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Argentina: De "chico común" a dirigente de la Comunidad Huarpe


(Por Florencia García)

Recibido de María Victoria Eraso, corresponsal de Prensa Indígena.org – Tiempo de San Juan, 23 de agosto.- Con 13 años y por medio de una foto descubrió que era descendiente de un Pueblo Originario. Y hoy es uno de sus dirigentes.
 
 
«»La naturaleza, como estilo de vida.
"Mirá parece india esta mujer", comentaban entre risas los hermanos Gil mientras miraban una foto en blanco y negro que habían encontrado en la casa de su abuela. Nunca imaginaron que esa mujer, retratada en la foto con aspecto indio en el medio del campo, sería su tátara abuela.
Así fue como Franco Gil descubrió su verdadera identidad. Y no se quedó en eso: hoy es el Encargado de la Asamblea de los Jóvenes de la comunidad Pinkanta.
"Mi abuela nos dijo: 'sí somos indios, somos Huarpes'". Con total simpleza la abuela de los hermanos Gil, a los 80 años, le confirmaba a toda la familia que eran miembros de un pueblo originario.
Franco era un niño más, iba a la escuela, jugaba con sus amigos y como todo alumno estudiaba a los Huarpes por medio de un libro. "Para mí los indios eran personas pobres que vivían en medio del campo, característicos por la pluma en la frente y el arco en la mano.
Obviamente para mí ya no vivían, habían emigrado a Chile, habían sido esclavizados, entre tantas otras hipótesis que me informaban los libros".
Fue difícil para toda la familia Gil poder entender sus raíces. Poder comprender que lo que habían hecho toda la vida como algo natural, era parte de las celebraciones a la Naturaleza propias de las Comunidades Huarpes.
En plena adolescencia Franco fue descubriendo sus verdaderos orígenes. Comenta que fue difícil porque sufrió discriminación y burlas de sus pares. "En la misma escuela al niño revoltoso la maestra le dice pórtate bien que pareces un indio.
Hay un montón de estereotipos de la palabra indio y yo formaba parte de ese estereotipo hasta antes de entender que yo era uno de ellos. Hoy en día que nos digan indios o indígenas es un orgullo", comentó.
Pero no fue fácil lograr sentir ese orgullo al ser llamados indios, fue un proceso que llevó tiempo para Franco y su familia. La familia entera empezó a investigar para poder reconocer las raíces y entender el verdadero significado.
"A partir de que mi abuela nos dijo, cambió todo. Pudimos darnos cuenta de un montón de cosas y entender que siempre fuimos una comunidad. Lo que hacíamos en el campo en la casa de mis abuelos, es lo mismo que hacemos en las ceremonias. Siempre lo fuimos, sólo que lo descubrimos tarde", agregó.
El apellido Gil nada tiene que ver con los pueblos originarios, hay un hecho que lo explica. "Mi bisabuelo, como no podían llevarlo los padres, fue a registrarse a los 10 años con un vecino que llevaba a registrar a sus hijos en una carreta.
El verdadero apellido de mi abuelo era Guaquinchay, pero como no iba con los padres le pusieron el apellido del hombre que lo registró", explicó.
Así como le pasó a la familia Gil, hay muchas familias que no han podido reconocerse como familias pertenecientes a pueblos originarios. Actualmente en San Juan hay más de 20 comunidades Huarpes•
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