• Ava16.jpg
  • Nues2.jpg
  • Caso1.jpg
  • Mil4.jpg
  • Lasa5.jpg
  • Mic5b.jpg
  • Cond3d.jpg
  • Mar5.jpg
  • Elpri1.jpeg
  • Ea15a.jpg
  • Ma5.jpg
  • Mex4c.jpg
  • Cada5c.jpg
  • Ava14.jpg
  • Def5.jpg
  • Pac9.jpg
  • In3.jpg
  • Loque5.png
  • Cara3.jpg
  • Cond3b.jpg

(Por Colectivo del Periódico el Zenzontle)
 
Foto: Esimagen.
Recibido de El Zenzontle, 3 de abril.- Desde hace muchas décadas, el Estado mexicano y sus formas de dominación han sometido a los diferentes sectores que conforman nuestro pueblo. Dos han sido los principales mecanismos utilizados:
 
 
por un lado, el uso sistemático de la violencia, el uso de sus fuerzas militares y policiales, su aparato jurídico, la criminalización de las luchas populares, sus prisiones; por el otro, el uso de la mentira, la enajenación, el engaño, las promesas a una sociedad justa y equitativa que nunca se llega a conformar.
Nos habla de un sistema neoliberal para escondernos que  quienes trazan las políticas económicas no son nuestro país y sus instituciones (ya no digamos el pueblo), sino los grandes centros financieros y multinacionales, los países imperialistas que protegen sus mercados a beneficio de su industria (incluyendo la de armamento y narcotráfico).
Entre toda una gama compleja de problemas que aquejan a nuestro pueblo, podemos destacar uno por sus implicaciones contra la vida. Se trata el del uso sistemático de los grupos paramilitares (muchos de ellos disfrazados de sicarios del narcotráfico).
Conformados desde que surgieron grupos de choque como los "porros" para contener el movimiento estudiantil en los años sesenta del siglo pasado. Los "halcones" usados entre 1968 a 1973
Los grupos de la FEG en Guadalajara entrenados por la Zona Militar de Jalisco para enfrentarse al movimiento estudiantil insurgente de los años setenta. Modelos que han ido evolucionando a partir de su uso en 1973 por parte del Ejército Mexicano.
Alineado a los designios imperiales del Ejército Norteamericano, donde grupos especializados en técnicas contrainsurgentes llegaron a desarrollarse hasta conformar la Brigada Especial (Brigada Blanca) y el Grupo Jaguar.
«»Paramilitares.

