraco".
Es decir, paramilitares y sicarios del narcotráfico colombiano ligados al uribismo, entre cuyas misiones está construir corredores fronterizos y promover operaciones extraterritoriales en Venezuela, pero también establecer redes criminales y delincuenciales binacionales.
Asistimos, pues, a la irrupción de una estructura "política-paraco-malandro-terrorista" que le arrebató la conducción de la lucha callejera (las llamadas "movilizaciones pacíficas") a la dirección formal de la MUD, y cuyo resultado ha sido una nueva modalidad violenta de corte terrorista.
Enseñada en los laboratorios de la guerra sucia de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) y el Pentágono, y practicada y experimentada en Colombia en el último cuarto de siglo
<>Percepción mata realidad.
En la etapa, como antes en Colombia, la ex Yugoslavia, Afganistán Irak, Libia, Ucrania y Siria, el terrorismo está ganando parcialmente la guerra en Venezuela.
Terrorismo es el uso ilegal, calculado y sistemático de la violencia premeditada para inculcar o provocar miedo e intimidar a una sociedad o comunidad. Es una forma específica de violencia.
Como táctica, es una forma de violencia política contra civiles y otros objetivos no combatientes, perpetrada por grupos clandestinos, mercenarios o bandas organizadas.
El terrorismo no es un adversario sino tan sólo un método de violencia política que, en ocasiones, como sucede actualmente en Venezuela, sirve para edificar la arquitectura de una intervención militar extranjera directa bajo fachada "humanitaria".
Junto con la guerra psicológica, las operaciones clandestinas de las fuerzas especiales y las guerras económica, bacteriológica y electrónica, la práctica del terrorismo vía escuadrones de la muerte o grupos paramilitares -como instrumentos principales de la guerra sucia-, es un componente clave de la guerra asimétrica.
Según los manuales del Pentágono, la noción de asimetría no alude a la perspectiva de un simple desbalance en la paridad de fuerzas con el enemigo, sino que supone una metodología que emplea tácticas irregulares o no convencionales que permitan maniobrar con el menor costo político y militar posible al promotor o actor estratégico encubierto (el llamado "liderazgo desde atrás").
Estados Unidos, pues, como acaba de admitir en el director de la CIA, Mike Pompeo, en Aspen, Colorado.
Un elemento esencial para la eficacia del accionar terrorista son los medios. En una guerra no convencional, de desgaste ?como la que tras bastidores libra Estados Unidos contra Venezuela?, las verdaderas batallas se dan en el imaginario colectivo. El Pentágono da gran importancia a la lucha ideológica en el campo de la información.
Usa a los medios como arma estratégica y política en la "batalla de la narrativa". Se trata de dominar el relato de cualquier operación, militar o no. Dice un manual: "La percepción es tan importante para su éxito como el evento mismo (...) Al final del día, la percepción de qué ocurrió importa más que lo que pasó realmente".
Mediante la repetición in extremis de determinadas matrices de opinión, la más de las veces sustentadas en datos falsos o medias verdades, Estados Unidos y los medios cartelizados bajo control monopólico privado han logrado fabricar en el exterior la falsa percepción de que en Venezuela existe una "dictadura".
Pero un régimen totalitario no permitiría los agravios, los sabotajes, los actos vandálicos y los ataques a unidades militares y policiales, a centros industriales, a instalaciones gubernamentales y a servicios públicos clave como el Metro o el Tansbolívar, al que le quemaron 50 autobuses.
Tampoco los aberrantes excesos de unos medios que operan como la principal oficina de propaganda de los terroristas y sus patrocinadores encubiertos.
En todo conflicto, la guerra mediática es el preámbulo de la guerra estratégica. En ese contexto, lo que cada día trasmiten las grandes cadenas periodísticas no es la verdad sobre Venezuela.
Lo que presentan como realidad CNN, O'Globo, Televisa, el Grupo Clarín, la BBC, Deutsche Welle, El País de Madrid, la Red de Diarios de las Américas miembros de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) y otros oligopolios privados no es tal.
Aunque el enfoque de la cobertura noticiosa tiene que ver con la disputa por la hegemonía (Gramsci), no se trata de un mero problema ideológico o de clase.
Junto con lo militar, lo económico, lo cultural y lo espacial (el aspecto geopolítico y el control de territorios), el terrorismo mediático es consustancial a la llamada "dominación de espectro completo" (full espectrum), noción diseñada por el Pentágono antes del 11 de septiembre de 2001.
