(Por Laura Álvarez Chamale. El Tribuno)

Néstor Elio Fernández, con sus alumnos de la escuelita de los sábados, en el patio de su casa.
Recibido de María Victoria Eraso, corresponsal de Prensa Indígena.org – 18 de abril.- Necesitan donaciones. El profesor refuerza conocimientos de la lengua wichí en niños, y pide útiles, ropa, alimentos y chapas para hacer un techo. Enseñan el idioma wichi en el Lote 75 y necesitan donaciones.
 
Néstor Elio Fernández, el profesor wichí que alza la antorcha de su lengua india desafiando a los vientos del olvido, sorprende una vez más con sus iniciativas preservadoras.
En su casa materna, en la comunidad del Lote 75 de Embarcación, abrió una escuela que funciona los sábados, donde reúne a medio centenar de chicos de entre 3 y 12 años para reforzar el conocimiento de la lengua wichí, que aprenden desde la cuna y que irremediablemente van dejando en el camino mientras pasan los años y los invade la globalización excluyente.
Elio está dispuesto a poner la vida para que el wichí no muera. Por eso editó y publicó recientemente el diccionario wichí-español y creó una aplicación para los teléfonos celulares y tabletas que permite traducir y comprender esta lengua, que siempre fue oral hasta que una convención que se llevó a cabo en Morillo le puso letras en 1998.
Desde entonces la lengua wichí se escribe con las cinco vocales del alfabeto más la a con diéresis () y once consonantes.
Los niños de las comunidades wichíes, que son la mayoría de los habitantes originarios de la provincia, asisten a escuelas con modalidad bilingüe, pero muchos se sienten perdidos en las clases con dos idiomas y necesitan la ayuda que propone Néstor Elio y su hermana Dorita Fernández, todos los sábados en el patio de su casa del Lote 75.
Ahí, en mesones tendidos con cariño, a la intemperie, durante dos horas cultivan las letras de su idioma nativo y las artes de su rica cultura.
Las tardes terminan con una merienda que todos comparten mientras entonan canciones que heredaron de sus abuelos nómades, hijos del río y del monte. Y todo lo hacen a pulmón y con la ayuda de benefactores particulares y eventuales.
Por eso, este es un llamado a la solidaridad de los salteños que quieran contribuir con este noble Proyecto Nafwajfwaj (najuajuaj, se pronuncia) y significa "niños pequeños".
La escuelita funciona los sábados por la tarde en Embarcación, en el Lote 75, calle 4 medidor 105, casa de la familia Fernández. El teléfono de Elio es 03878 - 15344201.
"Mi hermana Dora me ayuda en este proceso y atiende a los niños de 3 a 5 años, quienes aprenden a cantar canciones en wichí, hacen cerámica, artesanías y aprenden juegos de nuestros ancestros, historias y leyendas.
Yo estoy con los chicos de 6 a 14 años y les enseño la escritura y el alfabeto wichí, que es la forma de preservar el idioma y le da seguridad al niño cuando va a la escuela y se encuentra con auxiliares bilingües que no están muy bien preparados para acompañar al niño y tienen algunas dificultades para enseñar, aunque sepan el idioma.
Porque aplicar la didáctica a la enseñanza del lenguaje es más que saber un idioma. Nosotros les enseñamos a interpretar, a indagar, a desenvolverse en esta lengua original, que es la que hablan en la casa, pero en la escuela la tienen que aplicar a las ciencias", explicó.
Agregó: "Después de la clase, les damos una comida que ellos disfrutan mucho.
Por eso necesitamos que la gente nos ayude con cuadernos, lápices de colores y negros, lapiceras, fibras, hojas de dibujo, cartulinas, temperas, tizas y todo lo que puedan utilizar los chicos para trabajar, y un armario para ordenar los materiales".
Esta es otra cruzada que convoca a los corazones solidarios, a los cultores de la filantropía•