Paramilitares Foto: Internet
Con la insurgencia indígena de 1994 esos grupos ilegales de los paramilitares sufren un cambio: Nuevos reclutas militares, masivamente, de aquellos a los actuales tiempos, se han seguido preparando, con el apoyo de escuelas internacionales de entrenamiento, en aspectos de contención de los movimientos sociales.
Que con la ideología contrainsurgente de los gobiernos latinoamericanos, incluyendo el nuestro, ven en todo tipo de lucha reivindicativa, que es garantizada por la propia constitución política como un derecho, un suceso de subversión del orden público:
A la vez, nuestros derechos se han transformado, con beneplácito de los legisladores (sin importar del color que vistan) en prohibiciones, en delitos que deben de ser castigados con la cárcel.
Y si no estamos de acuerdo, atendámonos a las consecuencias, a largas condenas por expresar nuestras ideas, a la persecución, o, lo peor a ser sacrificados por un pistolero a sueldo, como sigue sucediendo con los y las periodistas.
¿Cómo podemos luchar contra el paramilitarismo?
Tenemos que tomar en cuenta lo siguiente. Para las autoridades y sus instituciones (jueces, senadores, diputados, etc.) se puede luchar contra ellos denunciando los crímenes, responsabilizando a los que han delinquido.
Se nos ha acostumbrado a la mansedumbre, a dejar en otras manos la solución de los problemas, porque supuestamente ellos son los responsables de impartir justicia.
¿Vamos a confiar en aquellos que hasta el momento nos sostienen que no han tenido ninguna culpa ni responsabilidad, como acontece con los desaparecidos de la Normal de Ayotzinapa o en las desapariciones forzadas?
¿Creemos acaso en el fiscal del Estado de México que llegó a la conclusión que la niña Poulet se "suicidó" después de desaparecer por días de su casa? Nos creen tan tontos que nos pueden dar cualquier excusa para justificar su incompetencia o, mejor dicho, su responsabilidad en los hechos, en la impunidad que se le ofrece al rico en nuestro país.
Creer que simplemente con la denuncia se nos resuelve el problema del paramilitarismo es no entender la esencia del problema, del uso contrainsurgente que una técnica-práctica militar empleada contra los movimientos y organizaciones sociales independientes del dominio capitalista.
Es la denuncia pública, no privada, como lo es ir a juzgado y mantenerla en la secrecía del caso, es decir, esconder la gravedad del fenómeno por autoridades incompetentes, lo que nos hace creer con mucha certeza en el involucramiento de dichas autoridades en las impunidades que detentan esos grupos de criminales.
La denuncia pública significa dar a conocer a todo el pueblo, según la capacidad que tengamos de difusión, la existencia de personas de carne y hueso, con nombres y lo que hacen, las formas en que nos reprimen, la forma en cómo se coartan nuestros derechos, las formas en cómo se nos amenaza o cómo se sacrifica a compañeros, creyendo que con su muerte nos atemorizaremos.
El paramilitarismo tiene por objetivo intimidarnos, meternos miedo de organizarnos, de movilizarnos, de cuestionar nuestra realidad, de luchar por nuestros derechos y garantías constitucionales, de ampliar la democracia social, política, cultural.
Es decir, quieren acobardarnos y ponernos todos los obstáculos posibles para que no trabajemos en todos los espacios por crear y ampliar la más participación de todos los mexicanos.
«»Denuncias-tributarias.
La denuncia es la mejor arma contra el paramilitarismo. El paramilitarismo sirve para promover los valores individuales, al menosprecio de los demás, a considerarnos que a nosotros no nos va a ocurrir nada porque no tenemos que ver con ningún "revoltoso" o con "delincuentes sociales" o "terroristas" o con "sujetos violentos".
La confraternización, la solidaridad, los valores sociales, producen la esperanza de que sea posible crear un país de otra forma, donde quepamos todos.
«»Perpetúa impunidad práctica de la tortura en México.
Mientras sigue detenida la aprobación de la Ley General contra la Tortura, expertos presentaron un nuevo informe sobre este delito de lesa humanidad en México, y advirtieron de la debilidad estructural por parte de procuradurías y las comisiones de derechos humanos para atender el problema perpetuando la impunidad.
Al exigir la aprobación de una legislación apegada a estándares internacionales, representantes del Colectivo Contra la Tortura y la Impunidad (CCTI), de la Red Nacional de Peritos Independientes y Amnistía Internacional, dieron a conocer un nuevo informe.
Que sistematiza 50 casos de tortura, que reflejan que en México esa práctica es utilizada para arrancar confesiones y vincular a las víctimas con el crimen organizado y secuestros, así como "en contra del movimiento social como elemento desestabilizador de organización".
Javier Enríquez Sam, director del CCTI, explicó que de los más de 400 casos documentados ampliamente por su organización, se seleccionó 50 "emblemáticos para establecer los patrones utilizados por las corporaciones policiacas y las fuerzas armadas para infringir tortura, confirmándose una serie de violaciones que empiezan por la detención arbitraria en el cien por ciento de ellos".
Edith Escareño, también del CCTI consideró que hay una intención "deliberada" de las autoridades responsables de confirmar los actos de tortura, por evitar que se inicien procesos para realizar investigaciones.
www.elzenzontle.org Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.  Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.
http://www.lajornadadeoriente.com.mx/2017/04/03/parar-la-guerra-pueblo/