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(terra)

Recibido de María Victoria Eraso, corresponsal de Prensa Indígena.org – 10 de septiembre.- En  medio de lamentos y máscaras que retratan el espíritu de los muertos, los indígenas cubeos realizaron en el sureste de Colombia "la ceremonia del llanto" con la que recordaron a los caídos en una disputa territorial que duró más de 70 años y otorgaron el perdón a sus enemigos.
 
 
A la orilla del caudaloso río Cuduyarí, en Mitú, capital del selvático departamento de Vaupés, el ritual indígena comenzó con un pacto de no agresión.
La actividad incluyó un intercambio de mujeres para estrechar vínculos familiares, la elaboración de máscaras y la bienvenida a otras familias que oficiaron como testigos de la alianza.
La ceremonia también tuvo como objetivo reunir a las siete comunidades indígenas que hicieron parte de la guerra territorial para que juntas llegaran a un acuerdo y acabar con el conflicto.
Y es que, según cuentan los nativos, hace años se vivió en esa parte del país una cruenta disputa para conservar los asentamientos ancestrales y las costumbres, que se cobró la vida de varios aborígenes.
"El ejercicio de nuestra cultura ha tenido una resistencia frente a los impactos de la modernidad. Para nosotros la paz es fortalecer toda la comunidad indígena", dijo a Efe el consejero de educación y cultura de la Organización Indígena del Caño Cuduyarí, Alfonso González.
La comunidad Wacurabá, del pueblo cubeo, en donde tuvo lugar la ceremonia, se encuentra a un día de viaje en lancha desde Mitú, en la zona de frontera con Brasil.
En el recinto escogido para la actividad, los asistentes intercambiaron historias al ritmo de canciones de duelo, danzaron utilizando atuendos que llegaban hasta las rodillas y con máscaras que simulaban rostros de demonios.
Un sorbo de chicha, bebida alcohólica derivada principalmente de la fermentación no destilada del maíz y otros cereales de América, marcó el inicio del llanto de los cubeos a sus muertos.
En medio de la ceremonia, los victimarios pidieron perdón porque la reconciliación es el principio de esta tradición.
"Es un evento triste, nosotros tenemos esa costumbre, amontonamos todo lo que se utiliza y después lo quemamos, significa que todo terminó", afirmó por su parte el fiscal de la capitanía, Luis Gómez Rodríguez.
Esta tradición de los cubeos fue suspendida por más de 70 años a causa del recrudecimiento del conflicto entre las comunidades indígenas, pero este año la retomaron para darle la bienvenida a la paz.
En el pasado, cuando producto de los enfrentamientos moría algún jefe indígena, se hacía la ceremonia porque entre los nativos existía el convencimiento de que al fallecer esta persona debía transmitir su conocimiento y sabiduría espiritual y por ello se honraba.
En esta oportunidad, después de terminar el ritual, los miembros de la comunidad se desplazaron al exterior del recinto, construido con madera y esterilla, para quemar los atuendos que colocaron en fila india como si fueran cuerpos humanos.
"Este es un recuerdo valiente de los indígenas, así vivían nuestros abuelos, es nuestro valor cultural", manifestó González.
Precisamente, agregó, la conclusión a la que llegaron los cubeos luego de años de dolor es que "vivir en paz no es solamente dejar de pelear sino vivir bien".
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