Dado que el espectro es político, geográfico, espacial, social y cultural, para imponer la dominación se necesita manufacturar el consentimiento.
Esto es, colocar en la sociedad "sentidos comunes" que de tanto repetirse se incorporan al imaginario colectivo e introducen, como única, la visión del mundo del poder hegemónico.
<>La Hora 0, el paro fallido y la Constituyente.
El pasado16 de julio dio inicio en Venezuela una nueva fase de la guerra no convencional de factura estadunidense, que la cúpula extremista y maximalista que se apoderó de la conducción de la MUD ha
denominado la "Hora 0".
En medio de una sostenida violencia de corte terrorista, la puesta en escena de la "consulta ciudadana" se dio en el marco de anuncios catastrofistas como el del diputado neofascista Freddy Guevara, de Voluntad Popular, quien aseguró en un canal de televisión que luego del "plebiscito" contra las elecciones para constituir la Asamblea Nacional Constituyente, vendría "algo que nunca hemos visto en nuestro país".
Guevara habló de un "levantamiento total", que a juzgar por los manuales de la Guerra No Convencional del Pentágono dirigida a provocar un "cambio de régimen" en Venezuela, augura escenarios tipo Libia, Ucrania o Siria.
Es decir, estaríamos en el inicio del estallido de una guerra civil, una guerra fratricida entre venezolanos, con intervención de potencias extranjeras, mercenarios y grupos paramilitares.
Y es que más allá de los resultados ilegales y fraudulentos de la consulta, que fueron propagandeados urbi et orbi por la canalla mediática transnacional con fines de legitimación, el objetivo del plebiscito-trampa de la MUD sigue siendo el mismo: derrocar al presidente constitucional de Venezuela, Nicolás Maduro.
La también llamada "etapa decisiva", es una nueva fase del golpe de Estado continuado o permanente que utiliza como forma de lucha política una metodología terrorista.
Valga recalcar: con apoyo de la beligerante jerarquía conservadora de la Iglesia católica local, convertida en una facción más de la partidocracia de la MUD.
De un grupo de gobiernos derechistas de Europa (con Mariano Rajoy a la cabeza) y del hemisferio agrupados en la OEA bajo la batuta de Washington, y de los principales periódicos, cadenas y conglomerados mediáticos del orbe que a diario reproducen la ideología dominante y la dictadura del pensamiento único neoliberal.
Siguiendo tácticas psicosociales y político-militares de los manuales de la guerra asimétrica, irregular o híbrida del Ejército estadunidense, la nueva escalada golpista del combo reaccionario pasa por la formación de un "gobierno de transición".
Paralelo (una suerte de gobierno en el exilio, pero adentro), con un "gabinete de emergencia" que contarán con el aval de Washington y sus comparsas del mundo occidental, como coartada para una intervención extranjera "humanitaria".
Como señaló el 17 de julio el canciller venezolano Samuel Moncada a propósito de la irresponsable cobertura falta de rigor lógico de las grandes corporaciones mediáticas sobre las dos consultas del día anterior:
La chavista y la opositora, existió un "total desinterés en trasmitir la verdad", ya que por el contrario se dedicaron a repetir un concepto muy practicado llamado "gaslighting" (o pote de humo), que consiste en sembrar información falsa para "hacer dudar a las personas sobre sus propias ideas, aislándolas de la realidad".
Sobre la consulta de la MUD añadió que "a nadie le interesa la verdad, lo que importa es el efecto, una operación de propaganda para manipular incluso a sus propios seguidores".
Con el agregado que para montar esa ficción de lucha política seudodemocrática, las concentraciones violentas de la "oposición pacífica" siempre cuentan con camarógrafos y fotógrafos que operan como una virtual unidad de combate terroristas/medios.
Ya que las imágenes, sumadas luego a distorsiones (des)informativas y a la propagación de noticias falsas (fake news) y una narrativa sesgada e ideologizada de las redacciones, son un engranaje clave de las operaciones de guerra psicológica.
Sirva como ejemplo de la manipulación (des)informativa las imágenes divulgadas por la agencia española EFE el domingo 16 (de las que se hizo eco el diario madrileño El País como parte de la misma maniobra confusionista).
Donde centros de votación del ensayo electoral constituyente del CNE fueron presentados como puntos de sufragio de la consulta de la MUD, bajo un pie de foto que decía: "EFE. Chavistas aguardan para votar en la consulta opositora". (sic)
Tampoco es casual que en total sintonía con la hoja de ruta orquestada desde el Comando Sur por el almirante Kurt Tidd, que incluye la propuesta "integral" senatorial bipartidista del Congreso en Washington para la "asistencia humanitaria y la defensa de la gobernanza democrática".
