(Por Patricia Arnone. 2Doenfoque)

Recibido de María Victoria Eraso, corresponsal de Prensa Indígena.org – 22 de septiembre.- Un estudio efectuado por un equipo internacional de expertos y científicos descubrió que los nativos de Oceanía, australianos y papúes -de  la localidad de Papúa Nueva Guinea-, proceden de forma directa de los primeros humanos que brotaron de África y no de aquellos que se trasladaron al continente europeo o asiático.
 
Así lo pone de manifiesto una averiguación divulgada en la revista Nature, cuyas consecuencias proceden del estudio genético de ochenta y tres nativos australianos y veinticinco de Papúa Nueva Guinea.
Los análisis asientan a que los pueblos nativos de Oceanía emergieron de forma especial y directa del continente africano de manera autónoma a los grupos que se destinaron a Asia o Europa, debido a que su genética permanece claramente relacionada con la de los primeros humanos que nacieron del continente africano.
La separación de los diversos grupos que fueron a Europa y Asia produjo hace más de cincuenta y ocho mil  años. Unos ocho mil años después los nativos australianos y papús –para entonces del mismo grupo- llegaron a la localidad de Sahul, el continente australiano.
Los autores y científicos advirtieron que la separación de los dos grupos se produjo hace treinta y siete mil años, curiosamente, mucho antes que la disgregación física de Australia y Nueva Guinea, que no tuvo lugar hasta hace diez mil años.
Por su parte, los pueblos originarios que permanecieron en Australia emprendieron la separación hace treinta y un mil años concordando con la formación de un desierto en el centro de la isla.
"Hemos descubierto que la variedad genética entre los nativos australianos es extraordinaria, tal vez porque el continente se encuentra habitado desde hace mucho tiempo y la consolidación del desierto dio lugar a grupos de tipos genéticos diferentes".

Acentúa en un comunicado la autora principal, Anna Sapfo Malaspina, estudiosa y científica del Museo de Historia Natural de la Universidad de Copenhague.
Por otro lado, cerca del noventa por ciento de los pueblos originarios australianos del presente conciernen a la familia lingüística pama-ñungana, que comenzaron a diferenciarse de manera genética del resto hace treinta mil años, si bien su idioma no se originó hasta hace seis mil años•