(Por Cristina Gómez Lima. Corresponsal)

Periódico La Jornada, Loma de Bácum, Son., 8 de junio.- Integrantes de la tribu yaqui opositores al Gasoducto Sonora se enfrentaron ayer con empleados de la empresa trasnacional iEnova, que realiza la obra a pesar de que un fallo del tercer tribunal colegiado le prohibió continuar.
Autoridades del pueblo Loma de Bácum, inconformes con el gasoducto, entraron al área de construcción y usaron sus cuerpos como escudos para impedir que las máquinas siguieran con las excavaciones en sus tierras.
Hace algunos días, los yaquis saquearon la tubería y los cables que iEnova llevó a su territorio. La empresa exigió al gobierno que enviara a la Policía Federal; en respuesta, alrededor de 50 patrullas resguardan las pertenencias de iEnova en territorio yaqui.
Alberto Flores Chong, director de la Unidad de Protección Civil de Sonora, pidió a la tribu que no ingrese al área de construcción y consideró que el gasoducto dañado es peligroso, por lo que pidió a los indígenas que se alejen mientras la empresa repara las tuberías.
El pasado 26 de abril, el juez encargado de caso ordenó a iEnova parar las obras e inició un juicio para sacar los tubos.
Guadalupe Flores Maldonado aseguró que los yaquis defenderán de delincuentes y asesinos el respeto a sus derechos y a su nación. Yo no tengo miedo. Si me quieren matar, adelante, dijo.
Por su parte, Rodrigo González, representante legal de la etnia, indicó que iEnova se ha contradicho en varias ocasiones: primero sostuvo que la obra no había sido interrumpida por yaquis; luego que tenía gas en los tubos y requería protección.
La empresa llegó a este punto de enfrentamiento por ahorrar dinero. Al inicio del proyecto presentaron dos trazos, el que no atravesaba el territorio étnico costaba 400 millones de pesos; el que pone en riesgo la vida de los yaquis, 100 millones de pesos. Ahora que se atengan a las consecuencias, dijo.
El gasoducto de 850 kilómetros se conecta con una red en Estados Unidos, desde Douglas, Arizona; cruza la frontera en Agua Prieta, Sonora, donde divide el territorio de los ocho pueblos yaquis entre los municipios de Guaymas y Cajeme, para terminar en El Oro, Sinaloa.
Asimismo, recorre varios parques industriales para abastecer de gas natural a empresas del noroeste de México.
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