En Venezuela (encabezada por el demócrata Ben Cardin y el republicano Marco Rubio), los diarios mexicanos El Universal y Milenio hayan enviado reporteros a Caracas y publicaran el 18 de julio sendos reportajes de corte similar: "Sin comida. La lucha de los más pobres" y "Venezuela hambrienta".
<>Trump toma el comando de la agresión.
La realidad es que en la coyuntura, tras decrecer el respaldo clasemediero a las protestas callejeras violentas y consolidarse el respaldo popular a la iniciativa presidencial de la Constituyente del 30-J, la MUD y sus titiriteros del exterior inventaron un mecanismo paralelo al referéndum constitucional.
La pantomima opositora del 16 de julio fue una consulta seudojurídica, anticonstitucional y viciada de nulidad, ya que la fórmula del "plebiscito" no existe en la normatividad venezolana vigente.
Así, la consulta de la MUD fue un mero acto de manejo de expectativas políticas no sujeto a parámetros de control previo, ni en su ejecución ni posterior al mismo.
Además, fiel al estilo kukuxklanero de las protestas callejeras de la MUD, los cuadernos de la consulta fueron incinerados, lo que hace inauditable el conteo de electores y votos. Algo así como cometer fraude y quemar la evidencia.
En ese contexto -a lo que se sumó la fallida huelga general de 48 horas del combo neofascista-, la presión injerencista y el cerco político-diplomático del exterior es clave para legitimar una invasión extranjera por razones "humanitarias", según anticipó el diputado Juan Requesens, de Primero Justicia.
La amenaza del presidente Donald Trump de imponer sanciones económicas y financieras (ilegales y extraterritoriales) a Venezuela si se realiza la elección para la Constituyente, cierra la pinza según lo diseñado hace dos años en la Operación Venezuela Freedom- 2 del Comando Sur.
En el campo de los poderes fácticos no pasan desapercibidas en esta "Hora 0", el cabildeo intervencionista a favor de un "cambio de régimen" de dos actores con intereses geopolíticos diversos: la corporación petrolera ExxonMobil, de la que fue su histórico GEO el actual secretario de Estado Rex Tillerson y la jerarquía de la Iglesia católica venezolana.
La ExxonMobil ha invertido cuantiosos recursos para derrocar a Nicolás Maduro, financiando entre otros la campaña del presidente Trump y a senadores estadunidenses como Marco Rubio, Ed Royce, Ileana Ros y Bob Menéndez para que apliquen un paquete de sanciones económicas contra Venezuela y brinden apoyo a los "luchadores de la libertad" que han desatado la violencia terrorista en el país.
El financiamiento y la extorsión política de la Exxon se explican por la disminución de su influencia en la región latinoamericana, y en Venezuela en particular, debido a los acuerdos de cooperación energética y política de PDVSA con Rusia y China, acuerdos que son presentados en Washington como un problema de "seguridad nacional" de Estados Unidos, para acelerar la intervención del Pentágono.
En relación con los miembros de la Conferencia Episcopal Venezolana, que en vez de servir de puente para el diálogo y la concordia y secundar la posición del papa Francisco, se sumaron igual que en 2002 al coro de los violentos y los terroristas.
Ha destacado, por su enjundia rabiosa y neofranquista, el presidente de la CEV, monseñor Diego Padrón, quien acusó a Maduro de intentar establecer en Venezuela "una dictadura militarista, marxista y comunista". Como dice José Vicente Rangel, "los obispos se quitaron la careta".
Secundado por el cura que bendijo las armas "artesanales" de los foquistas que asediaron la base militar de La Carlota, Padrón y sus compinches ensotanados integran, como en el Chile de Pinochet y la Argentina de Videla, una facción más de la partidocracia nucleada en la MUD.
Es evidente que sin el componente de la violencia terrorista la conducción neofascista de la MUD carece de proyección mediática, en una coyuntura interna donde la correlación de fuerzas interna no le favorece.
Tras 18 años de gestión gubernamental, el proceso bolivariano conducido por Hugo Chávez y Nicolás Maduro ha logrado forjar un nuevo sujeto histórico anticapitalista y antimperialista; una unión cívico-militar de nuevo tipo, bajo un liderazgo que debido a las circunstancias se ha venido creciendo y viene llevando a cabo un buen manejo táctico de la crisis.
