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(Por Danilo Sánchez Lihón)*

PLCefe, 15 de enero.- Folios de la utopía. Herodes, ¿es acaso un cuento? Lo peor que hacen los malos es obligarnos a dudar de los buenos. Jacinto Benavente.
1. Si me permites…
Para tomar conciencia de cuál es la situación en que se encuentra el mundo actual, basta recordar que solo por hambre, excluyendo la muerte violenta que es tanta, cada 5 segundos muere un niño en el mundo.
 
¿No es atroz? ¡Morir de hambre!, que es lo mismo a decir: de abandono, de soledad y de crueldad humana. Donde, sacando la cuenta, expiran 12 niños por minuto.
Si me permites graficarlo haciendo un cálculo objetivo, neutro y de burda estadística, amable lector, resulta lo siguiente:
En el tiempo en que tomamos el desayuno, aparentemente en paz, y si este apenas durara 15 minutos, en ese lapso han muerto, quizá muy cerca del lugar donde vivimos, o quizás en las afueras de la villa en donde tú o yo moramos:
180 niños, sucumbiendo a causa del hambre, que es una muerte feroz e indigna para la especie humana:
¡Es muerte por hambre! Y esta no es una imagen de un cuento de horror. Coinciden en estos datos, por un lado, la FAO y, por otro lado, la UNICEF.
2. Nada más hermoso…
Y lo peor es que estos hechos no se detienen, están ocurriendo en este preciso instante.
Y, sin embargo, hay defensores de este orden y modelo, que aducen y ostentan ser personas honradas, honestas y hasta pacíficas.
Es cierto que la muerte de esos niños es lenta, monótona y amarga; asociada a males y enfermedades de dolores espeluznantes, hecho que no la exime de ser violenta.
Es muerte penosa. Han muerto 180 niños en este breve lapso en que te estoy hablando. Y en esto no cabe el consuelo de que ya pasó, porque hay una inmensa e interminable cola de niños que sólo esperan morir.
¿Es entonces Herodes y el Día de los Inocentes acaso un cuento? No. Es la misma o peor degollación la que ocurre en nuestro tiempo y delante de nuestros ojos.
3. El grito indefenso.
Sin embargo, no hay nada más hermoso, excelso y moral en el universo que un niño sonriente y feliz.
No están entonces en el plan de la vida ni de la creación los herodes sucesivos, la serie de estos impostores fatales.
¡Son espurios! Ellos son una excrecencia y un artificio que hay que eliminar.
Pero, así como no hay nada más excelso que un niño feliz, no hay nada más horrendo, indignante e infame que cuando un niño sufre.
Pero ahora, ni siquiera en ellos cabe ya el grito indefenso de los degollados por Herodes de la Judea de antaño.
Ya no producen escándalo aquellas víctimas de aquel crápula. curiosamente llamado “Herodes El Grande”, a quien le hemos hecho el honor de tomarlo como modelo para instaurar la sociedad vigente.
4. Y si es así…
Sino que más bien él inspira esta democracia liberal que pareciera una novela de terror que sin embargo tiene defensores.
Copia y calco de aquella alma y entraña siniestras de Herodes I llamado El Grande padre de otro engendro cual fue Herodes Antipas ante quien fue llevado Jesús para ser condenado, y cuya réplica es el sistema imperante.
Y es que razones no les falta, la de mayor peso y gravitación es que los beneficia. Con este modelo venden mucho y reciben pingues ganancias y halagos que se acrecientan y no sacian nunca su ego desmesurado.
Pero en los niños, que están muriendo en este instante, ni siquiera cabe el alarido de las madres por librarlos de las espadas.
Y es así porque su desgracia es peor: ¡no tienen madres! Ellas se esfumaron. El sistema las eliminó. O no les dio madres sino pantallas de televisión, o de lo que sea, en sus vidas.
5. Solo por hambre.
Pero el sol, la luna y las estrellas, como el amanecer, son inocentes, nos dan el mensaje eterno de la esperanza. Y nos urgen a actuar.
Mientras tanto nacen niños que no son culpables de nada y son víctimas de todo.
Que nada tienen que ver con la infamia, pero en quienes recaen todas las maldiciones y calamidades. Y padecen los horrores del hambre, el desaliento, las enfermedades, el exilio y el abandono. Y mueren.
Mueren también las madres que quedan defendiendo a sus hijos de las hachas y los cuchillos, ahora de las bombas y la metralla. También de las combis y los asaltos, de los robos y los secuestros, de los impuestos y la falta de empleo.
Mueren atropellados por quienes manejan raudos y veloces tratando de ganar más dinero.
Herodes es el modelo de vida que ensucia y estruja a los lirios más puros que nacen directamente hacia nuestras manos, como son los niños.
6. La virtud no pliega sus alas…
Porque ellos nacen luminosos, suaves y verdaderos, como son los lirios del campo. Los niños nacen límpidos, frescos, impolutos. Nacen cabales, nuevos y flamantes. Los Herodes que corrompen todo los esperan con sus espadas desenvainadas.
Ahora están contaminando la tierra, están dañando sus entrañas. Están haciendo purulenta el agua de los arroyos y manantiales, de los ríos y los mares. Están envenenando el aire y las nubes.
Pero, no se crea que todo lo que se hace queda impune. O que se ha perdido o ha muerto el anhelo legítimo del hombre por defender lo puro. Y porque este mundo, con el modelo dominante de usura, donde prima lo económico, cambie.
Siempre estará pendiente este anhelo en el alma humana Los problemas están pendientes. Las conciencias no están adormiladas. La virtud no pliega sus alas ni esconde la cabeza jamás. Y hoy siempre se inicia algo que no se podrá detener ni apagar.
7. Hermanos nuestros…
Del Herodes, que es el sistema imperante, en donde cada quien está en la persecución de hacer y acumular dinero, y detentar poder, a partir del capital financiero, hemos de hacerlo rendir cuentas.
A todo esto, ¿qué hacer? Tiene que haber protesta y propuesta. Desde nuestra atalaya contraponer a todo el mundo andino; mundo de génesis y de esperanza, lleno de amor, del compartir y de la ternura.
Mundo de valores primigenios, de la vida honrada, entusiasta y valerosa. Donde los ejes de la conducta humana son la verdad, la honradez y el trabajo feliz y de fiesta del alma, con el:
Ama sua, ama quella y ama llulla, donde la lucha, el esfuerzo y el sacrificio no son en vano, y a partir del cual se puede a empezar a nuevamente cultivar la pradera.
Perspectiva en la cual cada día yo me convenzo más del privilegio y la responsabilidad de haber nacido en una tierra como es el Perú.
Y me conmueve que haya habido y siga habiendo y se levanten indestructibles más hombres y mujeres valerosos, consecuentes y auténticos como son aquellos que nos inspiran a ti, a mí y a tantos hermanos nuestros a forjar un orden nuevo.
*Danilo Sánchez Lihon, Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.
Done at REFUGIO DEL RIO GRANDE, Texas, EE.UU•