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 (Por Isaac Humala)

Asoc. Amerlat., 19 de octubre.- Del 24 de agosto de 2016.
El Gobierno, a solo trece días de establecido, ya ha sido bautizado con una paralización que duró 11 días, del martes 9 al viernes 19 del presente mes.
No ha sido una paralización del sindicato de sus trabajadores sino por un estallido de indignación de los comuneros ante el abuso de la empresa que construyó su carretera sobre terrenos comunales sin previo permiso social.
Desde enero del presente año, cada tres minutos, de día y de noche, pasan camiones especiales con 50 toneladas cada uno de concentrados metálicos. La polvareda que causan, el bullicio, las vibraciones y los charcos y barro, han alterado extremadamente y totalmente la vida vegetal, animal y humana.
Este cierre de la carretera es de advertencia a la empresa para que cumpla con el convenio número 169 de Ginebra-ONU. Se levantó el bloqueo en atención a la promesa del presidente Kuczynski y la declaración del presidente de la Confiep de que la minería solo va con permiso social y sin sangre.
Este bloqueo, por lo sorpresivo, evidencia la vulnerabilidad a voluntad del proyecto Las Bambas con carretera. Con mineroducto no hay tal vulnerabilidad. Además, el transporte es por cientos de kilómetros que cruzan decenas de comunidades, caseríos, aldeas y distritos. Cada uno es potencial reclamante, es conflicto social latente.
A diferencia de Conga, Tía María y demás proyectos resistidos por agropecuarios antimineros; Las Bambas, por estar en la puna, por encima de los 3500 msnm, no tiene antimineros. Eso es importantísimo; pero tiene un antiminero más grave: megarricos versus la extrema miseria.
Este contraste inhumano obliga a la empresa a vertebrarse, integrarse con todo el departamento de Apurímac; pues el personal de la empresa que es de 3,500 a 4,500 personas, que comen tres veces al día, deberían consumir productos del departamento de Apurímac y alrededores.

Es decir, cambiar la situación actual en la que, por ejemplo, las papas fritas que comen vienen listas para la sartén desde EE.UU., los pollos y huevos desde Lima, etc.

Por lo expuesto, es imperativo convertir a los apurimeños en proveedores de los alimentos que se consuman en la mina y que para la calidad y poder nutritivo de los platos, se contrate a nuestro chef campeón Gastón Acurio y reforzado por chefs de Ginebra, París y Berlín que eleven a la cima de la gastronomía los platos andinos.

La precedente sugerencia es lo que civilizadamente espera Apurímac como reciprocidad de la República Democrática Popular de China.

Se complementa con el siguiente artículo:

CONFIEP Y LAS BAMBAS

(Por Isaac Humala)

19 octubre 2016

“Nadie puede pretender sacar adelante un proyecto en medio de protestas y con muertos”. (Martín Pérez. “El Comercio”. 5 agosto de 2015). El autor de la cita, señor Martín Pérez, es nada menos que el actual presidente de la Confiep, la más grande asociación de empresarios privados del Perú, donde el sector minero es el que tiene más peso.

No es una opinión personal ni una posición institucional. Es una constatación de hechos: Toma y quema de las minas de Manhattan canadiense en Tambogrande (Lambayeque) y “La Zanja” (grupo Benavides) en Cajamarca.

Proyectos frustrados por acción de masas y sangrientamente, entre otros, Cerro Quilish y Conga en Cajamarca, Canarisyacu (Lambayeque ) y Tía María (Arequipa); yacimientos petrolíferos en Loreto y gas en el Cusco.

Aquello puede suceder o ya está sucediendo en Las Bambas a solo meses de su entrada en producción.

Depende de percibirse la diferencia neta o absoluta que existe entre todos los proyectos porque atentaban contra la agricultura y solamente Las Bambas no atenta contra la agricultura. Allá, es “agro sí – mina no”.

En la provincia de Cotabambas (una de las 7 provincias de Apurímac), es “minería sí”, en puna casi desértica sobre 4,000 msnm. Aquí hay supervivencia humana casi sin esperanza, su población es la más cobriza, la más quechua y la más incaica.

Apurímac es el núcleo duro del Perú antiguo, hoy Perú profundo. Y la más guerrera: Hasta contra el imperio incaico, nuestros chancas casi toman el Cusco y derribaron al Inca Yahuar Huaca.

Fueron eje geográfico y demográfico en todas las guerras habidas a lo largo de la historia del Perú, basta mencionar algunos nombres:

Anqohuallo, Micaela Bastidas, Pumacahua, J. M. Arguedas y actualmente el sociólogo internacional Teófilo Altamirano y el quechuahablante almirante Hugo Ramírez Canaval.

En todo caso, lo antiminero vendría de los valles del mismo departamento de Apurímac, y principalmente del Cusco y de Ica, cuando vean la contaminación del río Chalhuahuacho, afluente del río Santo Tomas, ríos Apurímac, Ene, Ucayali y Amazonas.

Desaparición de sus glaciares, de sus monumentos históricos como Choquequirao, Machupicchu, las líneas de Nazca, etc. Pasarán lustros para que el Cusco despierte.

Mientras tanto, la minera Las Bambas debe ensamblarse con todo el departamento de Apurímac; lo que es fácil, pues su personal promedio es de 4,000 personas que comen tres veces al día.

La minera deberá en sus comedores modernos de autoservicio hacer que se consuman los productos de la región; es decir, convertir a los apurimeños de todas las clases y sectores en sus exclusivos proveedores.

Para ello, coordinar con sus cinco universidades, con sus cámaras de agricultores, de ganaderos, de comerciantes, industriales, etc. para este rol como actores de la economía, disponer de 300 o 500 millones de dólares, es inversión para esta minería en Cotabambas, atípica•