El comandante Chávez siempre consideró al pueblo trabajador como la fuerza política motriz del proceso liberador que se vive en Venezuela y también como la única posible en la cual confiar para una alianza estratégica.
Sólo con la participación protagónica del pueblo, con su más amplia discusión en las bases populares, se podrá perfeccionar dicho proceso, desatando toda su potencia creadora y liberadora.
Nicolás Maduro y el chavismo bravío mantienen hoy el poder asentado en una unidad cívico/militar con una férrea unidad de mando. A ello se suma el respaldo activo de las comunas; de colectivos populares organizados, y una milicia de 500 mil hombres y mujeres armados en todo el territorio.
Al respecto, cabe agregar que uno de los legados de Chávez es la doctrina de la Defensa Integral de la Patria, donde la corresponsabilidad de la defensa de la nación recae en todos sus habitantes y no solo en la Fuerza Armada, como era en la cuarta república.
Es decir, hablamos de un pueblo alistado, entrenado, movilizado; pueblo en resistencia para la defensa de la patria en el más amplio concepto.
En otro documento clave, Golpe de timón, Chávez hizo un ferviente llamado a fortalecer el poder comunal como un medio fundamental de la construcción del socialismo democrático, de un nuevo tipo de hegemonía democrática, que convenciera a través de un cambio cultural, por medio de la autocrítica, a la que consideraba necesaria para actuar y rectificar.
James Petras ha dicho que "el legado político esencial de Chávez es la noción de que la relación dialéctica entre enemigos externos e internos de la revolución continua exige la profundización del nivel de conciencia espiritual, cultural y político a través de la radicalización de la lucha de clases y de la acción audaz de las masas".
Y eso tiene que ver con la elección de la Constituyente este domingo 30. Como ha señalado el presidente Maduro, la Constituyente es la esencia del legado de Hugo Chávez. Dijo:
"El legado de Chávez es una dialéctica viva, es una dinámica permanente, es una fuerza que se va haciendo, renovando (...) el legado de Chávez, para que esté vivo, tiene que estar en movimiento, movimiento permanente, movimiento revolucionario". Visto así, la Asamblea Nacional Constituyente es la mayor demostración práctica de que el legado de Chávez vive.
A partir de estas consideraciones y de frente al "carmonazo" en cámara lenta del presente y el anuncio de represalias por parte del jefe formal del imperio y sus patéticos palafreneros aquí en México y Colombia, planteamos que es hora de cerrar filas y acompañar al pueblo bolivariano en su camino hacia la constituyente del 30-J, y de responder a Trump, en las palabras del ministro Ernesto Villegas, con el muy chavista "¡váyanse al carajo yankies de mierda!"
Asimismo, ante la actitud entreguista, sumisa, vasalla e injerencista del régimen reaccionario de Enrique Peña Nieto y Luis Videgaray, que como ratificó el jefe de la CIA, Mike Pompeo, forma parte de la conspiración golpista…
Y presuroso asumió las imputaciones sin comprobar de Washington contra Venezuela y se sumó a las sanciones, lo que configura una tácita demolición de lo que quedaba de la maltrecha y otrora principista diplomacia de Tlatelolco, les decimos:
¡No en nuestro nombre! ¡Fuera manos de Venezuela!
El pueblo venezolano no quiere balas, quiere votos para construir la paz.
El comandante Hugo Chávez Frías, forjador del alba y de la aurora, fue un líder que rompió con la fatalidad del neoliberalismo y dirigió la lucha contra la hegemonía imperial. Uno de sus principales legados fue construir con la gente una sociedad alternativa al capitalismo.
Por eso, Chávez, hoy, en su cumpleaños 63, está repetido una y mil veces en la movilización de su pueblo, pero también en cada uno de nosotros, nuestroamericanos. En esta lucha no hay fronteras que nos puedan separar.
El 30/J el pueblo venezolano decide su destino. El poder Constituyente es la potencia del pueblo. La Constituyente va y va. ¡De todas maneras va!"
¡Chávez no se fue, Chavez se multiplicó!
Y como dicen en Venezuela: ¡Chávez vive, la patria sigue! ¡Que nadie se equivoque!
(Conversatorio Hugo Chávez. El legado. Acto en el 63 aniversario de su nacimiento. Embajada de la República Bolivariana de Venezuela, Polanco, Ciudad de México, 28 de julio de 2017.)
<>Coordinadora mexicana de solidaridad con Venezuela<>